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miércoles, 23 de abril de 2014

Es así



Estaba a gusto a sus pies y Él me hizo su esclava. Después, me marcó. No fue en la piel, sino en algún lugar mucho más profundo y de manera permanente.

Aún así, mi mente se partía en dos, se separaba, y no aguantaba la tensión. Grité socorro y le pedí permiso a Él para apartarme. Me lo dio, y nos desgarramos los dos.

Vagamos como fantasmas sin rumbo. Yo intentaba que me encantara ir de compras, pero me costaba no tener que pedirle permiso. O mirar la luna llena y resplandeciente y disfrutarla, pero se me hacía raro no compartirlo con Él. O masturbarme, con o sin BDSM, pero Él aparecía siempre dominando todas mis fantasías.

Pensaba que el tiempo, que a veces se convierte en dueño y señor del botiquín de los afectos, borraría mi sentimiento y mi deseo hacia Él, que haría palidecer esa marca indeleble que me dejó, que me permitiría volver a disfrutar de las cosas sin Él.

Y no pudo ser.

Cuando dos seres nacieron para encajar, comparten, además, una fuerza poderosa que no muere, que provoca que su atracción mueva masas de agua, montañas de arena, toneladas de estrellas, hasta unirse de nuevo.

Y eso fue.

Yo deseaba abrirle la puerta, y Él, meter el pie para no cerrarla. Así que ese día, los astros disfrutaron con nosotros, ese "no pero sí" se quedó en un sí.

...

Me llamaste por mi nombre, ese con el que me bautizaste y me hiciste renacer y lo reconocí: hasta la molécula más pequeña de mi cuerpo respondió, un latigazo me recorrió de los pies a la cabeza, ¿cómo pude mantenerme dormida?

Tú también respondiste a mi llamada, mi sitio seguía ahí, junto a ti, a tus pies.

Y supe que nunca nos habíamos ido.

atpPS.

lunes, 3 de junio de 2013

Postura


Lo necesitaba, pero no lo sabía, se me había olvidado. Hemos esperado, más unidos que nunca, pero en un área extraña de tierra de nadie. Por supuesto, hemos seguido siendo y actuando como Amo y esclava, aunque seamos mucho más que eso.

Y sin embargo, ha sido algo tan sencillo y, antaño tan habitual, como postrarme a sus pies, lo que definitivamente me ha devuelto a mi esencia, el pistoletazo que marca el nuevo camino pero con los zapatos de siempre o... con los pies descalzos de siempre.

Ha sucedido cuando menos lo esperaba. Ni siquiera fue una orden: fue un deseo, lo que es mucho peor, porque ante una orden, es fácil rebelarse, la propia naturaleza de la orden te lo pide; pero un deseo, sobre todo si es del Amo, solo se puede desear cumplirlo, no existe rebelión posible.

Aunque nunca he dejado de servirle de distintos modos, la que llamamos mi postura me pareció un concepto abstracto de repente. "Es fácil", respondí entre sonrisas que intentaban camuflar mi pequeño dilema. Pero no lo era. Mi postura significaba que realmente seguía permaneciendo, además de todo lo demás, su esclava. Que mi Amo y yo somos iguales, pero diferentes. Que mi orgullo, en fin, debía seguir siendo flexible ante su voluntad y doblegarse sin titubear.

Pero titubeé. Un segundo, nada más. Con la mirada, porque no me atrevía a decir nada, porque no quería decepcionarle. Mi orgullo se había endurecido. Él lo supo, y repitió su deseo acompañado de una dulzura que no daba lugar a vacilación alguna.

Y la esclava le sirvió, esta vez, como nunca antes lo había podido hacer.


sábado, 15 de diciembre de 2012

Te he reñido

The Great Wukong
Hoy ha tirado de la correa, fuerte, ha frenado a su perra, le ha parado.

Su perra, que va siendo adiestrada, no se ha revuelto, sabe la que le espera si lo hace. Ha acatado, aunque deseaba explotar. Después, Él le ha acariciado la cabeza, buena chica, y ha sido el más dulce entre los dulces, porque se ha puesto en su lugar, y también comprende, aunque eso no significa que permita ciertos comportamientos.

Ella sabe cuándo comienza a sobrepasarse, y cuándo puede notar ese tirón. Pero, digamos, no lo puede evitar en ese momento.

Ella nota su poder, la tensión amarrada de su cuello, controlando esa furia que ella sola no puede acallar. Otra pequeña fuerza, en forma de ira, va creciendo exponencialmente cuando se nota encadenada, limitada, coartada. Y esa... sí que debe controlarla.

A ella le gusta sentir su mando, su autoridad, aunque se vuelva a ver como una niña que está siendo regañada, sin poder decidir por sí misma en ese momento, a sabiendas de que la obediencia, esta vez, prima sobre todo lo que desee y su instinto más primario le empuje a hacer.

No es una mujer que pueda discutir en igualdad de condiciones, no en esa ocasión. Es posible que hace cinco minutos haya regañado a su Dueño por alguna imprudencia de Él, pero ahora las circunstancias son otras; ahora se trata de la esclava que busca servir, la perra que debe encontrar su aprobación, la mujer que quiere alcanzar su bien.

La mujer independiente, eficaz, inteligente, tiene que arrodillarse ahora y facilitar el camino a la esclava, que pugna por demostrar que lo es, por someterse a la persona en la que confía ciegamente. Por un instante, ella se ve desde fuera, y comprueba como dos caracteres con el mismo cuerpo, pugnan por alzarse el uno sobre el otro.

Se revuelven en el barro de manera silenciosa, a cámara lenta, mientras el Amo tensa la cuerda, esperando pero firme. Él intuye qué sucede, y deja que todo pase. Ella, por fin, muestra a la esclava, a la perra, a la mujer rendida, sin demasiado entusiasmo.

El regocijo viene después, cuando nota su mano acariciando el cuello, la cabeza, sus palabras sanadoras, y comprende que, por fin, ha hecho bien, y lo ha logrado.

Luego se queda pensando... Es duro, pero es lo que desea, justo como lo necesita. Él, complacido y risueño, lo sabe y, travieso, se lo recordará después: "te he reñido..."


lunes, 10 de diciembre de 2012

De lo primigenio


Me gusta cuando estoy con Él, porque mi yo más instintivo, mi yo más primario, sale a la superficie y se expande sin otro límite que el que Él marque.

No necesito pensar, no necesito disimular. Puedo ser yo, en crudo, sin un cerebro humano superevolucionado que me coarte. Sencillamente, animal.

Sé que a Él le pasa algo parecido, puedo notar que nos balanceamos y palpitamos al compás de los mismos fluidos.

Cuando estoy en ese estado, no me planteo qué pensarán los demás ante los actos en mí de su Dominación. Me encuentro a su sombra y me dejo llevar.

Tampoco medito si, en un momento determinado, está bien revolverme y morder la mano de mi Dueño; simplemente, ataco. Y Él, de igual manera, reacciona acorde a esa respuesta, sin meditar quién soy o qué implico para Él. Su impronta le dice qué soy y para qué estoy ahí, sin necesidad de analizar.

Actuar, moverme, sin cuestionarme si a Él le gustará o le parecerá una aberración, sin replantearme lo que, en los diez minutos anteriores, me hubiera avergonzado hasta lo más profundo de mi ser.

Encontrarme que Él se mueve en la misma sintonía, que da por hecho que aquello que Él ejecute, yo lo aceptaré sin cuestionarlo. Es posible que me resista, o que no, pero no juzgaré ni valoraré sus actos; no en ese momento.

Me gusta cuando somos dos, solo dos, que se han dejado el córtex en la entrada, junto con el buenos días, el por favor, y el gracias. Cuando nos los volvamos a calzar, sé que analizaremos lo que ha pasado, solo para recordarlo y guardarlo, para que siga siendo así, porque somos así, porque tenemos que respetar nuestra esencia y nos gusta.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Preguntas



Como a todos, en mayor o menor medida, a veces me da por hacerme preguntas. De algunas, nunca encuentro la respuesta, por eso vuelven a mí, de manera recurrente, cada cierto tiempo. Estas son algunas de las que se me pasan por la cabeza hoy:

1ª Por qué necesito el BDSM.

No es que me guste, no, es que lo necesito. El BDSM me aporta riqueza en muchos aspectos: a nivel de modo de vida, a nivel de afectos, a nivel sexual... Y sin embargo, no a todo el mundo le surge esta necesidad, y por eso ciertas personas son vainillas, y otras no lo somos.

Además, lo llevo en mí desde que tengo uso de razón, aunque dicho así, suene exagerado. Otra cuestión distinta es que no supiera ponerle nombre hasta hace unos pocos años. El BDSM no se contempla como opción, como modo de vida, y no es algo a lo que se pueda acceder fácilmente, aunque reconozco que internet es un gran paso para ello, por muchos contras que tenga.

Pero alguna vez, esporádicamente, eso sí, lo veo como una complicación. Me da por ponerme en el lugar de las personas que me rodean, si lo supieran. Otras veces me apetecería hablar de algo relacionado con este mundo, pero sé que no sería comprendida, y quizá ni respetada. En alguna ocasión incluso sería juzgada, directamente, pero esto es algo que ni me lo planteo, porque siempre existirán personas que juzguen gratuitamente.

2ª Por qué he tenido suerte.

Cuando entré en estos mundos, nunca esperé encontrar a una persona que me llevara tan bien en todos los sentidos, con la que sintiera tanta complicidad y coincidiera en tantos gustos y aspectos, que mirara más allá y viera a la persona en su totalidad, y la valorara, pero sin que se olvidara de esa pequeña esclava, que también necesita ser atendida.

No acerté a la primera, pero sí a la segunda. O, más bien, Él acertó conmigo. Muchas veces pienso en lo caprichoso que es el destino, y bendigo el día en el que a Él se le ocurrió hablarme, y a mí contestarle. Algo ha llovido ya desde entonces, y hemos tenido que pasar algunas pruebas bastante duras. De ellas, hemos salido victoriosos, y nos han servido para reafirmarnos aún más en lo que somos, en dónde estamos, y en qué queremos.

Aún continúo sin comprender bien por qué ha surgido esta especie de hechizo entre ambos, con lo grande que es el mundo, y la cantidad de Amos y sumisas que hay en él. No termino de averiguar por qué yo y no otra, he sido la que ha recibido este regalo. Pero bienvenido sea mil veces.

3ª Por qué ahora y no antes.

Porque parece que está hecho a mala leche. Si yo siento esto casi desde antes de nacer, ¿por qué he tenido que descubrirlo tan tarde? Solo buscaba o, más bien encontraba, relaciones vainilla. Y creía que eso era lo único, que es lo que suele pasar con aquello que llamamos "normal", por el desconocimiento de la existencia de otras opciones.

No veía más allá. Y sin embargo, siempre me faltaba algo. Creía que era yo, que era cosa mía, y que era la única a la que le pasaba. Pero no, ni mucho menos, aunque cada uno vivamos esto de manera muy distinta.

50 sombras de Grey, aunque no sea estrictamente BDSM, y como novela deje mucho que desear, quizá ayude a orientar a aquellos y aquellas que andaban perdidos, para que encuentren su camino. Internet, como decía antes, también puede servir de ayuda. Que se contemple la posibilidad al menos, la existencia del BDSM como opción, es todo un avance.

Y creo que por hoy ya está bien de preguntas sin respuesta. Así que, que tengáis buen día.




jueves, 4 de octubre de 2012

Bienvenida


Llevo tiempo sin pisar este rincón, donde suelo sentirme a gusto y explicar lo que me apetezca en cada momento, de la manera en que me parezca.

A decir verdad, tampoco sabía qué escribir. No me salía nada. Sentía que primero tenía que ser yo misma de nuevo, volver a encontrarme, reconocerme delante del espejo en todos los sentidos.

Hoy no me apetece estar ingeniosa, elocuente, sentimental o certera, si es que alguna vez lo he sido. Solo volver a mí.

Mi Dueño ha estado siempre ahí, esperando, apoyando, y tragando, por qué no decirlo, porque ha tenido que esperar a que el huracán que me envolvía pasara. Un huracán bueno, que arrasa para que crezca vida de nuevo, pero que no por eso es menos doloroso en ciertos momentos. Un vendaval que ha provocado que mi Dueño y yo nos unamos más, y disfrutemos del regalo que se nos está dando.

Parece que mi mente conoce su nombre y sus apellidos de nuevo. Que mi cuerpo reacciona ante todos los estímulos que antes le hacían vibrar. Que mi espíritu recupera su identidad original.

Y, aunque nunca me fui del sitio que me regaló mi Amo, ahora me siento en él más en casa que nunca. Todavía quedan por delante muchas otras borrascas, con sus correspondientes renaceres. Pero sé que nunca dejaré de ser quien soy. Que aunque necesite desarmarme, cuando me vuelva a montar y el puzzle vuelva a completarse, saldré renovada, y diferente, pero al fin, yo misma, formando parte y siendo de Él.

Es una experiencia bonita, pero no por ello menos desconcertante. Es en estos momentos, cuando veo que ser esclava, y esclava de mi Dueño, es una gran ventaja.

Dicho lo cual, me doy la bienvenida de nuevo a mí misma.


jueves, 12 de abril de 2012

Explicit version


 

Me encuentro con tus ganas erectas ante mí.

Ayer pensaba que era afortunada por poder pensar en ti mañana.

Hoy solo siento.

Somos instinto, salvajes; el único límite, nuestro cuerpo.
Actuamos y luego pensamos.

Actuamos, nos miramos.
Actúas, me provocas.
Actúo, entro sin miedo.
Actúas, coges mi cuello.
Actúas, me lanzas contra el suelo.

Fogonazos de un segundo me recuerdan que soy frágil, que podemos rompernos.

Actuamos, nos miramos.
Actúas, me recoges curioso, me hueles.


Actúo, te reconozco, eres el Amo.
Actúo, te miro, te contemplo, altiva, antes de que...
Actúes,  me usas en mil facetas.
Actúo, me subo, creo que te domino.

Pero decides que, en ese momento, una nube pese más que yo. Y poco a poco me vuelves papel de nuevo. Ilusión reparada, ya no te domino.

Volvemos a ser.
Nos vestimos, nos ponemos la sensatez.
Nos follamos a besos de nuevo.
Nos recorremos cada momento a golpe de piel.

Aún luzco tu impronta, orgullosa, de tantas vidas.



martes, 7 de febrero de 2012

Remember me



Hoy me apetecía. Ser la mujer de tu gueto.
Tus calles oscuras serán preciosas para mí.
Cuando tus puertas se cierren, agradeceré encontrarme de nuevo en mi hogar.
Fuerte, verdad, una mujer, esclava, puta, amiga.

No tengo que esperar a ningún hombre,
no lo necesito.
Estás tú, y me quieres así,
en mi gueto, en tu gueto,
pero yo.

Sé que mis ojos son azules,
mi piel paliducha,
y aún así sabes que soy una mujer de tu gueto.

Tus brazos, tu mirada,
tu polla, tu fuerza,
he estado en lo más alto contigo.

¿Se ve todo bien desde ahí arriba?
Llegas dominante, esperando
que caiga a tus pies con solo mirarme.
Lo consigues, no soy libre.
Soy libre en tus manos, en tu gueto.
Y no deseo la libertad de otra manera.



lunes, 14 de febrero de 2011

La Petite Mort



Porque no todo es BDSM en esta vida...

sábado, 12 de febrero de 2011

Órdenes

Foto: Obedience by Pinkerbell

Existen órdenes, y desórdenes.

Los desórdenes son confusos y casi nunca llevan a nada bueno.

Las órdenes, en cambio, pueden ser de muchas maneras: fáciles de cumplir, difíciles de acatar, órdenes vacilonas y órdenes muy serias.

Existen órdenes comunes, y órdenes extrañas y sorprendentes.

Órdenes de "tierra, trágame, pero ya" y órdenes de "eso está hecho".

Te encuentras también las que te hacen renegar o pensar, por un momento, que quién te mandaría a ti meterte en esto, que calladita estás más guapa,  y que, en fin, lo de ser esclava a veces te viene un poco grande. Y contemplas por un brevísimo momento la posibilidad de adoptar el rol de Dominante exclusivamente y abandonar el actual. Y te das cuenta de que no puedes.

Y te das cuenta de que no quieres.

Dame un beso sal desnuda ponte de pie ven aquí acércate déjate llevar dime que pare para bájate los pantalones levántate la falda duerme tú sola duerme conmigo no duermas despierta quítate las bragas dame la mano déjame sírveme aguanta no hagas eso no digas eso mastúrbate haz eso viólate di eso dame placer dime qué piensas cuéntame dónde vas vete y voy

lunes, 7 de febrero de 2011

Cómo no hacerlo...

Foto: amaluc "El sueño de Morfeo"


Me sorprendes...
y haces que me descubra como una caja de sorpresas,
abres candados hasta ahora
ocultos para mí.

El sonido de tus órdenes parece fugaz,
pero me miras y no dejas lugar a dudas,
deben ser obedecidas, están ahí.

La mujer se revuelve,
quiere acallar su instinto de esclava.
La esclava se alborota,
quiere salir y hacerse mujer.

Y ambas, sacan la energía
que tú domas y canalizas,
como si fuera de algodón,
pero sabes que es de acero.

Pieles de cuerpos que se tientan,
que se sienten, que se huelen, que se dejan,
jardines de flores horizontales,
tumbados, tan hermosos...

Siete cielos subo contigo,
también mis (tus) labios besan
el suelo.

Espiral de entrega,
que se entrecorta y, aún así, la llevas,
la giras, la elevas.

Hasta que dejo mi (tu) cuerpo,
mi (tu) mente,
como una cometa sin hilo,
en tus manos.

Quieres entrar, mientras,
en las cocinas de mis deseos,
de mis pensamientos, de mis secretos.
¿Te abro? ¿Te dejo?

Cómo no hacerlo...
aún a sabiendas de que tomarás
buena nota de todo ello...

descalza

domingo, 31 de octubre de 2010

Preguntas


A veces me da por pensar que, a pesar de la distancia, me parece increíble cómo he integrado en mi vida diaria las exigencias que conlleva el pertenecer a mi Dueño. En sí mismas, no son para nada estridentes, extrañas, ni irrumpen de manera brusca en mi rutina. A eso le añadimos Su comprensión y paciencia, y obtenemos una manera sutil, fuerte pero discreta, de una entrega que, sin querer, se va adueñando de cada minuto que vivo. Y, pensándolo friamente, qué mejor manera de conseguirlo.

La hermosa costumbre que voy adquiriendo, de consultarle mis decisiones, mi iniciativas, mis deseos, me parece natural. Pero, aún así, en alguna ocasión, recorren mi cabeza fugazmente dudas curiosas:

¿Por qué le obedezco? Tendría muy fácil decirle que hice esto o lo otro, sin que fuera cierto. Sobre todo en las ocasiones en que no he llevado a cabo algún deseo, o sé que una acción mía no va a ser de Su gusto. Pero le quitaría todo el sentido a la entrega. Y, a veces, también el morbo. Respondiendo de otro modo a la pregunta, le obedezco porque lo siento así... y porque me ha ganado como esclava, como amiga y como persona. 

¿No me creará dependencia? Llega tarde esta pregunta, ya me la ha creado; me gusta verle, sentirle, oirle, leerle, quererle, desearle, saber de Él. Y, sin embargo, sigo siendo yo. Él valora mi iniciativa (muchas veces me la exige), me escucha cuando estoy en desacuerdo con algo, cuando tengo otra idea distinta, o cuando me parece que Él debería saber algo que pienso. Desde luego, esto no le convierte en menos Dominante. Más bien lo contrario. Me fascina cómo puede respetar y valorar ideas que se me ocurran, incluso ceder ante determinados argumentos, y aún así, no perder un ápice de su poder sobre mí. De una manera u otra, Él se mantiene en su posición y me mantiene a mí en la que me corresponde. Creo que es un equilibrio que no siempre es fácil de conseguir, es necesario estar muy seguro de uno mismo,  de lo que  uno es y lo que quiere, para lograrlo.

Me siento afortunada, en mi sitio, a gusto. Y espero que este delicado equilibrio envejezca como el buen vino.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Todo llega



Sin conocerlas aún, echo de menos tus manos recorriéndome.
Sin haber probado tu néctar, puedo gustarlo cada tiempo que te pienso.
Sin respirar más allá de una neblinosa intuición, necesito que me vivas.

Todo...

Llegaría hasta ti en un instante, si mi deseo pudiera materializar su fuerza.
Convertiría esta meseta en cordillera, si mi ansia por servirte estallara.
Hoy te dejaría de soñar, si me tuvieras a tu lado soñando.

Llega...

En tu torno de alfarero, me miro los surcos que vas dejando con tus dedos.
Has imantado todas mis partículas, las has absorbido,
y sólo despiertan pensando en reunirse contigo.

Sin que te des...

He intentado ignorar cada segundo que falta para entregarte lo que te pertenece,
pero la senda se me hace insoportablemente eterna.
Y, a medida que te acercas, pienso
en si podré complacerte y darme como deseas.

Cuenta...

Todo llega.

_____Descalza________

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Dudas, dudas y dudas


Creo que el principal inconveniente de pretender analizar absolutamente todo, son los chorros de dudas que surgen por doquier.

Normalmente mantengo a las dudas quietecitas, en un rincón, a la sombra, amenazándolas con convertirme a la fe del primero que pase. Pero ni aún así, las malditas se pueden resistir de vez en cuando a salir y darse un garbeo.

De mi Dueño no dudo, imposible, eso lo tengo seguro, afortunadamente (y no sin trabajo de por medio). Pero... ¿y el BDSM? ¿Me gusta, es lo que quiero realmente, es cierto que no puedo vivir sin entregarme? ¿Merece la pena estar así?

Sí, mis chicas se han vuelto a escapar, ahí están. Juraría que las tenía atadas y bien atadas, shibari fino, oigan. Es más, volvería a jurar que, hace tiempo, comprobé varias veces en carne propia que es imposible ahogar mi propia naturaleza.

Sin embargo... ahí andan. Si bien, parece que no están muy fuertes, sólo se han tomado unos días para irse de parranda. Eso sí, días de vértigo, de sensación de caída libre, sin red. De repente, enfrentarme a mí misma, cara a cara conmigo y decirme "continúa, tienes toda una maravillosa vida por delante. Eso sí, totalmente vainilla." Sólo de pensar en una vida sin la pimienta de la D/s, se me encogía el estómago y se me anudaban las dendritas.

Ha sido suficiente por unos días. Sé de personas que lo han dejado aparcado durante años, y han terminado volviendo. Y aunque no dudo de que ese día pueda llegarme, me pregunto cómo han podido mantenerla quieta, inmóvil, durante todo ese tiempo.

De momento, mi sitio a los pies de mi Dueño me sirve de refugio, dude o no.


viernes, 3 de septiembre de 2010

Extirpando el tumor

Foto: Konstantin Alexandroff

Llegó un momento en que yo quería aumentar mi entrega. Quería dártelo todo, e intentaba poner todo mi empeño en conseguirlo.

Sin embargo, habitaba en mí un tumorcillo, que se erigía como muro entre mis deseos y mi evolución real, entre mi sumisión y la dominación de mi Dueño. Un pequeño bultito que yo no podía ni parecía querer ver.

El que me guía, como sabio doctor con buen ojo clínico, lo detectó sin tardar mucho, y supo lo que había que hacer.

Así que esperó a que yo entrara en el quirófano por mi propio pie, y lo extirpó de un tirón, sin anestesia que adormeciera los sentidos y el pensamiento de su sumisa.

La operación fue dolorosa para los dos. Yo me debatía y gritaba, sin saber exactamente por qué mi Dueño me abría de ese modo, mientras Él procuraba continuar con mano firme a pesar de mi suplicio, conociendo por los dos que era por mi bien, por nuestro bien.

Me encontraba desorientada, perdida en el centro de un mapa gigantesco donde los puntos cardinales se hubieran mezclado. Quería gritar y arrancar de una vez eso que me molestaba, terminar de una vez por todas de cualquier manera.

Pero no. Estas cosas no se pueden terminar de cualquier manera, se tienen que terminar bien. Y el bulto fue finalmente, extirpado. Noté un gran alivio, un descanso, aunque aún seguía sin conocer muy bien qué había sucedido... hasta que vi el pequeño tumor. Ahí estaba, desafiante, se había intentado alimentar de mis miedos y mis temores inconscientes.

Ahora sabía quién era yo, qué era yo, de quién era yo. Comprendí quién era mi Dueño, cómo era mi Dueño, qué sentía mi Dueño.

Pude sentir cómo mis inquietudes dañinas, mis límites, mis desasosiegos injustificados fueron deslizándose por mi cuerpo hasta llegar a mis pies, para después quedar lejos de mí. Ahora sí estaba desnuda ante Él, dispuesta para Él. Las cortinas que me cubrían los ojos, se abrieron y me permitieron ver el horizonte tal cual era.

Después llegaron los cuidados del postoperatorio. Fueron intensos, suaves, salvajes, llenos.

Gracias, mi Dueño.



domingo, 29 de agosto de 2010

La paciencia


Foto: André Brito

La paciencia es una virtud fundamental, tanto para el/a Amo/a como para el/la sumiso/a.

Así que intento estar a la altura de mi Dueño, y disimular mi impaciencia, acallarla, sabiendo que ese día llegará, más temprano que tarde.

Procuro no echarle de menos demasiado, para que esa impaciencia no crezca, pero es una labor baldía.

Durante el día, me descubro en muchos momentos evocándole a gritos, como si así pudiera llegar hasta Él de manera inmediata, y pudiera mostrarle así mis pensamientos.

Y cuando hablamos, cuántas veces he deseado que el mundo se pudiera plegar, como un trozo de papel, para acercar las esquinas en la que nos encontramos cada uno.

Por eso, un segundo en el que te pueda hacer feliz, o consolar, o servirte de cualquier otra manera, se transforma en un regalo para mí: una oportunidad para que nuestro mundo se doble un poquito, y convierta los kilómetros en centímetros, para beber de tus fuerzas y aguardar como debería, sosegada, paciente, pero no por ello menos deseosa.

La inquietud crece en mí, en espera del único sedante que sé que me hará recobrar la serenidad: poder situarme en ese otro rinconcito que me has regalado. 

jueves, 26 de agosto de 2010

Montañas



Hoy descubría esta canción. Expresa muchas cosas que no sé cómo decir. Otras... dan pie a ello, así que lo comentaré en amarillo sobre la traducción más o menos libre que he hecho:

Montañas__________________________________________

Le di un mordisco a una cordillera,
pensé que mis dientes se romperían, la montaña lo hizo.
Vamos, quiero ir
a lo largo del camino hacia el horizonte.

Te mordí, y me estás rompiendo los esquemas, pero quiero seguir caminando hasta allí.

Le di un trago a los océanos y
estoy caminando por el agua antes de ahogarme.
Vamos a bucear, quiero bucear,
hasta el fondo del océano.

En un principio, pensé quedarme en la superficie, pero ya que me hundo, quiero llegar hasta el fondo.

Me di un paseo, me di una vuelta,
no iría allí sin ti,
vamos a pasear, nos daremos una vuelta,
no saldría de aquí sin ti.

Gracias por venir conmigo, por dejarme ir contigo.

Soy una montaña
Soy el mar
No puedes apartar eso de mí.
Soy una montaña,
soy el mar,
No puedes apartar eso de mí.

Aún así, soy todo lo que soy, gracias por aceptarme tal cual.

Porque tus lágrimas nos apartan
con todas las cosas que no te gustan.
No puedes entender
que no te dejare,
hasta que hayamos terminado aquí
y entonces te darás cuenta
dónde comenzó todo a estar mal.

Las siento como palabras de mi Amo. ¿Podrían serlo?

Escribí una nota a la selva y
ellos me respondierons que nunca fui coronado.
así que Rey de la selva,
Ahí hay un final a mi horizonte.

Así que sumisa a tu forma... Ahí está el final de mi horizonte.

Soy una montaña
Soy el mar
No puedes apartar eso de mí.
Soy una montaña,
soy el mar,
No puedes apartar eso de mí.

Porque tus lágrimas nos apartan
con todas las cosas que no te gustan.
No puedes entender
que no te dejare,
hasta que hayamos terminado aquí
y entonces te darás cuenta
dónde comenzó todo a estar mal.

Nada dura para siempre, excepto tú y yo,
tú eres mi montaña, tú eres mi mar,
el amor puede durar para siempre, entre tú y yo,
tú eres mi montaña, tú eres mi mar.

Nada dura para siempre, excepto lo que vivamos y los recuerdos que nos llevemos los dos. Tú eres mi montaña, tú eres mi mar.

Soy una montaña
Soy el mar
No puedes apartar eso de mí.
Soy una montaña,
soy el mar,
Soy una montaña.

__________________________________________________

Gracias.