A ver si no me lo quitan por una de tantas excusas que me han puesto en otros sitios... (incluso a veces, ¡por aparecer daños personales!). Ah, suelen insertar un pequeño anuncio delante del vídeo, os agradezco la paciencia.
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viernes, 9 de noviembre de 2012
miércoles, 15 de diciembre de 2010
47 peldaños
Días de círculos planos,
de agujeros blancos,
con la certeza
de la gravedad 20,
con la locura
de agujeros negros.
que se saben descubiertos,
aún sin bolas de cristal,
sin escáneres de aeropuertos.
Metas de ningún camino,
que se mudan cuando llegas,
nacidas de la nada,
creadas por tu mente, por entregas.
Rosas de enero,
que esconden tras su seda
pétalos de acero,
que desconocían.
Mármol vivo
hijo de Miguel Ángel,
que espera el calor
de ser obra imperfecta.
Así son,
así serán
47 peldaños,
o 47 más.
Foto: sd-stock
viernes, 8 de octubre de 2010
La clepsidra
Foto: extremecapture
La esclava caminó hacia la clepsidra, y le gritó:
- ¡Tú, vasija tramposa, que bailas con el tiempo a tu antojo, deja que mi minuto tenga 60 segundos exactos, ni 300 ni 20, sólo 60!
La clepsidra, goteó un par de alfileres de agua por toda respuesta. Cuando llegaron al suelo, formaron una imagen que decía:
- ¿Quién te dice que mi minuto no es exacto, esclava?
La esclava, sin esperar a que terminara la pregunta, respondió airada:
- ¿Cómo va a serlo? Cada vez que voy a verle, corres más lento. Y, sin embargo, cuando ya le he visto, vas tan deprisa... Tiene que ser una broma pesada tuya.
Por el pequeño orificio de la vasija salió, lentamente, otra gota, larga, transparente, fresca, que también fue a posarse al suelo, donde formó otra idea:
- Yo pertenezco al tiempo, y con su misma exactitud respondo. Esclava, tú perteneces a Otro, no me pidas que aplique Sus baremos ni los tuyos.
La esclava bajó los ojos, azorada. Las manecillas de su reloj ya no estaban.
__descalza__
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Dudas, dudas y dudas
Foto: urban-photos
Creo que el principal inconveniente de pretender analizar absolutamente todo, son los chorros de dudas que surgen por doquier.
Normalmente mantengo a las dudas quietecitas, en un rincón, a la sombra, amenazándolas con convertirme a la fe del primero que pase. Pero ni aún así, las malditas se pueden resistir de vez en cuando a salir y darse un garbeo.
De mi Dueño no dudo, imposible, eso lo tengo seguro, afortunadamente (y no sin trabajo de por medio). Pero... ¿y el BDSM? ¿Me gusta, es lo que quiero realmente, es cierto que no puedo vivir sin entregarme? ¿Merece la pena estar así?
Sí, mis chicas se han vuelto a escapar, ahí están. Juraría que las tenía atadas y bien atadas, shibari fino, oigan. Es más, volvería a jurar que, hace tiempo, comprobé varias veces en carne propia que es imposible ahogar mi propia naturaleza.
Sin embargo... ahí andan. Si bien, parece que no están muy fuertes, sólo se han tomado unos días para irse de parranda. Eso sí, días de vértigo, de sensación de caída libre, sin red. De repente, enfrentarme a mí misma, cara a cara conmigo y decirme "continúa, tienes toda una maravillosa vida por delante. Eso sí, totalmente vainilla." Sólo de pensar en una vida sin la pimienta de la D/s, se me encogía el estómago y se me anudaban las dendritas.
Ha sido suficiente por unos días. Sé de personas que lo han dejado aparcado durante años, y han terminado volviendo. Y aunque no dudo de que ese día pueda llegarme, me pregunto cómo han podido mantenerla quieta, inmóvil, durante todo ese tiempo.
De momento, mi sitio a los pies de mi Dueño me sirve de refugio, dude o no.
Huellas:
fotos,
sentimientos
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