sábado, 31 de diciembre de 2011

Vitrinas


Ella escuchó el silencioso sonido de las puertas de cristal al abrirse. Entró fascinada en la tienda, dispuesta a gastar sus últimos minutos de vida en ella.

En un ambiente tenue, al contrario que las chillonas luces de los alrededores, destacaba el contenido de cada una de las vitrinas de cristal, iluminadas delicadamente de manera indirecta.

Deseó guardar mentalmente la imagen que, en ese momento, penetraba por sus pupilas. Pero sabía de sobra que se trataba de algo imposible. Al igual que el resto de sus propios Recuerdos, ya expuestos en la tienda, ese también debería adquirirle con dinero de por medio.

Según paseaba su mirada por los cristales, podía sentir el tacto, el olor, el gusto o la sensación que ese Recuerdo le provocó; un efecto típico de este tipo de tiendas, gracias al vaporizador de una sustancia inodora, que caía al traspasar el umbral.

Se detuvo en uno, un Retazo de un Recuerdo más amplio. Los Retazos, más baratos, tenían menor duración, pero permitían acceder al Recuerdo si aún se conservaba la suficiente memoria para ello. En ese Retazo en particular, aparecía su pelo hacia arriba, donde una mano fuerte lo agarraba y tiraba de él. Sintió el breve dolor y la humillación que ese momento le produjo. No estaba mal, lo añadiría a la cesta.
Helmut Newton
El siguiente que llamó la atención fue un Recuerdo. En él, sintió como la invadía el olor salino del mar y el murmullo continuo, y un poco enfadado, del oleaje. Aparecía Él, mirándola, mientras ella notaba en la palma de su mano la piel y la dureza de su brazo. Sí, eso era, ella le acariciaba. Venía a su memoria una orden que en aquel momento le parecía una locura; implicaba volver a aquel museo y servirle allí, como su zorra. El Recuerdo terminaba allí. Suficiente para desentrañar el resto de lo vivido.

Al lado, vio un Retazo pequeñito, pero muy intenso. Un paisaje verde, de cielo claro, se movía ante sus ojos. A su lado, Él, atento a las curvas de la carretera, manejando el volante. Su cuerpo vibraba al compás del motor, y ella volvía a sentir su brazo, acariciándole, intentando hacerle más llevadero el camino disfrutando a la vez de Él. También lo seleccionó.

Volvió a los Recuerdos. Dio un respingo. Volvió a sentir ese pinchazo en el culo. No veía nada. Revivió la absoluta confianza, a pesar del miedo que la invadía, que le impedía parar el juego. Había un olor, pero no conseguía identificarlo. Sublime, no podía faltar.

Jed Roach: Wax
Casi al final de la hilera, uno parecía palpitar. El calor la invadió, sintió su cuerpo aprisionado con otro tipo de calor distinto. Dos calores en uno. Dos Recuerdos en uno, inseparables, mezclados. Él estaba dentro de ella, pero también al lado, fundiéndose, en una fiesta de olores, sensaciones, texturas. No hubo duda, este Recuerdo constituiría el más valioso de la colección.

Su tiempo se terminaba, pero no lo supo hasta que, con un susto, descubrió que el reloj de arena proyectaba las 23:59 en su mente. Casi tropezando, esquivó a las pocas almas que aún pululaban por la tienda, y se colocó la primera en la caja.

Una anciana que aún transmitía lo que fue de joven, la miró fijamente.

- ¿Estás segura de que son estos los Recuerdos que deseas llevarte?

Ella asintió más con los ojos que con la cabeza.

- Está bien, eres mayorcita. Y tu tiempo se acaba. Son 50 segundos.

Justo lo que le quedaba. La anciana, con una celeridad inusitada a su edad, le entregó su compra bien empaquetada.

Ella lo arrimó a su pecho, como si fuera a perderlo, y salió de la tienda. Su último segundo fue para el nombre de la tienda:

2011.


martes, 27 de diciembre de 2011

Hoy puede ser un gran día

DiEmotion: Catched Girl

Hoy puede ser un gran día.

Te has despertado salvaje, instintivo, animal, lo sé. Hoy si te miro a los ojos, sabré que no tendrás piedad. Pero lo haré, hasta que consigas devolverme a mi lugar. No puedo evitarlo, llevo el desafío en mí, aunque vaya en contra de mí misma.

Pero no me atreveré a mucho más, mientras me arrastras por el suelo tirando de mi pelo. Ni mientras penetras mi culo (que es tuyo) sin contemplaciones.

Odiaré incluso ser tu esclava mientras me expones en el pasillo del hotel, como "puta a usar" anunciado en mi cuerpo. Me quemará el tan valorado collar, cuando observes cómo otros me azotan y usan también lo que es tuyo. Pero no pienses que disminuirá ni un ápice mi orgullo. Y aunque no lo creas, desearé que el tuyo crezca, cuando compruebes que esa puta que reniega de serlo, está húmeda e hinchada; cuando escuches las aspiraciones que su excitación la provoca; cuando veas su cuerpo flexible moverse al ritmo bien medido de las embestidas que recibe.

Intentaré también recordar, en el momento en que utilices nuestro juguete, que alguna vez te entregué mi esclavitud por voluntad propia. Que de la misma manera, te entregaré ese bien que tanto costó conseguir. Y que tu placer, siempre tu placer, es primero. Aunque los dos sabemos que el tuyo es el mío.

Desearé olvidar el dolor, fruto de tu voluntad y de una vara casi recién cortada, mientras me deleito con él cada vez que me recorre. Invocaré la ambición que tuve siempre, por que esas marcas moradas, lacerantes, hinchadas, decoraran mi piel.

Comenzaré a sentir cierta paz cuando me marques con tu orina, porque significará que estás tranquilo, una vez hayas usado a tu esclava como lo que es. Aunque después tenga que trasladarme sin duchar, sucia aún, a otro lugar. Allí terminaremos lo que empezamos. Y es posible, solo remotamente posible, que al final, volvamos a ser algo más que Amo y esclava.

Definitivamente, sí. Hoy puede ser un gran día.

 

sábado, 24 de diciembre de 2011

Inesperado


Layelis: Dragonfly
Porque algunos regalos, de tan inesperados y sencillos, son preciosos.

Gracias, mi Todo.



jueves, 22 de diciembre de 2011

Quisiera



En esta Navidad quisiera no tener que ser feliz, simplemente continuar disfrutando cuando debo, y sufriendo si no hay remedio, sin sentirme culpable por ello.

Quisiera, en esta Navidad, que todos comprendiéramos que nadie nos obliga a disimular, que podemos continuar siendo nosotros mismos, siempre que abunde el respeto.

Pido en esta Navidad, que siempre tengamos deseos y luchemos por cumplirlos, sin que dependa de la época del año o de nuestro estado de ánimo.

Lo demás, ya lo tengo.



jueves, 15 de diciembre de 2011

Trabajo duro

Foto: cortesía de mi Dueño

Porque el trabajo a veces es duro.

Porque no se puede estar ocho diarias al pie del cañón, sin que la mente se evada.

Porque eso no siempre es culpa de la mente.

Porque lo que es bonito, se tiene siempre presente.

Porque el pan nuestro de cada, nos lo tienen que dar de alguna manera. Y si no, lo robamos.

Porque las máquinas intentan imitar lo mejor de nosotros.  

Por eso, existe esta foto.


Porque son las palabras más bonitas del universo.

Porque es así, porque somos así, elementos complementarios, que necesitan el uno del otro.

Porque somos arriba y abajo,

y porque, cuando es necesario, también estamos al lado.

Porque aún siendo independientes, dependemos el uno del otro.

Porque así el mundo se ve diferente.

Por eso...

solo por eso, existimos nosotros.


*descalza*

martes, 13 de diciembre de 2011

Deseos antes de morir

Foto: Daria Endresen

Ayer leí por ahí una cosa curiosa. Una mujer, que trabajó durante largo tiempo en cuidados paliativos a enfermos terminales, cuenta en su web cuáles eran los cinco deseos más comunes de sus pacientes, a una o dos semanas antes de morir. Da que pensar, y me parece bonito compartirlo, ahora que tenemos tiempo para ello.

1. ¡Ojalá hubiera tenido el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo, no la vida que otros esperaron de mí!

[...]Cuando la gente piensa que su vida está a punto de terminar y mira hacia atrás, es fácil ver cómo muchos sueños no se han cumplido. La mayoría de la gente no había cumplido aún la mitad de sus sueños y tuvo que morir sabiendo que era debido a las elecciones que habían o no habían hecho.
Es muy importante para tratar de cumplir al algunos de sus sueños en el camino. Desde el momento en que pierdes tu salud, ya es demasiado tarde. La salud conlleva libertad y muy pocos se dan cuenta, hasta que ya no la tienen.

2. Me gustaría no haber trabajado tanto.

Esto vino de cada uno de los pacientes de sexo masculino que cuidé. Echaban de menos la juventud de sus hijos y la compañía de su pareja. [...]

Al simplificar su estilo de vida y tomar decisiones conscientes, es posible que no necesites tantos ingresos como piensas. Y mediante la creación de más espacio en tu vida, llegarás a ser más feliz y se te abrirán nuevas oportunidades.

3. ¡Ojalá hubiera tenido el coraje de expresar mis sentimientos!

Muchas personas inhibieron sus sentimientos para mantener una relación cordial con los demás. Como resultado, se conformaron con una existencia mediocre, y nunca llegaron a ser lo que realmente eran capaces de llegar a ser. Muchas enfermedades se desarrollan por la amargura y el resentimiento que ello conlleva como resultado.
No podemos controlar las reacciones de los demás. Sin embargo, aunque las personas pueden recelar al principio cuando se cambia la forma en que se está hablando, con sinceridad, al final se plantea la relación a un nivel completamente nuevo y más saludable. O eso, o da a conocer la relación enfermiza de su vida. De cualquier manera, tú ganas.

4. Me gustaría haber mantenido el contacto con mis amigos.

A menudo no se dan cuenta realmente los beneficios de los viejos amigos, hasta semanas antes de su muerte, y no siempre es posible localizarlos. Muchos de ellos habían llegado a estar tan atrapados en sus propias vidas, que habían dejado, por dejadez, amistades de primer orden en los últimos años. [...]Todo el mundo echa de menos a sus amigos cuando se está muriendo.
[...]La gente quiere tener sus asuntos financieros en regla, si es posible. Pero no es el dinero o el estatus lo que tiene verdadera importancia para ellos. Quieren hacer las cosas con el fin de obtener más beneficio de sus seres queridos. Por lo general, sin embargo, están demasiado enfermos y cansados para hacerlo. Al final, todo se reduce al amor y las relaciones personales. Eso es todo lo que queda en las últimas semanas, el amor y las relaciones.

5. Me gustaría que me hubieran dejado ser más feliz.

Esto es sorprendentemente común. Muchos no se dieron cuenta hasta el final que la felicidad es una elección. Se habían quedado atrapados en los viejos patrones y hábitos. El llamado "confort" de la familiaridad, había desbordado sus emociones, así como su vida física. El miedo al cambio que ellos pretendían tanto para los demás como para sí mismos, les hacía pensar que realmente estaban contentos. Cuando en lo más profundo de su ser, lo que deseaban reir y volver a llenar de tonterías su vida.
[...]
La vida es una elección. Es TU vida. Elige conscientemente, elige sabiamente, elige honestamente. Elige la felicidad.


domingo, 11 de diciembre de 2011

Nuevas tecnologías y BDSM

Como sabemos bien, las nuevas tecnologías están cambiando el mundo, y lo que les queda. Y nuestra parcelita de BDSM, obviamente también sigue esa tendencia.

Ya hemos comprobado cómo los chats nos ponen en contacto más fácilmente (lo de la fauna y flora de los chats son letras de otro post), la mensajería instantánea nos sirve no solo para hablar, sino también para ver y escuchar a la persona (Msn, Skype...), y los blogs para darnos a conocer sin tener que pasar por la imprenta, ni pasear por las calles dando nuestros "panfletos".

Pero... qué más tenemos, señoras y señores... ¡los teléfonos móviles! En concreto, los smartphones o teléfonos inteligentes, tipo iPhone. La cantidad de posibilidades que tienen parece que no para de aumentar. Me divierte pensar para qué se pueden utilizar ciertas aplicaciones, también llamadas apps.


1. Google Maps + Google Latitude

Amos, Amas, estáis de enhorabuena. Acaba de llegar la aplicación perfecta para controlar a vuestros sumisos. Una vez otorgados los permisos correspondientes, esta aplicación permite informar punto por punto a quien deseeis sobre dónde os encontráis y el trayecto que seguís. Así que, imaginad, podéis saber, aún antes de que os lo diga, si está trabajando, si ha ido al gimnasio o se ha escaqueado, si está de compras, en el cine...

No es 100% eficaz, porque la aplicación tiene una opción para falsear el sitio en el que se está, si se desea. Pero si no, como forma de control, es divertida.


2. Whatsapp

Esta aplicación permite chatear de móvil a móvil, enviar fotos, videos y audio. Por ejemplo, podríamos ir de compras con el Amo tranquilamente tirado en el sofá, mientras vía Whatsapp va viendo las fotos que le enviamos (y alguna otra cosa más, la imaginación es libre). O bien, por ejemplo, un video o un audio íntimo en circunstancias un tanto especiales.

Torrid: Phone Cam

3. Spotify

Buscar y encontrar casi cualquier canción al instante tiene sus ventajas. Por ejemplo, imaginemos que al Amo o Ama le apetece un baile sensual de su sumisa o sumiso y no están en casa. Abre el Spotify, busca la canción, y ya tenemos todo listo. Aunque también se puede llevar la canción grabada en el móvil.


4. Facebook, Blogger, Twitter

Esto ya depende de lo exhibicionista que sea cada uno, y lo enganchado que esté a las redes sociales. Pero subir de manera inmediata esa foto que te acaban de hacer, medio desnuda, en un centro comercial, puede tener su morbo.
Ese teléfono no, mujer, me refería al teléfono móvil. (Sacha Rovinsky: Phone Game)

Puede que me arrepienta un día de estos de haber escrito esta entrada. Mientras, sería divertido leer experiencias relacionadas con este tema. Así que, ¡buen provecho!

martes, 6 de diciembre de 2011

El Amo que obedece


Que sí, que todos los que somos sumisos o esclavos somos muy cumplidos y muy obedientes, aunque tengamos nuestra chispita de rebeldía.

Y los Amos son muy Amos y Dominantes y no les chista ni Chuck Norris. Si nuestro amigo Chuck les chista un poquitín, es que ya no son Amos. 


Es más, aunque está reconocido por la Comunidad BDSMera (si es que algo así existe) que los Amos también lloran, seguimos suponiendo que tienen un autocontrol y un poderío exhalando por los poros que llama la atención a kilómetros de distancia.

Pero... disculpadme este pequeño post incendiario, los Amos también obedecen. A ver quién no ha tenido que regañar a su Protector alguna vez, por tenerle que recordar que ese pequeño vicio que se permite y algún aspecto de su salud, son malos amigos.

O cuando resulta que, a pesar de su probado autocontrol, aquello que requería tanta constancia y que se había propuesto firmemente, necesita de otra como tú, que esté ahí, como un Pepito Grillo bastante cargante y una señorita Rottenmeier firme y estricta, a la par que sumisa y sensual cuando la ocasión lo requiera.


Y la más deliciosa, cuando por caprichos de las circunstancias, te ha prometido algo que no le apetece demasiado, por no decir nada, y le tienes que recordar que lo cumpla. Pero esto son perrerías de esclava malvada, que luego traen consecuencias y de las que conviene no abusar.

Que tengáis buen día.

Actualización (respuesta de mi Dueño pegada aquí casi a traición por mí): un Amo que no obedece, que no sigue el consejo de su esclava... no aprovecha todo el potencial de esta. Yo, afortunadamente, sí lo hago, me gusta que me obedezca, que se someta tanto como que me quiera y me cuide. Así que mi orden es simple: sigue riñéndome cuando lo merezca, sigue opinando y sigue ordenándome que me cuide, que sea cada día un poco mejor como persona, y, estate a mi lado en el proceso.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Origen

A veces me olvido un poco de lo que soy. Sin querer, me acomodo, inconscientemente. No es necesario que pase mucho tiempo desde la última vez que se me usara en una de mis facetas. Sin otro motivo explícito, puede ser que me olvide por las circunstancias, las emociones o el estado de ánimo.

Mientras, puedo caminar tranquilamente por esa tierra de nadie, sin saber que lo estoy, sencillamente porque continúo encontrándome a gusto.

Sin previo aviso, una mañana cualquiera de un día corriente, recibo un mensaje seco, directo, poco habitual en Él, y lo sé: "¿qué haces?"

Intuyo que se avecina algo, pero todavía estoy en mi tierra de nadie, tan tranquila. Aún no salta la alarma.

"¿Puedes ir al baño?" es la expresión que ya activa la alerta sin dejar lugar a las dudas. Dejo a vuestra imaginación lo que sigue. La petición fue breve y sencilla y, por supuesto, no terminó ahí porque Su satisfacción aún no era completa. Pero sí abrió un paréntesis que duró hasta la tarde.

Durante ese día redescubrí lo que era sentirse única y exclusivamente Su puta, sin más aditamentos, a palo seco. No hubo comunicación hasta la tarde, yo tampoco la busqué, porque sabía qué quería de mí exactamente, y lo demás, sobraba.

Mi cabeza se revolvía con pensamientos y sentimientos contradictorios. Por un lado, me gustaba ese estado, se volvía inevitablemente morboso para mí. Por el otro, me rebajaba en cierta manera y me humillaba. Y a una, que aún tiene el orgullo allá, por las nubes, le sigue costando aceptar cualquier cosa que lo merme una miajilla siquiera.

El día, además de volverse desértico por todos estos motivos, se alargó, como para reirse un poco más de todos. Al final, como no podía ser de otra manera, mereció la pena... y provocó al día siguiente mis nervios por una apuesta. Pero eso es otra historia para otro día.

Tanta palabra quería ser un pensamiento en alto sobre los cambios que conlleva una relación D/s compleja. Normalmente se mezclan sumisiones, zorreríos, amores y amistades (en el sentido de tener a alguien con quien poder contar y hablar, no en el de incluir a todos los amigos, que esa es otra cuestión). Pero cuando se dan los dos primeros sin la salsa de los últimos de una manera explícita, al contrario de lo que ha venido siendo habitual, es como disparar a la esencia, al origen que derivó en los que somos ahora. Origen que, al destaparse así, salvaje, terrible, y grande, manifiesta lo que somos.