jueves, 25 de noviembre de 2010

Sadismo vs. maltrato en el BDSM


Parece que sigue sin estar muy clara la diferencia entre el sadismo y el maltrato, dentro del universo BDSM. Perdón, quiero decir que esa diferencia continúa difusa para muchos de esos/as... bien, llamémosles dominantes, así, con minúscula. Los sumisos y sumisas que la sufren, terminan por darse cuenta (a veces, demasiado tarde, por desgracia) y distinguiéndolo gracias a esa experiencia en carne propia.

Sé que este tema se ha debatido mil veces en chats, foros y blogs de la red, pero mientras se siga dando, creo que es necesario revisarlo de vez en cuando.

Las siglas SSC (Sensato, Seguro y Consensuado) se supone que deben regir cualquier relación BDSM que quiera encuadrarse como tal, a falta de cualidades obvias que pueden estar sin demostrar, tanto en el/la Dominante como en el/la sumiso/a, a saber: la responsabilidad, la escucha, la expresión de los propios sentimientos y apetencias, el respeto, la prudencia... y alguna más que quizá pasé por alto.

Cuando una relación BDSM conlleva un componente importante de sadomasoquismo, la línea fronteriza entre el sadismo como tal y el maltrato, puede no estar tan clara. Aunque pienso que en las primeras veces, convendría seguir unos cuantos consejos (no los llamo normas, porque cada relación es un mundo, y no soy quién para erigirme como adalid de la verdad):

* Si es la primera vez para la parte Dominante y la parte sumisa, conviene ir con extremo cuidado. Y, ante la duda de una determinada práctica, pedir consejo o dejarlo a la más mínima sospecha de que algo no va bien.

* Si es la primera vez para la parte sumisa, es necesario extremar el cuidado. En una primera vez, nos estamos descubriendo, nunca sabemos realmente qué somos capaces de aguantar o de hacer, aunque hayamos fantaseado mil veces con ello.

* Si la parte sumisa da la consigna de seguridad o dice 'basta', es que es 'basta'. Y no hay más que hablar hasta que termine todo.

* Cualquier práctica sádica que lleve a la parte sumisa a terminar en el médico o, peor aún, en el hospital, no debería ser repetida. Si has llegado a ese extremo,  no solo eres inexperto/a, sino  algo peor, un/a imprudente, y eso no deja libre a la parte sumisa de posteriores riesgos. Si tu dueño/a te ha hecho un daño considerable, has de acabar con esas prácticas. En ocasiones, no hay segundas oportunidades.

Dicho esto, creo que ahora debo comentar otro aspecto importante que no tiene que ver tanto con lo meramente físico. Si bien, es posible que sea una visión un tanto limitada por las condiciones de mi rol. Cuando la parte sumisa se entrega a la parte Dominante, significa que se confía totalmente, que está segura de que la parte Dominante la respetará, la escuchará y sabrá cuidar de ella; que cuando llegue el dolor, se lo entregará al/a la Dominante como un regalo más, pero que el/la Amo/a sabrá hasta dónde llegar, cómo llegar, y cuándo parar.

Y ese Amo/a no dañará a su sumiso/a por varias razones: no sólo para que "repita" con Él/Ella, o no le deje; no sólo porque tema hacerle demasiado daño, no. No dañará a su sumiso/a porque es su propiedad. Y las propiedades es necesario cuidarlas, mimarlas, hacer que se sientan bien, sobre todo si se trata de sumisos/as. El/la sumiso/a pasa a ser una parte del/la Dominante. ¿Qué clase de persona maltrataría una parte de su cuerpo? Desde luego, un/a buen Dominante, no.

Quizá estés siendo víctima de un tipo de maltrato enmascarado tras las siglas BDSM y... lo sepas. Tus amigos te lo comentan, tú no te sientes a gusto, te sientes mal y sufres. Sólo se te pasa cuando ese al que llamas 'Amo' te enreda entre caricias y palabras tan zalameras como falsas. Y el sufrimiento regresa cuando esas mismas palabras caen en el olvido otra vez más, y te dueles de distintas maneras: presentas lesiones o infecciones considerables, te sientes y estás anulado/a como persona, te has convertido en un ser completamente dependiente de él/ella.

Esta será otra entrada más, de esas que lees buscando sin buscar información sobre lo qué es y no es maltrato en BDSM. Piensa sólo un par de cosas: ¿la entrega, el amor, o como quieras llamarlo, son justificante suficiente para este tipo de (mal)trato? ¿Crees que los demás no comprenden lo que sientes por tu Amo, aunque pertenezcan a este universo canela?

Si un/a sumiso/a sigue con un dueño/a así, ha de plantearse que tiene un problema serio, de soledad, baja autoestima o similares.

No hay peor ciego que el que no quiere ver. Sé valiente, y atrévete a mirar por encima de esa venda.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Gracias, aura


Me gusta la imagen con la que me relacionas en tu cabeza, aura, me siento identificada con ella :)

Es curioso cómo a través de los pensamientos, puestos en letras, podemos figurarnos cómo es una persona. En ocasiones, tenemos la oportunidad de conocerla cara a cara, de perdernos en sus ojos (me encanta mirar por dentro de los ojos de la gente, de explorarlos y evadirme en ellos, sobre todo si me cuentan cosas).

Cuando he tenido esa oportunidad, normalmente mi intuición no me ha fallado, aunque reconozco que siempre tardo unos minutos en "encajar" la imagen mental con la real.

Pero relacionar una imagen no real con una persona, que la represente... nunca se me había ocurrido. Y, la verdad, es bastante curioso.

Yo debería probar este ejercicio, pero me da pereza. Quizá lo haga algún día...

miércoles, 17 de noviembre de 2010

A vueltas con el BDSM

Imagen de Clerc Renaud

Este post también va a ser una respuesta a una entrada escrita por FILOYNAVAJA. Aunque ya contesté en su blog, me apetece ponerla aquí, me parece interesante este intercambio de ideas y, de paso, completo la respuesta.
Coincido, siempre lo he hecho, en que es cierto que las canciones de Malú hacen mucho daño al Universo BDSM. Las relaciones D/s (como cualquier relación, pero en estas quizá sean más especiales) son más que puro sentimiento: existe una entrega de pensamiento y un sentimiento de pertenencia por la parte sumisa, que también es debido a cómo el Amo entra y se hace con su esencia, con aquello que va más allá de lo físico. Se puede conseguir de distintas maneras: desde conversaciones más o menos largas, más o menos profundas, a un control determinado sobre una acción cotidiana de la parte sumisa, pasando por distintas opciones que seguramente yo desconozca (cada maestrillo, tiene su librillo). Lo físico, a mi entender, siempre es más fácil de conseguir. Aunque si no va más allá, correremos el riesgo de que no sea duradero, o se convierta en algo superficial.

¿Esto elimina como opción el dolor físico que se puede vivir en las sesiones, encuentros, o como queramos llamarlos? No, como tampoco elimina la humillación que se pueda dar en un momento dado. Son cuestiones que no suelo tratar en mi blog de manera explícita, simplemente porque las considero bastante personales, aunque haga referencia a ellas, como cuando refiero en algún post que le ofrecí mi dolor Al que me posee, sin entrar en más detalles.

Sin embargo, ese dolor físico va más allá. Si cualquiera me lo infligiera, puedo asegurar que me defendería con uñas y dientes y, además, no yo no lo experimentaría como un placer. No me considero una masoquista al 100%. Es posible que ni siquiera al 50%, no lo sé. Lo que sí sé, es que el dolor (dependiendo de cuál, obviamente, todos sabemos que existen grados), me gusta cuando el destinatario final de esa entrega es mi Dueño.

Otra cuestión es el ciber. Prefiero los encuentros reales, por supuesto, y siempre que me son posibles. Pero ¿qué hacer cuando el Amo está lejos? El ciber se convierte en un complemento imprescindible de esos encuentros; se constituye como herramienta por la cual el Amo puede controlar a la esclava, saber ambos el uno del otro, seguirse conociendo mutuamente, que la esclava se sienta como tal aún en la distancia. Obviamente, la confianza mutua y la responsabilidad son vitales en este caso.

Y no puedo renegar del ciber, porque estuve más de un año así (espero que se haya comprendido la ironía de mi post anterior). Gracias a eso, no sólo desemboqué en el real, sino que aprendí a distinguir entre los Dominantes y los "dominantes", también aprendí a conocerme, y a saber qué quiero exactamente... y qué es lo que no quiero. Como todo, creo que es necesario utilizarlo sabiamente y en su justa medida. Mal utilizado, al igual que el real, es dañino.

Por último, simplemente decir que en el BDSM las únicas reglas que creo que nos unen, si es que nos encontramos unidos, son las marcadas por las siglas SSC y RACSA. La variabilidad interpersonal, y no digamos interrelación D/s, es tan amplia, que no creo que nadie poseamos la verdad o la autoridad para asentar unas normas. Aunque el debate sobre el estado de la cuestión creo que siempre nos puede enriquecer.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Que vivan los Amos ciber

A raíz de un post de carmen/siestoy que yo me tomé demasiado en serio en un principio, se me ocurrió que no sólo las sumisas ciber de las que ella habla son estupendas, sino que existen también una serie de Amos ciber que tampoco tienen desperdicio.

Por ejemplo, son fascinantes aquellos que te envían la foto de Harrison Ford esperando que, una vez que te den cam o quedes con ellos en real, no notes la diferencia.


O los que tienen gravísimos problemas con internet o el ordenador, cuando la sumisa está contándoles algo de su vida que considera importante. ¡Por favor, los Amos no tienen que aguantar esos rollos! Es entonces cuando se caen misteriosamente y no vuelven hasta el día siguiente (como mínimo). ¡Ay, es que el ordenador este me da muchos problemas, y eso que me lo regalaron ayer!

También encontramos a los que te cuentan, orgullosos, que tienen cinco, diez, o veinte sumisas. ¿Reales?, se pregunta una. Y no, amigo, que tenemos a la sumisa de la mañana, a la sumisa que tengo medio abandonada y muy dependiente, pero sólo hago caso cuando no tengo a nadie disponible, a la sumisa de la tarde, a la sumisa pajillera... Y una se sigue preguntando ¿y te da tiempo a atenderlas a todas? La respuesta siempre es un sí rotundo, aunque tarde diez minutos en contestar a cada una, o te conteste por peteneras, porque se ha confundido de ventana de messenger. Su teléfono debe de estar echando humo, porque cuando le preguntes por qué tarda, te responderá que tenía una llamada super importante.

Luego están los Amos coleccionistas: recolectan fotos o imágenes de cam de la incauta de turno, y después si te he visto, no me acuerdo. Deben de tener una base de fotografías propia mayor que la de Playboy. Si vas a su casa, es posible que tengas algo de reparo en tocar esas manchas extrañas del monitor.

¿No encuentras todavía a tu Amo ciber ideal? No te preocupes, mujer (u hombre), que también tenemos a los que te ordenan mil cosas durante el día, muy serios, y luego por la noche no recuerdan nada, que es cansado, y anda, hazte una pajilla para ellos que para eso estás. ¿Se te ha quedado cara de boba? No te preocupes, tus esfuerzos no son en vano, sirven para aumentar tu karma para tu próxima reencarnación.

Y, bueno, lo mejor de lo mejor, el Amo con múltiples sumisas, donde ninguna sabe de la existencia de la otra... ¡hasta que se descubre el pastel en un chat! Entonces tenemos fiesta y diversión a raudales durante unos días.

¡Ah, se me olvida! El Amo que busca el compromiso total, la entrega total de la sumisa, pero sólo ciber, ¿eh? Que la parienta y los niños ya le dan bastante trabajo, como para andar ocupándose de otra. Además, si le preguntas, nunca estará casado, o está a puntito de divorciarse o en trámites de separación. ¿No son un amor?

Seguro que me dejo a alguno más en el tintero, pero no pasa nada, basta con recordármelo, y los incluimos corriendo en la lista.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Corsets

Una prenda que me encanta y que vuelve a estar in es el corset. Con tendencias como el burlesque (con película incluida, con Cher y Christina Aguilera), el corset resucita para placer de unos cuantos y cuantas.

Leía en una revista que el corset ya no es una prenda sumisa. Yo lo rebato, aunque el autor seguramente lo escribió con otro sentido; porque qué mayor belleza que una mujer, sea Dómina, sumisa o esclava con un corset. ¡Y lo bien que nos queda siempre!

Y, como para muestra un botón, ahí os dejo varios encontrados en esta particular lencería que es internet. Cómo no, entre las imágenes aparece Dita... y la nueva musa de los corsés, Morgana. Que aproveche.