jueves, 30 de septiembre de 2010

Gracias!!


¡¡Pero qué sorpresa!! Mil gracias por tu premio... más que nada porque esto apenas lleva tiempo abierto, y vamos, en absoluto me esperaba algo así... ¡¡Muchísimas gracias!!

Me hace ilusión saber que esto se lee por ahí (una escribe, al fin y al cabo, para intentar comunicar), y que me hayas tenido en cuenta tú, que eres una persona que me llama mucho la atención, es todo un halago.

En cuanto a lo de que sea algo gris... es que me encantan estos tonos. Cuando me aburra, supongo que lo cambiaré. Pero de momento, con tu premio ya le has dado algo de color. ¡Mi primer premio!

Muchísimas gracias, Carmen/siestoy.

Actualizo: gracias iara, por tu premio también.

Y aunque me daba pereza, me pongo manos a la obra y le doy el galardón a los diez blogs que más me gustan:

1.- A La Vuelta de Siestoy, porque ahí está, y me gusta .

2.- A El Faro del lado Oscuro, por ser tan prolífico con los posts, y tan diferente.

3.- A Simplemente morgan, por su naturalidad, y sus ideas.

4.- A Sydple Perversion, por el toque lírico que le da a sus textos.

5.- A El rincón de arcilla, por ser fuerte y flexible.

6.- A Ama Lena, por tener las ideas tan claras.

7.- A Elixir de lágrimas, por ser tan consecuente.

8.- A Pensamientos de una Dómina, porque sí, porque es una persona estupenda, y su sumiso está a la misma altura.

9.- A kaya, por ser ella.

10.- A Babilonia, por sus historias.

Dicen que las normas son estas:

1.- Exponer la imagen del premio en el blog.
2.- Explicar que se ha sentido.
3.- Otorgarlo a diez blogs.

Y ahora... ¡a seguir escribiendo!

domingo, 26 de septiembre de 2010

Todo llega



Sin conocerlas aún, echo de menos tus manos recorriéndome.
Sin haber probado tu néctar, puedo gustarlo cada tiempo que te pienso.
Sin respirar más allá de una neblinosa intuición, necesito que me vivas.

Todo...

Llegaría hasta ti en un instante, si mi deseo pudiera materializar su fuerza.
Convertiría esta meseta en cordillera, si mi ansia por servirte estallara.
Hoy te dejaría de soñar, si me tuvieras a tu lado soñando.

Llega...

En tu torno de alfarero, me miro los surcos que vas dejando con tus dedos.
Has imantado todas mis partículas, las has absorbido,
y sólo despiertan pensando en reunirse contigo.

Sin que te des...

He intentado ignorar cada segundo que falta para entregarte lo que te pertenece,
pero la senda se me hace insoportablemente eterna.
Y, a medida que te acercas, pienso
en si podré complacerte y darme como deseas.

Cuenta...

Todo llega.

_____Descalza________

sábado, 25 de septiembre de 2010

Orgasmo


Ayer un nick, tras el que supongo, escribiría una persona (y si no, que me presenten a ese ordenador), andaba curioseando en un chat sobre esto del BDSM.

Él, en principio, sólo buscaba una sesión ciber para esa noche. No había dado con la persona adecuada y, sin embargo, continuamos hablando. Su nick en minúsculas denotaba un rol sumiso... que no concordaba con sus deseos y preguntas, pero sí con sus escasos contactos con el BDSM. Yo respondía, no me molesta mientras me respeten.

En una de sus intervenciones, me conminó a que reconociera que mis orgasmos eran más intensos si se encuadraban dentro de la D/s que si se producían en un contexto vainilla. Podría haberlo considerado grosero, metomentodo o reirme por la simpleza de la ocurriencia.

Pero resulta que me hizo pensar. ¿Son más intensos realmente así? Y respondiéndole a él, me respondí a mí misma. Un orgasmo, es un orgasmo, no hay que darle más vueltas, no deja de ser una reacción fisiológica. Cierto es que pueden ser más largos o más cortos y alcanzarse de distintas maneras, pero el placer, la sensación que se vive, es la misma, al menos para mí.

Realmente hace tiempo que dejé de ceñir la D/s a los estrechos límites del sexo. Pero comprender que los orgasmos son exactamente iguales con D/s que sin ella (me gusta el sexo, e intento disfrutarlo cada vez que se presenta) y, que lo que sucede realmente, es que la D/s se convierte en una parte importante de mi vida que necesito desarrollar y dar salida para sentirme plena... no deja de asombrarme cada vez que lo pienso.


lunes, 20 de septiembre de 2010

Aviso de entrega

No sé si querer, desear, es una enfermedad que se pasa con el tiempo o no. Probablemente lo sea, al igual que la alegría y la tristeza. Pero como estas, me apetece sentirlo, vivirlo, esquiarlo.

Ayer, de manera algo inesperada, supe que la fecha de mi entrega se demoraría. ¡Señor destinatario, tenga en cuenta que Correos multa los atrasos! Pero no existen protestas posibles para este paquete. La urgencia, la impaciencia, no se contemplan en el manual del buen emisario. Así que estaré en consigna un ratito más.

Claro que, tras la resignación, no imaginé que me asaltarían de repente unas ganas tan urgentísimas de hallarme en un segundo, en el sitio que me corresponde. Ya sé que estas cosas pasan con cierta frecuencia, pero no deja de asombrarme que me pasen a mí.

Así que lo disfrutaremos, que la vida son dos días, y ya he gastado el primero.

Para terminar, sin enrollarme mucho, dejo esta canción. Ya la había escuchado muchas veces y, sin embargo, el estribillo esta vez me pareció totalmente nuevo y adecuado...


Cómo hablar,
si cada parte de mi mente es tuya,
y si no encuentro la palabra exacta,
cómo hablar...


Cómo decirte
que me has ganado poquito a poco
tú, que llegaste por casualidad,
cómo hablar...


miércoles, 15 de septiembre de 2010

Dudas, dudas y dudas


Creo que el principal inconveniente de pretender analizar absolutamente todo, son los chorros de dudas que surgen por doquier.

Normalmente mantengo a las dudas quietecitas, en un rincón, a la sombra, amenazándolas con convertirme a la fe del primero que pase. Pero ni aún así, las malditas se pueden resistir de vez en cuando a salir y darse un garbeo.

De mi Dueño no dudo, imposible, eso lo tengo seguro, afortunadamente (y no sin trabajo de por medio). Pero... ¿y el BDSM? ¿Me gusta, es lo que quiero realmente, es cierto que no puedo vivir sin entregarme? ¿Merece la pena estar así?

Sí, mis chicas se han vuelto a escapar, ahí están. Juraría que las tenía atadas y bien atadas, shibari fino, oigan. Es más, volvería a jurar que, hace tiempo, comprobé varias veces en carne propia que es imposible ahogar mi propia naturaleza.

Sin embargo... ahí andan. Si bien, parece que no están muy fuertes, sólo se han tomado unos días para irse de parranda. Eso sí, días de vértigo, de sensación de caída libre, sin red. De repente, enfrentarme a mí misma, cara a cara conmigo y decirme "continúa, tienes toda una maravillosa vida por delante. Eso sí, totalmente vainilla." Sólo de pensar en una vida sin la pimienta de la D/s, se me encogía el estómago y se me anudaban las dendritas.

Ha sido suficiente por unos días. Sé de personas que lo han dejado aparcado durante años, y han terminado volviendo. Y aunque no dudo de que ese día pueda llegarme, me pregunto cómo han podido mantenerla quieta, inmóvil, durante todo ese tiempo.

De momento, mi sitio a los pies de mi Dueño me sirve de refugio, dude o no.


viernes, 10 de septiembre de 2010

Los cuentos de hadas.

Una crece escuchando cuentos de hadas, que es la traducción para niños de lo que la sociedad espera de nosotros, no nos vayamos a salir del carril, y nos convirtamos en un problema gordo.

Así que, cuando una se hace consciente del lavado a lo Naranja mecánica al que estamos sometidos, intenta encontrar su propio camino en medio de todas esas ideas que le han metido en la cabeza sin pedir permiso siquiera.

Y, cuando más o menos, una piensa que ha localizado el camino a seguir según su propio mapa... se descubre dándole vueltas al plano, con cara de asombro, porque es una vía muy similar al anterior. Liberarnos de todo lo que nos han cargado, constituye un trabajo arduo y difícil.

Gracias a estas guías, me vi creciendo, estudiando, escogiendo yo lo que quería estudiar (menos mal, otros no tienen ni esta suerte), consiguiendo un buen trabajo, una pareja estable, teniendo después hijos, y luego, a saber... Una vida normal, con mis propios gustos, pero una vida corriente, esperable y deseable por la sociedad, y por mí, que también soy sociedad.

Hace algunos años, algo hizo 'clic' en mi cabeza. Descubrí muchas cosas nuevas, que me mostraron la vida como nunca antes la había visto, con paisajes muy atractivos que aún no había explorado y que, sin embargo, las normas sociales no aceptaban.

Desde entonces, mi vida, de cara al exterior, no ha cambiado demasiado. Pero mi interior no es el mismo. Intento que no se convierta en una lucha, continua pero, en ocasiones, veo alguna lanza que se escapa.

Para terminar... un cuento que habla de estos mapas tan curiosos, que nos regalan al nacer:


domingo, 5 de septiembre de 2010

¿Esclava yo?



Reconozco que aceptar mi condición de sumisa no me fue especialmente duro. Me lo tomé con bastante naturalidad. Otra cuestión distinta es que lograra ser buena sumisa, algo bastante complicado y que requiere explorar un largo y trabajoso camino, por el que aún paseo, con la suerte de disfrutar de un buen Guía.

Pero tuve otros acompañantes y otras experiencias anteriores, que me ayudaron a clarificar lo que deseaba y esperaba. De esta manera, concluí que la sumisión la llevaba dentro, entrelazada a mi ser, y necesitaba darle salida.

Deduje, además, que jamás me convertiría en esclava, no constituiría un objetivo a seguir en mi sendero hacia la D/s. ¿Ceder mis límites, dejarlos en manos de otra persona? ¡Qué locura más insensata! Inevitablemente, mis límites condicionarían siempre mi entrega, y así debía asumirlo aquel que me poseyera.

Conclusión esta que dejé patente no hace mucho en este blog... y ante la que ahora he de agachar las orejas (el rabo no, porque de eso no tengo).

Admito que mi deseo de ofrecerme al que me posee, provocó que pusiera todos mis límites en sus manos algo inconscientemente, fiándome simplemente de mi intuición (que, hasta ahora, pocas veces me ha fallado, todo hay que decirlo). Aún así, continuaban mis miedos y temores, preguntándome si estaba haciendo lo correcto traicionando unos principios que siempre consideré muy cabales e inamovibles. Además, ¿no me estaba precipitando demasiado?

Yo creía conocer el significado de entrega, de confianza. Pero estaba muy equivocada, como he podido comprobar ahora. Continúo limitada, es inevitable, pero todo eso lo he dejado en manos de mi Dueño. Confío en su mano, en su tiento, en su paciencia, para llevarme por donde Él desee. Ahora sí sé lo que implica la confianza: supone abandonarse totalmente en Él, entender que procurará mi bien y no perseguirá mi daño, que conoce mi potencial y hasta dónde podría llegar aunque yo no lo crea, y que sus decisiones serán meditadas.

¿Miedo? No, ya no. Supongo que encontraremos ocasiones en las que me cueste o no pueda acatar alguno de sus deseos, pero sé con certeza que sabrá orientarme con sabiduría. Por fortuna, Él no es perfecto, lo que me deja un margen de error para que yo tampoco lo sea. No obstante, quizá, aún quede un pequeño temor, el de no estar a la altura en algún momento... pero cuento con su comprensión y maestría.


viernes, 3 de septiembre de 2010

Extirpando el tumor

Foto: Konstantin Alexandroff

Llegó un momento en que yo quería aumentar mi entrega. Quería dártelo todo, e intentaba poner todo mi empeño en conseguirlo.

Sin embargo, habitaba en mí un tumorcillo, que se erigía como muro entre mis deseos y mi evolución real, entre mi sumisión y la dominación de mi Dueño. Un pequeño bultito que yo no podía ni parecía querer ver.

El que me guía, como sabio doctor con buen ojo clínico, lo detectó sin tardar mucho, y supo lo que había que hacer.

Así que esperó a que yo entrara en el quirófano por mi propio pie, y lo extirpó de un tirón, sin anestesia que adormeciera los sentidos y el pensamiento de su sumisa.

La operación fue dolorosa para los dos. Yo me debatía y gritaba, sin saber exactamente por qué mi Dueño me abría de ese modo, mientras Él procuraba continuar con mano firme a pesar de mi suplicio, conociendo por los dos que era por mi bien, por nuestro bien.

Me encontraba desorientada, perdida en el centro de un mapa gigantesco donde los puntos cardinales se hubieran mezclado. Quería gritar y arrancar de una vez eso que me molestaba, terminar de una vez por todas de cualquier manera.

Pero no. Estas cosas no se pueden terminar de cualquier manera, se tienen que terminar bien. Y el bulto fue finalmente, extirpado. Noté un gran alivio, un descanso, aunque aún seguía sin conocer muy bien qué había sucedido... hasta que vi el pequeño tumor. Ahí estaba, desafiante, se había intentado alimentar de mis miedos y mis temores inconscientes.

Ahora sabía quién era yo, qué era yo, de quién era yo. Comprendí quién era mi Dueño, cómo era mi Dueño, qué sentía mi Dueño.

Pude sentir cómo mis inquietudes dañinas, mis límites, mis desasosiegos injustificados fueron deslizándose por mi cuerpo hasta llegar a mis pies, para después quedar lejos de mí. Ahora sí estaba desnuda ante Él, dispuesta para Él. Las cortinas que me cubrían los ojos, se abrieron y me permitieron ver el horizonte tal cual era.

Después llegaron los cuidados del postoperatorio. Fueron intensos, suaves, salvajes, llenos.

Gracias, mi Dueño.



miércoles, 1 de septiembre de 2010

Tu gata.

 

Acabo de encontrar esta imagen, y acabo de recordar todo otra vez. Gracias.

¿Por qué soy sumisa?

Foto: Marcel Mariën

O por qué pretendo serlo, que no es tarea fácil. Podría responderme que tengo la necesidad de servir a Alguien (a ti, mi Dueño), de ser feliz con su felicidad, de sentirme a gusto a sus pies.

O de sentirme cuidada y propiedad de Alguien (de ti, mi Dueño), responder a sus requerimientos y satisfacerle y cuidarle a mi vez.

O podría contestar que me gusta el morbo que acompaña a esta situación, las múltiples posibilidades que nos regala el BDSM respecto al sexo.

Y no creo que fuera la única que pensara así.

Sin embargo, no contestaré que soy sumisa porque necesito escapar de mi vida diaria, estoy muy contenta con ella actualmente.

No puedo confirmar tampoco que tengo una personalidad servil, con poca autoestima o manipulable, porque no es cierto, al menos, no en mayor grado que los que me rodean.

Ni que tuve un gran trauma durante mi infancia que me abocó a ello, no lo encuentro ni creo que lo haya.

¿Será que soy una alta directiva/ejecutiva que necesita delegar su responsabilidad durante unos momentos en una persona? De nuevo, la respuesta es negativa.

Quizá lo sea simplemente porque lo siento, lo llevo en mí, al igual que la necesidad de escribir o escuchar música (por citar dos necesidades que no son estrictamente fisiológicas).

¿Y por qué lo siento? Vaya usted a saber, misterios insondables del universo...