Me gusta cuando estoy con Él, porque mi yo más instintivo, mi yo más primario, sale a la superficie y se expande sin otro límite que el que Él marque.
No necesito pensar, no necesito disimular. Puedo ser yo, en crudo, sin un cerebro humano superevolucionado que me coarte. Sencillamente, animal.
Sé que a Él le pasa algo parecido, puedo notar que nos balanceamos y palpitamos al compás de los mismos fluidos.
Cuando estoy en ese estado, no me planteo qué pensarán los demás ante los actos en mí de su Dominación. Me encuentro a su sombra y me dejo llevar.
Tampoco medito si, en un momento determinado, está bien revolverme y morder la mano de mi Dueño; simplemente, ataco. Y Él, de igual manera, reacciona acorde a esa respuesta, sin meditar quién soy o qué implico para Él. Su impronta le dice qué soy y para qué estoy ahí, sin necesidad de analizar.
Actuar, moverme, sin cuestionarme si a Él le gustará o le parecerá una aberración, sin replantearme lo que, en los diez minutos anteriores, me hubiera avergonzado hasta lo más profundo de mi ser.
Encontrarme que Él se mueve en la misma sintonía, que da por hecho que aquello que Él ejecute, yo lo aceptaré sin cuestionarlo. Es posible que me resista, o que no, pero no juzgaré ni valoraré sus actos; no en ese momento.
Me gusta cuando somos dos, solo dos, que se han dejado el córtex en la entrada, junto con el buenos días, el por favor, y el gracias. Cuando nos los volvamos a calzar, sé que analizaremos lo que ha pasado, solo para recordarlo y guardarlo, para que siga siendo así, porque somos así, porque tenemos que respetar nuestra esencia y nos gusta.

3 comentarios:
Lo importante es la naturalidad entre ambos y como dices dejando modos,cortesáias en el armario y solo disfrutar exencialmente ambos.
Saludos
Esa sintonía tan bien descrita no siempre es fácil de alcanzar. Mi humilde enhorabuena por ello.
Saludos.
efe{LL} sin duda :)
Marlowe, gracias por esa enhorabuena, y por pasarte :)
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