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domingo, 30 de diciembre de 2012

Sobre grados de humildad

David Samson
Todos sabemos que la religión católica guarda ciertas similitudes con el BDSM. Y si algunos no habíais caído, ya estáis abriendo los ojos. Ciertamente no es la única religión que practica con arte perfeccionado durante milenios el sometimiento, pero por estos lugares de Dios, es la más conocida y, aunque no mucho, la más practicada también.

Leyendo, leyendo, una llega hasta los doce grados de humildad que describió San Benito. Y como con la Navidad una se vuelve algo más pía, he decidido que en el BDSM también deberíamos tener algo así. Los describiré en femenino, porque soy mujer. Si algún sumiso/esclavo quiere adaptarlos a su sentir, puede hacerlo, citando la fuente, claro.

Al igual que los grados descritos por el santo, estos también van de menor a mayor, de más fáciles a más complejos. Es una escalera que se sube bajando:
  • XII: Es humilde en su porte externo.
El duodécimo grado de humildad consiste en que la sumisa/esclava no solo sea humilde en su interior, sino que también lo manifieste en su porte externo a aquellos que le observan. Esto incluye el entorno laboral, familiar, con el Amo, sin Él, de viaje, sentada, caminando, o de pie. Tendrá siempre inclinada la cabeza y los ojos fijos en el suelo.
  • XI: Habla con sencillez.
El undécimo grado de humildad consiste en que la sumisa/esclava, al hablar, lo haga suavemente, sin risas, con humildad, seriedad y pocas palabras, sin voces.
  • X: Es recatada en el reir.
El décimo grado de humildad consiste en no ser de risa fácil y pronta, pues está escrito que "el necio ríe a carcajadas".
  • IX: No habla si no es preguntada.
El noveno grado de humildad consiste en que la sumisa/esclava no deje hablar a la lengua y, guardando silencio, no hable hasta que le pregunte.
  • VIII: No obra por su cuenta.
El octavo grado de humildad consiste en que la sumisa/esclava no haga más de lo que le proponen las normas comunes de su Señor, y el ejemplo de sus hermanas o hermanos mayores, si los hubiera.
  • VII: Se considera la última.
El séptimo grado de humildad consiste en creerse la última de las/os hermanas/os, no solo de palabra, sino en lo más profundo de su corazón.
  • VI: Acepta de corazón todas las privaciones y tareas más humildes.
El sexto grado de humildad consiste en contentarse con aquello que su Señor le da, aunque lo considere despreciable y no le agrade.
  • V: Confiesa humildemente.
El quinto grado de humildad consiste en que la sumisa/esclava no oculta a su Señor, en humilde confesión, todos los malos pensamientos ni el mal hecho a escondidas.
  • IV: Sufre con paciencia las injurias sin quejarse.
El cuarto grado de humildad consiste en armarse interiormente de paciencia cuando, al obedecer, se le presenten situaciones difíciles e ingratas, o incluso hirientes.
  • III: Es obediente a su Señor hasta la muerte.
El tercer grado de humildad consiste en que, por reverencia y sumisión a su Señor, la sumisa/esclava se someta a Él con total obediencia, imitándole, de quien dice el apóstol "se rebajó hasta someterse a la muerte".

  • II: No viene a hacer su voluntad.
El segundo grado de humildad consiste en que la sumisa/esclava no ama la propia voluntad, ni satisface otro deseo suyo que no sea el de estar a disposición plena de los deseos de su Señor.

  • I: Se abstiene por sumisión a su Señor, en todo momento, de cualquier falta.
El primer grado de humildad consiste en que la sumisa/esclava tiene siempre presente la sumisión y respeto  a su Señor, sin dejarlo en el olvido. Recuerda siempre las normas que Él le ha dado.

Nota: Ni mi Dueño ni yo somos particularmente protocolarios. Estos doce grados, si se toman literalmente, sin duda lo son. Sin embargo, creo que de cada uno de ellos, pueden extraerse enseñanzas aplicables en ciertos momentos o situaciones. Qué aproveche.


sábado, 15 de diciembre de 2012

Te he reñido

The Great Wukong
Hoy ha tirado de la correa, fuerte, ha frenado a su perra, le ha parado.

Su perra, que va siendo adiestrada, no se ha revuelto, sabe la que le espera si lo hace. Ha acatado, aunque deseaba explotar. Después, Él le ha acariciado la cabeza, buena chica, y ha sido el más dulce entre los dulces, porque se ha puesto en su lugar, y también comprende, aunque eso no significa que permita ciertos comportamientos.

Ella sabe cuándo comienza a sobrepasarse, y cuándo puede notar ese tirón. Pero, digamos, no lo puede evitar en ese momento.

Ella nota su poder, la tensión amarrada de su cuello, controlando esa furia que ella sola no puede acallar. Otra pequeña fuerza, en forma de ira, va creciendo exponencialmente cuando se nota encadenada, limitada, coartada. Y esa... sí que debe controlarla.

A ella le gusta sentir su mando, su autoridad, aunque se vuelva a ver como una niña que está siendo regañada, sin poder decidir por sí misma en ese momento, a sabiendas de que la obediencia, esta vez, prima sobre todo lo que desee y su instinto más primario le empuje a hacer.

No es una mujer que pueda discutir en igualdad de condiciones, no en esa ocasión. Es posible que hace cinco minutos haya regañado a su Dueño por alguna imprudencia de Él, pero ahora las circunstancias son otras; ahora se trata de la esclava que busca servir, la perra que debe encontrar su aprobación, la mujer que quiere alcanzar su bien.

La mujer independiente, eficaz, inteligente, tiene que arrodillarse ahora y facilitar el camino a la esclava, que pugna por demostrar que lo es, por someterse a la persona en la que confía ciegamente. Por un instante, ella se ve desde fuera, y comprueba como dos caracteres con el mismo cuerpo, pugnan por alzarse el uno sobre el otro.

Se revuelven en el barro de manera silenciosa, a cámara lenta, mientras el Amo tensa la cuerda, esperando pero firme. Él intuye qué sucede, y deja que todo pase. Ella, por fin, muestra a la esclava, a la perra, a la mujer rendida, sin demasiado entusiasmo.

El regocijo viene después, cuando nota su mano acariciando el cuello, la cabeza, sus palabras sanadoras, y comprende que, por fin, ha hecho bien, y lo ha logrado.

Luego se queda pensando... Es duro, pero es lo que desea, justo como lo necesita. Él, complacido y risueño, lo sabe y, travieso, se lo recordará después: "te he reñido..."


martes, 27 de diciembre de 2011

Hoy puede ser un gran día

DiEmotion: Catched Girl

Hoy puede ser un gran día.

Te has despertado salvaje, instintivo, animal, lo sé. Hoy si te miro a los ojos, sabré que no tendrás piedad. Pero lo haré, hasta que consigas devolverme a mi lugar. No puedo evitarlo, llevo el desafío en mí, aunque vaya en contra de mí misma.

Pero no me atreveré a mucho más, mientras me arrastras por el suelo tirando de mi pelo. Ni mientras penetras mi culo (que es tuyo) sin contemplaciones.

Odiaré incluso ser tu esclava mientras me expones en el pasillo del hotel, como "puta a usar" anunciado en mi cuerpo. Me quemará el tan valorado collar, cuando observes cómo otros me azotan y usan también lo que es tuyo. Pero no pienses que disminuirá ni un ápice mi orgullo. Y aunque no lo creas, desearé que el tuyo crezca, cuando compruebes que esa puta que reniega de serlo, está húmeda e hinchada; cuando escuches las aspiraciones que su excitación la provoca; cuando veas su cuerpo flexible moverse al ritmo bien medido de las embestidas que recibe.

Intentaré también recordar, en el momento en que utilices nuestro juguete, que alguna vez te entregué mi esclavitud por voluntad propia. Que de la misma manera, te entregaré ese bien que tanto costó conseguir. Y que tu placer, siempre tu placer, es primero. Aunque los dos sabemos que el tuyo es el mío.

Desearé olvidar el dolor, fruto de tu voluntad y de una vara casi recién cortada, mientras me deleito con él cada vez que me recorre. Invocaré la ambición que tuve siempre, por que esas marcas moradas, lacerantes, hinchadas, decoraran mi piel.

Comenzaré a sentir cierta paz cuando me marques con tu orina, porque significará que estás tranquilo, una vez hayas usado a tu esclava como lo que es. Aunque después tenga que trasladarme sin duchar, sucia aún, a otro lugar. Allí terminaremos lo que empezamos. Y es posible, solo remotamente posible, que al final, volvamos a ser algo más que Amo y esclava.

Definitivamente, sí. Hoy puede ser un gran día.

 

martes, 1 de marzo de 2011

La buena educación


Leía hoy en esta entrada, lo que copio y pego a continuación, con permiso de Dominante tímido:

La buena educación... es que tu sumisa te obedezca antes incluso de que pienses tú? ¿Es que adivine tus pensamientos para complacerte, yendo a veces incluso más lejos de lo que tú le hubieras pedido?


¿O es que las veces que la corriges, las veces que la castigas (a veces incluso sin molestarla demasiado -ver foto ilustrativa-), están sirviendo para algo?

¿Cómo educais a vuestras sumisas? ¿Cómo os educan vuestros dominantes?

Así que como me ha parecido interesante la propuesta, tomo el testigo y respondo directamente aquí. Que quede claro que voy a responder desde mi vivencia, desde mi manera de pensar, desde mi perspectiva. Si algo no es acertado... seguro que la corrección llega más tarde o más temprano.

A veces me ha parecido notar cierta sorpresa por parte de mi Dueño, por seguir algo que Él no esperaba que hiciera. Si bien, unas veces partía de Él y alguna otra, la iniciativa era mía. Pero no tengo claro que le gustara siempre que yo tuviera la iniciativa o fuera más lejos de donde Él desea.

Las veces que me corrige y castiga, incluso sin molestarme demasiado, creo que son útiles. En ocasiones, el efecto es inmediato (un buen azote a tiempo... y se quitan las tonterías). Otras veces, antes de que Él me castigue, ya me castigo yo misma, porque sé que le he disgustado. Así que cuando llega el suyo... sólo queda acatar y desear con todas mis fuerzas no repetir el error.

De vez en cuando, le digo que es un Amo duro, porque orden que da, orden que hay acatar inmediatamente, sin rechistar. Y todos sabemos que ciertas órdenes nos parecen imposibles, al menos en un principio. Así que en esos instantes, deseo que me trague la tierra y me pregunto por qué me metería yo en esto. De paso pienso en si existe alguna alternativa para escaparse (normalmente no la encuentro, cachis).

Sin embargo, mi Dueño es una persona comprensiva. En muchas ocasiones valora y comprende mis razones, y levanta la mano en un momento dado. Así que realmente no tengo ninguna queja al respecto. Creo que el respeto, la responsabilidad, la paciencia, el autocontrol, el diálogo, la comprensión, entre otros, son aspectos muy importantes en un Dominante que posee una persona (o más) a su cargo.

Así que no, realmente no es un Amo duro. Simplemente es quien es, y como tal tengo que aceptarlo. Si fuera un Amo 'a la carta'... ¿quién sería el Dominante entonces?


sábado, 13 de noviembre de 2010

Que vivan los Amos ciber

A raíz de un post de carmen/siestoy que yo me tomé demasiado en serio en un principio, se me ocurrió que no sólo las sumisas ciber de las que ella habla son estupendas, sino que existen también una serie de Amos ciber que tampoco tienen desperdicio.

Por ejemplo, son fascinantes aquellos que te envían la foto de Harrison Ford esperando que, una vez que te den cam o quedes con ellos en real, no notes la diferencia.


O los que tienen gravísimos problemas con internet o el ordenador, cuando la sumisa está contándoles algo de su vida que considera importante. ¡Por favor, los Amos no tienen que aguantar esos rollos! Es entonces cuando se caen misteriosamente y no vuelven hasta el día siguiente (como mínimo). ¡Ay, es que el ordenador este me da muchos problemas, y eso que me lo regalaron ayer!

También encontramos a los que te cuentan, orgullosos, que tienen cinco, diez, o veinte sumisas. ¿Reales?, se pregunta una. Y no, amigo, que tenemos a la sumisa de la mañana, a la sumisa que tengo medio abandonada y muy dependiente, pero sólo hago caso cuando no tengo a nadie disponible, a la sumisa de la tarde, a la sumisa pajillera... Y una se sigue preguntando ¿y te da tiempo a atenderlas a todas? La respuesta siempre es un sí rotundo, aunque tarde diez minutos en contestar a cada una, o te conteste por peteneras, porque se ha confundido de ventana de messenger. Su teléfono debe de estar echando humo, porque cuando le preguntes por qué tarda, te responderá que tenía una llamada super importante.

Luego están los Amos coleccionistas: recolectan fotos o imágenes de cam de la incauta de turno, y después si te he visto, no me acuerdo. Deben de tener una base de fotografías propia mayor que la de Playboy. Si vas a su casa, es posible que tengas algo de reparo en tocar esas manchas extrañas del monitor.

¿No encuentras todavía a tu Amo ciber ideal? No te preocupes, mujer (u hombre), que también tenemos a los que te ordenan mil cosas durante el día, muy serios, y luego por la noche no recuerdan nada, que es cansado, y anda, hazte una pajilla para ellos que para eso estás. ¿Se te ha quedado cara de boba? No te preocupes, tus esfuerzos no son en vano, sirven para aumentar tu karma para tu próxima reencarnación.

Y, bueno, lo mejor de lo mejor, el Amo con múltiples sumisas, donde ninguna sabe de la existencia de la otra... ¡hasta que se descubre el pastel en un chat! Entonces tenemos fiesta y diversión a raudales durante unos días.

¡Ah, se me olvida! El Amo que busca el compromiso total, la entrega total de la sumisa, pero sólo ciber, ¿eh? Que la parienta y los niños ya le dan bastante trabajo, como para andar ocupándose de otra. Además, si le preguntas, nunca estará casado, o está a puntito de divorciarse o en trámites de separación. ¿No son un amor?

Seguro que me dejo a alguno más en el tintero, pero no pasa nada, basta con recordármelo, y los incluimos corriendo en la lista.