lunes, 28 de enero de 2013

Cómo cazar Amos

A ver, que sí, que estamos en época de crisis, y que o espabilamos, o nos comen. Que hay que estar a las duras y a las maduras, que ya está bien.

Así que, queridas amigas, aquí os dejo una lista de consejitos para cazar Amos. Todas sabemos que podemos encontrar Amos a patadas, pero que realmente merezcan la pena, vemos pocos. Y de esos que se libran de la quema, algunos son exigentes y nos rechazan, ¡encima! Habráse visto tamaña prepotencia, chulería y descaro, ellos, que tendrían que estar babeando porque una sumisa/esclava nos dignemos a saludarles.

En fin, dará la casualidad de que además, justo ese Amo exigente es el que nos pierde... ¡como si no hubiera más carne en el mercado! Pero las féminas somos así, caprichosas, y si decimos 'ese', tiene que ser 'ese' y no el de al lado. Pues bien, queridas lectoras, vamos a conseguir ese trofeo para nosotras solitas (o no, que lo mismo nos tiene preparada alguna hermanita).

1.- Ser solícita y obediente.

Sí, queridas mías, que Ellos dicen que no quieren jarrones, que quieren sumisas, pero bien que les gusta cuando no rechistamos ante sus caprichos. Si acaso, podemos hacernos las difíciles o las indignadas solo un poquito, para darle juego a la cosa, que si no, es muy aburrida.

Y, en fin, si nos exige algo que realmente nos parece terrorífico, podemos apelar a nuestros límites, lanzar la palabra de seguridad, o amenazar con la denuncia al Sindicato de Sumisas, Esclavas, y Demás Entes.

2.- Hacer como que compartes todos sus gustos.

Si esos gustos compartidos se refieren al BDSM, puede que luego te encuentres en apuros, con lo cual, te remito al último párrafo del punto anterior.

En lo demás, si le gusta la ópera y tú solo escuchas a Justin Bieber, comienza a sacrificarte e inunda tus seguramente maltrechos oídos a base de cantes líricos elevados. Eso sí, memoriza los títulos y los intérpretes. O mejor aún, estúdiate las más comunes y las opiniones que encuentres por ahí sobre ellas. Tranquila, Él no se dará cuenta de nada mientras conserves a Justin para la intimidad.

O si, por ejemplo, le fascina el estudio de los coleópteros ateos y coprófagos, tranquila. Existe Google, y si no, al ser una disciplina poco frecuente, nada será más placentero para Él que escuchar tus preguntas y comprobar tu admiración por sus respuestas... y tu rápido aprendizaje al respecto.

3.- Hablarle de otros Amos con los que también estás en tratos.

Y aunque sea mentira.

Esta técnica implica algo de riesgo. Es un órdago ante el cual, el Amo deseado puede retirarse del juego al sentirse herido o no querer poner en entredicho su orgullo.

Sin embargo, si sale bien, te verá como una joya al ser deseada por varios. Total, como los Amos no suelen hablar demasiado entre ellos (se dan alergia unos a los otros), es difícil que pueda comprobar tu coartada.

4.- Cuidarte mucho.

Mientras, queridas amigas, estemos en el mercado, debemos estar atractivas y presentables. Así que es el momento de retomar esa dieta, de echar mano de los postizos, de maquillarnos aunque no sea nuestra costumbre, ir a la pelu día sí, día también, y gastarnos un pastón en lencería y juguetitos varios.

Luego, una vez obtenida la presa (o Presa, si nos atenemos a los cánones establecidos), podemos descuidarnos un poquito con cualquier excusa. Total, ¡seguro que Él no se cuida ni la mitad de la mitad de la mitad que nosotras, y eso es injusto!

De momento, no tengo más consejitos que ofeceros. Aunque si se os ocurre algún otro, será bienvenido.

Y sin más, os dejo con una significativa imagen de lo que debe ser una sumisa/esclava, que encontré no hace mucho por un concurrido Centro Comercial. Saludos, amigas, y buen provecho.




domingo, 20 de enero de 2013

Descalza al habla



A veces, en el chat, o a través de este blog (de esta sección, en concreto), me llegan consultas de personas que están empezando en este mundo. A través del chat suelo toparme con preguntas de Dominantes o sumisos, y a través del formulario del blog, suelen llegarme dudas de sumisas.

El chat da más juego para conocer a la persona e intentar responder en la medida de lo posible, puesto que mi experiencia es la que es, propia, y subjetiva, con unas circunstancias determinadas. Las conversaciones suelen ser agradables... o no, porque la educación y el respeto son aspectos que continúan brillando por su ausencia en la mayoría de los casos, incluso aunque se esté pidiendo algo.

El formulario del blog, solo permite leer, recoger sin más. Aunque me suelen dejar la dirección de email, normalmente nunca me responden cuando he devuelto su consulta. Supongo que ese formulario sirve más de oído que escucha, u hombro sobre el que llorar, un muro anónimo donde verter pintadas que no se sabe dónde llegarán, ni importa lo más mínimo, una jarra sobre la que verter lo que uno/a lleva, sabiendo que no será juzgado/a, porque no se espera respuesta.

Y... sigue resultándome curioso cómo llegan las personas por aquí:
  • Los Dominantes, se ven atados por convencionalismos BDSMeros que creen universales e imprescindibles para participar de este mundo, tales como demostrar poco cariño hacia la sumisa, o el 24/7 con la fusta en la mano cada segundo, o el látex y el negro sí o sí, o el azotar como única meta sabiendo que no les llena... Después se encuentran con lo típico del chat: sumisas que no responden, sumisas que saltan con atiprivados groseros, o sumisas que responden de manera borde, sin razón para ello.

  • Los sumisos se suelen sentir mal: no cumplen con el rol de macho Dominante que, socialmente, deberían ejercer según su sexo. La sumisión es cosa de mujeres, no de hombres. Con lo cual, se encuentran sin saber demasiado bien cuál es su sitio, ni si lo que están haciendo está bien. A esto se le une que no debe de haber muchas Dóminas, y de entre las pocas que se encuentran, algunas solo pretenden a alguien con una tarjeta de crédito abultada que sirva de chófer y acompañante de shopping.

  • Las sumisas se suelen identificar con algún escrito de los que cuelgo por aquí, y también llegan con cierta culpabilidad. Sienten deseos de entregarse y someterse, pero no saben cómo hacerlo. También vienen cargadas de tópicos, y piensan que una sumisa debe decir a todo "sí, Amo", sin pensar, dejando de ser ellas mismas. Claro, ante esto, se dejan de ver sumisas, lo ven imposible, se frustran, y no saben quiénes son.

  • Los hombres Switchs que empiezan. A veces, ni siquiera son realmente Switchs, simplemente aún no han descubierto su verdadero rol, pero están en ello. Otras, son sumisos, pero ante la dificultad de encontrar Ama, deciden probar como Dominantes (se vaticinan fracasos...).

  • Dóminas y mujeres Switchs que empiezan, suelo encontrarme pocas, por no decir casi ninguna. Las poquísimas que conozco y con las que hablo de tarde en tarde, llevan ya cierto tiempo por estos lares, y saben lo que hay.

Así que creo que, por un lado, internet ha abierto la puerta a personas que, de otro modo, no habríamos descubierto esto nunca pero, sin embargo, también puede ser un obstáculo importante para que personas más inseguras o más sensibles encuentren su auténtico rol.

Que tengáis buena semana.

domingo, 6 de enero de 2013

No han venido los Reyes



No han venido los Reyes, sino que ha venido el Rey, que vale por los tres.

Apenas son las doce de la mañana, y ya me han preguntado varias veces qué me han traído los Reyes. Pero este año mi mejor regalo ha sido no desear nada más, porque tengo todo lo que deseaba y puedo disfrutarlo. ¿Qué más se puede pedir, si tengo la suerte de, además, de ser consciente de ello?

Pues bien, sí, se podía pedir algo más. Y el Rey, mi Rey, ha venido y así me ha hecho el mayor regalo que podía esperar: ha vuelto a recibir a esta esclava que en algún momento, no mereció serlo. Le ha devuelto a su sitio, se lo ha confirmado.Y le ha mantenido todos y cada uno de los escalones que le habían hecho llegar hasta donde estaba antes. Incluso ha añadido alguno.

Distintas razones confluyeron para crear momentos de distintos tipos:
  • Morbosos: cuando los dos queríamos entregarnos a lo que somos, y no dudamos en hacerlo, pese a la circunstancias y el entorno.
  • Sensuales: cuando explotamos sin barreras de ningún tipo, animales.
  • Duros: cuando exprimes la herida a tu esclava para sacar el pus y suturarla como tú quieres que esté.
  • Acogedores: cuando los roles no se expresan con contundencia aún. O cuando se han expresado, y necesitamos volver al nido.
  • Fascinantes: cuando sentiste más de lo que nadie había sentido hasta entonces, y vivimos los dos unos instantes muy especiales.
  • Cotidianos: cuando recuperamos la belleza de lo habitual. Y cuando dentro de esa normalidad, sabemos que seguimos siendo Tú y yo.
Y lo mejor es que, siempre que se repiten, siguen siendo únicos y especiales.

sábado, 5 de enero de 2013

Y con Él me quedé