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lunes, 28 de enero de 2013

Cómo cazar Amos

A ver, que sí, que estamos en época de crisis, y que o espabilamos, o nos comen. Que hay que estar a las duras y a las maduras, que ya está bien.

Así que, queridas amigas, aquí os dejo una lista de consejitos para cazar Amos. Todas sabemos que podemos encontrar Amos a patadas, pero que realmente merezcan la pena, vemos pocos. Y de esos que se libran de la quema, algunos son exigentes y nos rechazan, ¡encima! Habráse visto tamaña prepotencia, chulería y descaro, ellos, que tendrían que estar babeando porque una sumisa/esclava nos dignemos a saludarles.

En fin, dará la casualidad de que además, justo ese Amo exigente es el que nos pierde... ¡como si no hubiera más carne en el mercado! Pero las féminas somos así, caprichosas, y si decimos 'ese', tiene que ser 'ese' y no el de al lado. Pues bien, queridas lectoras, vamos a conseguir ese trofeo para nosotras solitas (o no, que lo mismo nos tiene preparada alguna hermanita).

1.- Ser solícita y obediente.

Sí, queridas mías, que Ellos dicen que no quieren jarrones, que quieren sumisas, pero bien que les gusta cuando no rechistamos ante sus caprichos. Si acaso, podemos hacernos las difíciles o las indignadas solo un poquito, para darle juego a la cosa, que si no, es muy aburrida.

Y, en fin, si nos exige algo que realmente nos parece terrorífico, podemos apelar a nuestros límites, lanzar la palabra de seguridad, o amenazar con la denuncia al Sindicato de Sumisas, Esclavas, y Demás Entes.

2.- Hacer como que compartes todos sus gustos.

Si esos gustos compartidos se refieren al BDSM, puede que luego te encuentres en apuros, con lo cual, te remito al último párrafo del punto anterior.

En lo demás, si le gusta la ópera y tú solo escuchas a Justin Bieber, comienza a sacrificarte e inunda tus seguramente maltrechos oídos a base de cantes líricos elevados. Eso sí, memoriza los títulos y los intérpretes. O mejor aún, estúdiate las más comunes y las opiniones que encuentres por ahí sobre ellas. Tranquila, Él no se dará cuenta de nada mientras conserves a Justin para la intimidad.

O si, por ejemplo, le fascina el estudio de los coleópteros ateos y coprófagos, tranquila. Existe Google, y si no, al ser una disciplina poco frecuente, nada será más placentero para Él que escuchar tus preguntas y comprobar tu admiración por sus respuestas... y tu rápido aprendizaje al respecto.

3.- Hablarle de otros Amos con los que también estás en tratos.

Y aunque sea mentira.

Esta técnica implica algo de riesgo. Es un órdago ante el cual, el Amo deseado puede retirarse del juego al sentirse herido o no querer poner en entredicho su orgullo.

Sin embargo, si sale bien, te verá como una joya al ser deseada por varios. Total, como los Amos no suelen hablar demasiado entre ellos (se dan alergia unos a los otros), es difícil que pueda comprobar tu coartada.

4.- Cuidarte mucho.

Mientras, queridas amigas, estemos en el mercado, debemos estar atractivas y presentables. Así que es el momento de retomar esa dieta, de echar mano de los postizos, de maquillarnos aunque no sea nuestra costumbre, ir a la pelu día sí, día también, y gastarnos un pastón en lencería y juguetitos varios.

Luego, una vez obtenida la presa (o Presa, si nos atenemos a los cánones establecidos), podemos descuidarnos un poquito con cualquier excusa. Total, ¡seguro que Él no se cuida ni la mitad de la mitad de la mitad que nosotras, y eso es injusto!

De momento, no tengo más consejitos que ofeceros. Aunque si se os ocurre algún otro, será bienvenido.

Y sin más, os dejo con una significativa imagen de lo que debe ser una sumisa/esclava, que encontré no hace mucho por un concurrido Centro Comercial. Saludos, amigas, y buen provecho.




domingo, 30 de diciembre de 2012

Sobre grados de humildad

David Samson
Todos sabemos que la religión católica guarda ciertas similitudes con el BDSM. Y si algunos no habíais caído, ya estáis abriendo los ojos. Ciertamente no es la única religión que practica con arte perfeccionado durante milenios el sometimiento, pero por estos lugares de Dios, es la más conocida y, aunque no mucho, la más practicada también.

Leyendo, leyendo, una llega hasta los doce grados de humildad que describió San Benito. Y como con la Navidad una se vuelve algo más pía, he decidido que en el BDSM también deberíamos tener algo así. Los describiré en femenino, porque soy mujer. Si algún sumiso/esclavo quiere adaptarlos a su sentir, puede hacerlo, citando la fuente, claro.

Al igual que los grados descritos por el santo, estos también van de menor a mayor, de más fáciles a más complejos. Es una escalera que se sube bajando:
  • XII: Es humilde en su porte externo.
El duodécimo grado de humildad consiste en que la sumisa/esclava no solo sea humilde en su interior, sino que también lo manifieste en su porte externo a aquellos que le observan. Esto incluye el entorno laboral, familiar, con el Amo, sin Él, de viaje, sentada, caminando, o de pie. Tendrá siempre inclinada la cabeza y los ojos fijos en el suelo.
  • XI: Habla con sencillez.
El undécimo grado de humildad consiste en que la sumisa/esclava, al hablar, lo haga suavemente, sin risas, con humildad, seriedad y pocas palabras, sin voces.
  • X: Es recatada en el reir.
El décimo grado de humildad consiste en no ser de risa fácil y pronta, pues está escrito que "el necio ríe a carcajadas".
  • IX: No habla si no es preguntada.
El noveno grado de humildad consiste en que la sumisa/esclava no deje hablar a la lengua y, guardando silencio, no hable hasta que le pregunte.
  • VIII: No obra por su cuenta.
El octavo grado de humildad consiste en que la sumisa/esclava no haga más de lo que le proponen las normas comunes de su Señor, y el ejemplo de sus hermanas o hermanos mayores, si los hubiera.
  • VII: Se considera la última.
El séptimo grado de humildad consiste en creerse la última de las/os hermanas/os, no solo de palabra, sino en lo más profundo de su corazón.
  • VI: Acepta de corazón todas las privaciones y tareas más humildes.
El sexto grado de humildad consiste en contentarse con aquello que su Señor le da, aunque lo considere despreciable y no le agrade.
  • V: Confiesa humildemente.
El quinto grado de humildad consiste en que la sumisa/esclava no oculta a su Señor, en humilde confesión, todos los malos pensamientos ni el mal hecho a escondidas.
  • IV: Sufre con paciencia las injurias sin quejarse.
El cuarto grado de humildad consiste en armarse interiormente de paciencia cuando, al obedecer, se le presenten situaciones difíciles e ingratas, o incluso hirientes.
  • III: Es obediente a su Señor hasta la muerte.
El tercer grado de humildad consiste en que, por reverencia y sumisión a su Señor, la sumisa/esclava se someta a Él con total obediencia, imitándole, de quien dice el apóstol "se rebajó hasta someterse a la muerte".

  • II: No viene a hacer su voluntad.
El segundo grado de humildad consiste en que la sumisa/esclava no ama la propia voluntad, ni satisface otro deseo suyo que no sea el de estar a disposición plena de los deseos de su Señor.

  • I: Se abstiene por sumisión a su Señor, en todo momento, de cualquier falta.
El primer grado de humildad consiste en que la sumisa/esclava tiene siempre presente la sumisión y respeto  a su Señor, sin dejarlo en el olvido. Recuerda siempre las normas que Él le ha dado.

Nota: Ni mi Dueño ni yo somos particularmente protocolarios. Estos doce grados, si se toman literalmente, sin duda lo son. Sin embargo, creo que de cada uno de ellos, pueden extraerse enseñanzas aplicables en ciertos momentos o situaciones. Qué aproveche.


jueves, 27 de diciembre de 2012

De sumisas burguesas, bofetadas, y realidad

Ilustración: Paramnesia

Hace una temporada que mis incursiones en el chat vuelven a ser frecuentes (pero no con el nick de descalza, quede claro). Gracias a este medio tengo la oportunidad de compartir los puntos de vista de otras personas sobre este mundo porque, por suerte, de vez en cuando surge alguna conversación interesante, con respeto por ambas partes y sin mayor interés que el de charlar.

Sin embargo este post no surge de esas buenas conversaciones, sino de las mantenidas últimamente con dos personas con el rol de Dominante, que no dejan de ser curiosas. Ambos saben que ya pertenezco a Alguien.

El primero de ellos, al que llamaremos B1, me sorprendió hace unos días con un pensamiento un tanto  particular. Según él, yo era bastante burguesa como sumisa. Parece ser que exijo demasiado si tras alguna humillación o algún uso o, simplemente porque sí, necesito que con gestos, un abrazo, un beso o con palabras, me refuercen y me valoren.

Sí, soy burguesa porque no aguantaría 24 horas del día, 7 días a la semana que me trataran como a un escombro, a una cualquiera, como a una zorra, una cosa, un animal, sin más.

Soy burguesa porque, a pesar de tener un nivel de autoestima adecuado,ese nivel no es infinito, y no se alimenta simplemente de pensar, ni siquiera comprobar, que mi Amo está satisfecho una vez me ha usado, cedido, violado, humillado, azotado.

Soy burguesa porque mi autoestima necesita de vez en cuando que me recuerden que mi entrega es valiosa, y que continúo siendo persona además de esclava.

Soy burguesa porque pienso que una esclava debe ser alguien completo, con sus ideas, sus apetencias,  sus necesidades, a pesar de que sepa que todo esto está en manos de mi Amo.

Está claro que B1 no quiere burguesas. Si alguna de las lectoras es una sumisa/esclava plebeya, pasen por su despacho, por favor.

El segundo del que hablaré, B2, parecía ser una persona con la que poder tratar cualquier tema. Hasta que un buen día, sin venir a cuento, sus pies comenzaron a explorar terreno fuera del tiesto, confundiendo respeto con sumisión hacia él, llegando a darme una bofetada... ciber, de acuerdo, pero bofetada.

Podréis imaginar mi cara de asombro ante semejante demostración de "dominación" ¿Quién es nadie para tocarme, si no es mi Amo ni ninguna persona autorizada por Él? Y sin embargo, algo me dice que ante un café humeante y real, su comportamiento no variaría.

Es por ello que suelo ser reticente a encuentros cara a cara con personas conocidas por el chat. Antes bien, miro muy y mucho con quién, y rehúyo las grandes quedadas. Y quizá también por este motivo, encuentro placenteras y valoro mucho las charlas que surgen mirando a los ojos de aquellos/as, contados con los dedos de la mano, con los que de vez en cuando me gusta compartir unas horas de realidad.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Te he reñido

The Great Wukong
Hoy ha tirado de la correa, fuerte, ha frenado a su perra, le ha parado.

Su perra, que va siendo adiestrada, no se ha revuelto, sabe la que le espera si lo hace. Ha acatado, aunque deseaba explotar. Después, Él le ha acariciado la cabeza, buena chica, y ha sido el más dulce entre los dulces, porque se ha puesto en su lugar, y también comprende, aunque eso no significa que permita ciertos comportamientos.

Ella sabe cuándo comienza a sobrepasarse, y cuándo puede notar ese tirón. Pero, digamos, no lo puede evitar en ese momento.

Ella nota su poder, la tensión amarrada de su cuello, controlando esa furia que ella sola no puede acallar. Otra pequeña fuerza, en forma de ira, va creciendo exponencialmente cuando se nota encadenada, limitada, coartada. Y esa... sí que debe controlarla.

A ella le gusta sentir su mando, su autoridad, aunque se vuelva a ver como una niña que está siendo regañada, sin poder decidir por sí misma en ese momento, a sabiendas de que la obediencia, esta vez, prima sobre todo lo que desee y su instinto más primario le empuje a hacer.

No es una mujer que pueda discutir en igualdad de condiciones, no en esa ocasión. Es posible que hace cinco minutos haya regañado a su Dueño por alguna imprudencia de Él, pero ahora las circunstancias son otras; ahora se trata de la esclava que busca servir, la perra que debe encontrar su aprobación, la mujer que quiere alcanzar su bien.

La mujer independiente, eficaz, inteligente, tiene que arrodillarse ahora y facilitar el camino a la esclava, que pugna por demostrar que lo es, por someterse a la persona en la que confía ciegamente. Por un instante, ella se ve desde fuera, y comprueba como dos caracteres con el mismo cuerpo, pugnan por alzarse el uno sobre el otro.

Se revuelven en el barro de manera silenciosa, a cámara lenta, mientras el Amo tensa la cuerda, esperando pero firme. Él intuye qué sucede, y deja que todo pase. Ella, por fin, muestra a la esclava, a la perra, a la mujer rendida, sin demasiado entusiasmo.

El regocijo viene después, cuando nota su mano acariciando el cuello, la cabeza, sus palabras sanadoras, y comprende que, por fin, ha hecho bien, y lo ha logrado.

Luego se queda pensando... Es duro, pero es lo que desea, justo como lo necesita. Él, complacido y risueño, lo sabe y, travieso, se lo recordará después: "te he reñido..."


lunes, 10 de diciembre de 2012

De lo primigenio


Me gusta cuando estoy con Él, porque mi yo más instintivo, mi yo más primario, sale a la superficie y se expande sin otro límite que el que Él marque.

No necesito pensar, no necesito disimular. Puedo ser yo, en crudo, sin un cerebro humano superevolucionado que me coarte. Sencillamente, animal.

Sé que a Él le pasa algo parecido, puedo notar que nos balanceamos y palpitamos al compás de los mismos fluidos.

Cuando estoy en ese estado, no me planteo qué pensarán los demás ante los actos en mí de su Dominación. Me encuentro a su sombra y me dejo llevar.

Tampoco medito si, en un momento determinado, está bien revolverme y morder la mano de mi Dueño; simplemente, ataco. Y Él, de igual manera, reacciona acorde a esa respuesta, sin meditar quién soy o qué implico para Él. Su impronta le dice qué soy y para qué estoy ahí, sin necesidad de analizar.

Actuar, moverme, sin cuestionarme si a Él le gustará o le parecerá una aberración, sin replantearme lo que, en los diez minutos anteriores, me hubiera avergonzado hasta lo más profundo de mi ser.

Encontrarme que Él se mueve en la misma sintonía, que da por hecho que aquello que Él ejecute, yo lo aceptaré sin cuestionarlo. Es posible que me resista, o que no, pero no juzgaré ni valoraré sus actos; no en ese momento.

Me gusta cuando somos dos, solo dos, que se han dejado el córtex en la entrada, junto con el buenos días, el por favor, y el gracias. Cuando nos los volvamos a calzar, sé que analizaremos lo que ha pasado, solo para recordarlo y guardarlo, para que siga siendo así, porque somos así, porque tenemos que respetar nuestra esencia y nos gusta.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Entrega verdadera



Porque a veces lo increíble existe. Ya van dos mujeres árabes, que buscan una novia a su marido, se preocupan porque sea del agrado de él, que esté acorde con las expectativas de ambos, y se encargan de organizar la boda que incluirá al nuevo miembro en el matrimonio.

Supongo que la mayoría de los presentes en el mundo vainilla alucinarán con esta noticia, y criticarán a esta mujer porque considerarán que esa manera de actuar le degrada. Es posible que también muchos de los que amamos el BDSM caigamos en esa misma opinión.

A mí, sin embargo, me parece la más grande muestra de amor y de confianza en el otro. Cierto es que lo miro desde el punto de vista de la sumisión, de la mía, en concreto. Como también es verdad que estoy muy segura de lo que tengo, y de quién me tiene y de qué manera.

La primera vez que leí algo así, fue en la autobiografía Flor del Desierto, de la modelo somalí y embajadora de la ONU, Waris Dirie. De por sí, recomiendo su lectura, porque toca muchos temas, en particular la represión a la que está sometida la mujer en Somalia. Ella relata que creció en una familia nómada, compuesta fundamentalmente por numerosos hermanos, su padre y su madre. En una de las partes de la historia, la madre se encuentra demasiado mayor para realizar las labores que se le suponen, así como el de dar descendencia. Así que decide buscar una muchacha jovencita y fuerte como nueva esposa para su marido.

La encuentra, y el marido monta en cólera en un principio, porque él la quería a ella, no deseaba casarse con otra, aunque sí tuviera ojos para la carne joven. Sin embargo, acepta casarse con ella. Esta resulta ser extremadamente vaga y caprichosa, para disgusto del clan familiar. Las maneras en que deciden reeducarla no son especialmente de mi agrado (no hay consenso, es demasiado salvaje). Pero me hizo pensar en cómo la madre, la primera esposa, decide mejorar el bienestar de su marido y agradarle. Luego los planes se trastocaron, porque cierto es que una tercera persona en una relación de dos, puede afectar de mil maneras, positivas o negativas.

Y volviendo a la noticia que ha originado este post, no estoy de acuerdo en que la mujer saudí tenga que pedir perdón por su esterilidad. Eso es algo que se ha dado de esa manera, y nadie debe disculparse. Además, a no ser que se haya confirmado mediante pruebas, el culpable puede ser el marido. Sin embargo, el acto llevado a cabo me parece precioso, valiente por lo inusual incluso entre su propia gente, y generoso. Supongo que esa mujer será una sumisa de vocación, y no solo por los valores culturales que se le hayan transmitido. Alguien que es sumisa a la fuerza, sin consenso, y que está mal tratada y es maltratada, no actúa así.

Ojalá que sean felices y consigan sus deseos.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Preguntas



Como a todos, en mayor o menor medida, a veces me da por hacerme preguntas. De algunas, nunca encuentro la respuesta, por eso vuelven a mí, de manera recurrente, cada cierto tiempo. Estas son algunas de las que se me pasan por la cabeza hoy:

1ª Por qué necesito el BDSM.

No es que me guste, no, es que lo necesito. El BDSM me aporta riqueza en muchos aspectos: a nivel de modo de vida, a nivel de afectos, a nivel sexual... Y sin embargo, no a todo el mundo le surge esta necesidad, y por eso ciertas personas son vainillas, y otras no lo somos.

Además, lo llevo en mí desde que tengo uso de razón, aunque dicho así, suene exagerado. Otra cuestión distinta es que no supiera ponerle nombre hasta hace unos pocos años. El BDSM no se contempla como opción, como modo de vida, y no es algo a lo que se pueda acceder fácilmente, aunque reconozco que internet es un gran paso para ello, por muchos contras que tenga.

Pero alguna vez, esporádicamente, eso sí, lo veo como una complicación. Me da por ponerme en el lugar de las personas que me rodean, si lo supieran. Otras veces me apetecería hablar de algo relacionado con este mundo, pero sé que no sería comprendida, y quizá ni respetada. En alguna ocasión incluso sería juzgada, directamente, pero esto es algo que ni me lo planteo, porque siempre existirán personas que juzguen gratuitamente.

2ª Por qué he tenido suerte.

Cuando entré en estos mundos, nunca esperé encontrar a una persona que me llevara tan bien en todos los sentidos, con la que sintiera tanta complicidad y coincidiera en tantos gustos y aspectos, que mirara más allá y viera a la persona en su totalidad, y la valorara, pero sin que se olvidara de esa pequeña esclava, que también necesita ser atendida.

No acerté a la primera, pero sí a la segunda. O, más bien, Él acertó conmigo. Muchas veces pienso en lo caprichoso que es el destino, y bendigo el día en el que a Él se le ocurrió hablarme, y a mí contestarle. Algo ha llovido ya desde entonces, y hemos tenido que pasar algunas pruebas bastante duras. De ellas, hemos salido victoriosos, y nos han servido para reafirmarnos aún más en lo que somos, en dónde estamos, y en qué queremos.

Aún continúo sin comprender bien por qué ha surgido esta especie de hechizo entre ambos, con lo grande que es el mundo, y la cantidad de Amos y sumisas que hay en él. No termino de averiguar por qué yo y no otra, he sido la que ha recibido este regalo. Pero bienvenido sea mil veces.

3ª Por qué ahora y no antes.

Porque parece que está hecho a mala leche. Si yo siento esto casi desde antes de nacer, ¿por qué he tenido que descubrirlo tan tarde? Solo buscaba o, más bien encontraba, relaciones vainilla. Y creía que eso era lo único, que es lo que suele pasar con aquello que llamamos "normal", por el desconocimiento de la existencia de otras opciones.

No veía más allá. Y sin embargo, siempre me faltaba algo. Creía que era yo, que era cosa mía, y que era la única a la que le pasaba. Pero no, ni mucho menos, aunque cada uno vivamos esto de manera muy distinta.

50 sombras de Grey, aunque no sea estrictamente BDSM, y como novela deje mucho que desear, quizá ayude a orientar a aquellos y aquellas que andaban perdidos, para que encuentren su camino. Internet, como decía antes, también puede servir de ayuda. Que se contemple la posibilidad al menos, la existencia del BDSM como opción, es todo un avance.

Y creo que por hoy ya está bien de preguntas sin respuesta. Así que, que tengáis buen día.




jueves, 22 de noviembre de 2012

Posesividad masculina de la mala



Os pondría el artículo entero por aquí, pero prefiero desmenuzarlo poco a poco y dejaros simplemente el enlace al artículo original.

Atribuyen el maltrato del hombre hacia la mujer a la posesividad sexual masculina. Y me entra la risa, oye. Porque, corrígeme si me equivoco, pero los Dominantes, los Amos, y hablo de BDSM de manera específica, son posesivos por naturaleza. Unos más y otros menos, claro, siempre hay grados, pero lo son. De este modo, tendrían todas las papeletas para ser maltratadores o asesinos de su propia pareja/sumisa/esclava.

Sin embargo, se pueden leer perlas que sirven para discriminar perfectamente a un Dominante de un maltratador:

"Mira, yo era el soberano en casa. Lo decidía todo, si decidía comprar, compraba, si decidía que íbamos a salir, salíamos. Yo mandaba y ella obedecía. No había ninguna confrontación y la vida era genial. Entonces, de repente, empezó a inmiscuirse, diciendo que sí a esto y no a lo otro, y ¿por qué? ¿por qué compraste ese frigorífico?, y ese tipo de cosas. Me sacaba de mis casillas cada vez que minaba mi autoridad y por eso la golpeaba”, dice uno.

Un Amo no espera que no haya ninguna confrontación, no espera una muñeca hinchable, una marioneta que conteste a todo con un "sí, bwana". Más bien, al contrario, espera alguien a quien dominar, con opiniones propias, y que por esos pensamientos propios, pueda ayudarle también a tomar decisiones.

Este argumento, tampoco tiene desperdicio:

“Mira, está claro que un hombre no debería golpear a una mujer. Imagina en nuestro gimnasio, entrenando, si alguien supiese que yo pego a una mujer… Es algo así como un código masculino que no pegues a una mujer. A ninguna. De ninguna manera… ¿Pero qué podía hacer? La fuerza física es la única fuerza que un hombre tiene en su casa. Hablando, actuando, en todo, la mujer tiene más fuerza. La única fuerza del hombre son sus puños…”

Un Amo no empleará la fuerza para dominar de manera completa a la sumisa. Con la fuerza, únicamente se obtiene el cuerpo, el físico, pero no la mente, el ser, la personalidad, los pensamientos. Y si no se tiene esto, no se tiene nada. Si un Amo no ha conseguido que la sumisa viva y respire para Él sin usar la fuerza, no tiene nada. Eso no quita, claro está, que en ocasiones un Amo emplee la fuerza porque le apetezca pero, como sabemos, existe un consenso previo y la palabra de seguridad.

Hazte y haznos un favor, distingue el maltrato del BDSM.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Accesorio imprescindible para felaciones


Sumisa, ¿estás cansada de que al hacerle una felación a tu Amo te duelan y se te marquen las rodillas?

Dominante, ¿sientes que ese dolor por la felación, no era el que tú esperabas, y deseas postergarlo o controlarlo mejor?

¿Estáis cansados de tener que buscar un cojín, y además tener que manchar el más bonito de la casa? ¿O incluso tener que poner en el suelo esa almohada, que luego pretendéis usar para dormir?

¡Aquí está la solución a vuestros problemas! Os presentamos el 'Protector de rodillas', único, en un bonito tono verde-hierba, que hará las delicias de cualquier sumisa, y permitirá al Dominante controlar el dolor que inflige en su sumisa. Es barato, ligero, discreto, y podrá guardarlo cómodamente debajo del sofá, de la cama, o incluso utilizarlo como bandeja de café con las visitas.

Está de venta en Leroy Merlín... y ¡sí, exacto, también fácil de encontrar! Ya estáis tardado en haceros con uno, ¡daos prisa que se agotan!

Obsérvese la foto con la modelo, en la postura adecuada. No utilizar en caso de contraorden del Dominante.


viernes, 9 de noviembre de 2012

Pequeño homenaje

A ver si no me lo quitan por una de tantas excusas que me han puesto en otros sitios... (incluso a veces, ¡por aparecer daños personales!). Ah, suelen insertar un pequeño anuncio delante del vídeo, os agradezco la paciencia.



lunes, 2 de julio de 2012

50 bromas de Grey


Sí, porque al final, de tanto oirlo, una decidió leerse 50 sombras de Grey. No sé si ha alcanzado ya la categoría de best seller, o está en ello, pero tiene todos los ingredientes para lograrlo, a saber:

  • Redacción facilona, de diario de adolescente (y eso que se supone que está escrito desde la perspectiva de una estudiante de literatura, que va a graduarse).
  • Protagonistas idilícos: los dos jóvenes y guapos.
  • Amor de "Cenicienta": ella es una estudiante con los recursos justitos, virgen, y una autoestima para hacérsela mirar. Él está podrido de pasta. Se conocen por una casualidad de esas tontorronas, y se quedan pillados hasta la médula al primer parpadeo.
  • Él tiene un problema, o varios, que aún no sabemos cuáles son, ni lo sabremos hasta las siguientes partes de la trilogía (50 sombras de Grey es solo la primera parte.)
  • Sexo, sexo y más sexo.
  • Amor empalagoso hasta chorrear.

Dicho lo cual, veamos lo que tiene de BDSM:
  • Un Amo. Ahí no entro en si es bueno o malo, que de eso hay para gustos. Eso sí, a E.L. James, la autora, se le escapa que en este mundillo, las palabras Señor y Amo van con mayúscula, cuando nos referimos a la persona Dominante.
  • Una mazmorra bastante apañadita, que ya quisiéramos unos cuántos.
  • Una historia de Dominación y... ¿sumisión?

Ana se ha enamorado del joven, guapo, multimillonario y Dominante Christian. Un flechazo, porque no lo conoce en un principio. Claro que, posteriormente, tampoco mejora la cosa: cuando habla de Christian, parece que solo le gusta lo guapísimo que es, lo bien que folla (lo siento, los que hayan leído la novela, saben que Christian no hace el amor) y, aunque parece que no, lo tremendamente rico que es. Digamos que, en este sentido, Anastasia evoluciona más bien poquito.

El tema central de la novela se termina reduciendo a que Anastasia (Ana para los amigos) a veces se ve como sumisa, y a veces no: ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no. Acabaríamos antes si pusiéramos a Ana a deshojar margaritas, y no gastábamos tanta página ni tiempo en ello.

Rescato del libro algunas descripciones en cuanto a sentimientos, porque me parece que la autora es certera cuando los explica. El ritmo de la narración es el adecuado, y consigue enganchar en ese sentido. Me gusta que no exista un baile infinito de personajes, que sean pocos y claros, bien definidos e independientes.

Christian tiene un pase como Amo; una puede estar de acuerdo o no con sus límites o con su manera de proceder, pero en mi humilde opinión, es el personaje más logrado, junto con Katherine, la amiga y compañera de piso de Ana. Sí podemos ver una evolución en el personaje de Christian, aunque en ocasiones sea brusca, sin transiciones, y sin qué terminemos de comprender muy bien por qué un personaje tan hermético como parece ser, tira la casa por la ventana en menos de una semana en cuanto a descubrimientos interiores. El amor funciona, pero en este tipo de personas no suele ser tan rápido.

Que absolutamente todo el argumento del libro gire en torno a si Christian y Anastasia serán pareja D/s al final, es cansino. Provoca que la mitad de las páginas sobren, que una termine saltándose sin pestañear renglones totalmente predecibles, y que piense en quemar los bites del libro antes de terminarlo.

Quizá soy demasiado exigente, pero algún día os hablaré de El Tutor, de Robin Schone, que sin ser una novela específica del género, es una preciosidad en cuanto a la descripción del proceso de Dominación/sumisión.






miércoles, 2 de mayo de 2012

La soledad de la esclava


Estoy en mi sitio, en los brazos adecuados, a los pies de una persona que nunca esperé encontrar. Después, temí creérmelo, pero que fuera falso y todo se esfumara; mis pasos necesitaron de toda Su paciencia para seguir una senda completa, que fuera más allá del mero rol.

Nunca ha dejado de sostenerme y, sin embargo, existe lo que yo llamo la soledad de la esclava (o de la sumisa).
A lo largo de este viaje, existen distintos momentos donde la esclava o sumisa debe pasar ciertos puntos por sí misma (ignoro si con los varones sumisos sucederá igual). El Amo, llevándole de la mano, le dice: "mira, te he acompañado hasta aquí, te has fiado de mí hasta este punto, pero esto es algo que debes saltar tú sola, si es que decides hacerlo."

Sé que tras ese tipo de hitos, mi Dueño está listo para recibirme, cuidarme y abrazarme, orgulloso. Pero eso no quita que tiemble cuando llega alguno. Porque en ese momento, me siento sola, enfrentada a mí misma, y entonces deseo un empujoncito de mi Amo. Pero no, Él ya hizo su labor llevándome hasta allí, y el resto depende de mí.

Supone un fuerte ejercicio de confianza, porque debo creer que Él estará esperando, que puedo hacerlo sola, y que saldrá como hemos previsto los dos.

Implica una entrega grande, porque esa confianza necesaria es prácticamente difícil de encontrar fuera de una relación que, aún yendo más allá del Amo y la esclava, se basa en ello.

Necesita de una autorreflexión, de una claridad de ideas que pone a prueba ese sometimiento; si esa entrega no ha sido por voluntad propia en un principio, ahora se tambaleará y caerá, porque no habrá correa tirando que fuerce a seguir. Esta vez, debe ser el propio motor el que guíe.

Con todo esto no me refiero a simples prácticas que puedan darse en una sesión, sino a cambios más profundos que pueden darse a lo largo de la relación y que exigen más implicación por parte de ambos. Pondría algún ejemplo concreto, pero los considero muy personales, seguro que se os ocurre alguno.

¿Quitaría esta parte de la relación D/s? Ya podéis suponer que la respuesta es 'no'. Constituye parte de ella y la satisfacción y unidad que se alcanzan tras de ella, compensan todo lo demás con creces.




viernes, 23 de marzo de 2012

Esclava de profesión, esclava de vocación

Foto: Anthelian
Esclava de profesión, es gritar a los cuatro vientos que te gusta ser una supermujer, libre, que trabaja y lleva la casa y los niños, que además se arregla y tiene tiempo para ir al gimnasio y estar buena.

Esclava de vocación, es callar ante tu Dueño, porque te fías de Él, y aceptar que te ayude a llevar la casa, los niños, dejarte tiempo para que seas tú misma.

Esclava de profesión, es aceptar que tu pareja tome las decisiones importantes por ti, que sea él (o ella) quien lleve los asuntos de los recibos, el dinero, porque aceptas que él sabe y tú no.

Esclava de vocación, es aceptar que tu Dueño se implique en las decisiones importantes para ti, que aunque controle tus recibos, tu dinero, y demás asuntos, se interese porque sepas lo que haces, o te conviertas en su consejera en esos mismos asuntos.

Esclava de profesión, es cuando tu pareja, amigos, madre, y demás elementos sociales, deciden cómo debes vestir para poder ser aceptada. Siempre.

Esclava de vocación, es cuando tu Dueño decide cómo debes vestir en un momento determinado para servirle, y en otros simplemente te deja ser tú misma, o prefiere que le sorprendas.

Esclava de profesión, es cuando, sin estar entre la espada y la pared, acatas cualquier decisión de tus superiores, sin cuestionártela, callando para ti tus opiniones, y evitando sugerencias.

Esclava de vocación, es cuando, sin estar entre la espada y la pared, cuestionas las decisiones de tus superiores, opinas, y aportas sugerencias. O cuando, estando entre la espada y la pared, cuestionas las decisiones de tu Dueño, opinas, aportas sugerencias y, aunque no estés de acuerdo, acatas.

Esclava de profesión, es cuando obedeces solo a tus propios egoismos y sentimientos, te conviertes en dueña y señora de tu pareja, y deseas que sea únicamente tuya, sin excepciones.

Esclava de vocación, es cuando obedeces a tu vocación de esclavitud, entendiendo que aunque seas mujer, compañera, amiga, y puta de tu Dueño, no dejas de ser su esclava. Que se abra la relación, no significa que vaya a dejar de quererte y cuidarte. Si lo hace, habrás perdido un mal amo, y habrás ganado descanso.

Esclava de profesión, es cuando obedeces las convenciones de lo que está bien y lo que está mal, sobre todo en cuanto a las relaciones sociales, el modo de vivir, y el sexo.

Esclava de vocación, es cuando las convenciones de lo que está bien y lo que está mal, sobre todo en cuanto a las relaciones sociales, el modo de vivir, y el sexo, son fruto de reflexiones propias entre tu Dueño y tú.

Esclava de profesión, es cuando tienes miedo de tu pareja, porque de vez en cuando te hace daño, en su más amplio sentido.

Esclava de vocación, es cuando confías al 200% en tu Dueño, porque sabes que jamás te hará daño, sino que contarás con su protección siempre. Pero también sabes que es recíproco, y que tú también debes actuar así.

Esclava de profesión, es cuando das sexo a cambio de obtener amor.

Esclava de vocación, es cuando das todo, sin esperar recibir, pero te encuentras regalada con el cuádruple de lo que entregaste.

Y tú, ¿en qué lado te encuentras?

martes, 6 de diciembre de 2011

El Amo que obedece


Que sí, que todos los que somos sumisos o esclavos somos muy cumplidos y muy obedientes, aunque tengamos nuestra chispita de rebeldía.

Y los Amos son muy Amos y Dominantes y no les chista ni Chuck Norris. Si nuestro amigo Chuck les chista un poquitín, es que ya no son Amos. 


Es más, aunque está reconocido por la Comunidad BDSMera (si es que algo así existe) que los Amos también lloran, seguimos suponiendo que tienen un autocontrol y un poderío exhalando por los poros que llama la atención a kilómetros de distancia.

Pero... disculpadme este pequeño post incendiario, los Amos también obedecen. A ver quién no ha tenido que regañar a su Protector alguna vez, por tenerle que recordar que ese pequeño vicio que se permite y algún aspecto de su salud, son malos amigos.

O cuando resulta que, a pesar de su probado autocontrol, aquello que requería tanta constancia y que se había propuesto firmemente, necesita de otra como tú, que esté ahí, como un Pepito Grillo bastante cargante y una señorita Rottenmeier firme y estricta, a la par que sumisa y sensual cuando la ocasión lo requiera.


Y la más deliciosa, cuando por caprichos de las circunstancias, te ha prometido algo que no le apetece demasiado, por no decir nada, y le tienes que recordar que lo cumpla. Pero esto son perrerías de esclava malvada, que luego traen consecuencias y de las que conviene no abusar.

Que tengáis buen día.

Actualización (respuesta de mi Dueño pegada aquí casi a traición por mí): un Amo que no obedece, que no sigue el consejo de su esclava... no aprovecha todo el potencial de esta. Yo, afortunadamente, sí lo hago, me gusta que me obedezca, que se someta tanto como que me quiera y me cuide. Así que mi orden es simple: sigue riñéndome cuando lo merezca, sigue opinando y sigue ordenándome que me cuide, que sea cada día un poco mejor como persona, y, estate a mi lado en el proceso.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Salir de la Mazmorra

Siempre he sido de las que defienden que el BDSM debería salir de la mazmorra. O del armario, si así nos entendemos mejor.

Sin embargo, a veces pienso en que parte de su encanto consiste precisamente en eso, en que es un gusto un tanto minoritario, especial, diferente. Y por un momento, imagino cómo sería esto de que el BDSM se "popularizara" y saliera de la mazmorra.

Por ejemplo, vas al parque a dar un paseo, y puedes ver a unas cuantas sumisas en falda, sin bragas debajo cuando sopla una racha de viento.

O a los sumisos con el collar puesto, por la calle, llevados de la correa por sus correspondientes Dueñas. O Dueños.

O cuando estuvieras en un restaurante, y vieras a una sumisa comer con su plato en el suelo.

O cuando comprobaras que puedes meter mano a las dos mujeres que tienes a tu lado, en el metro, bajo la atenta mirada de su Dueño, sabiendo que te estaría permitido y no pasaría nada (nada que no fuera placentero, se entiende).

O si fueras a coger el coche y, en el garage, vieras a un Amo azotando a un par de sumisos.

O Belen Esteban de Dómina con Karmele...

...No, decididamente, no es solo que no lo vea, es que le quita bastante morbo a la situación.

¿Será que soy un poco elitista?

sábado, 12 de marzo de 2011

La sumisería

El hombre iba informal, pero bien arreglado. Entró en la sumisería y, tras el saludo correspondiente, anunció con una voz algo aguda, como de tenor:

- Bien, quería una sumisa.

La dependienta, experimentada en el negocio a pesar de su juventud, continuó con un diálogo poco espontáneo, a fuerza de repetirlo tras años de trato con distintos clientes:

- Ha venido al mejor sitio, señor. Si le parece, descríbame con más detalle cómo la desea, para poder ofrecerle el producto que más se adecúe a sus necesidades.

El hombre, nunca había poseído ninguna sumisa, pero ello no era impedimento para que tuviera bien claros sus gustos. Así que, ante la invitación de la dependienta (qué pena, lucía un hermoso collar canino), no tardó en responder:

- Verá, me gustaría una sumisa jovencita, ya sabe, que no tenga mucha experiencia. Yo nunca he comprado una y, bueno, para experimentar siempre es mejor así. Además de que, por supuesto, estará más tierna, ya me entiende.

La dependienta lo entendía perfectamente, era el deseo recurrente de la mayoría de su clientela masculina. No obstante, se veía obligada a dejar a sus criaturas en buenas manos, así que lanzó la pregunta de rigor, según el manual dictado por su buen juicio y la atención a cientos de clientes más como ese:

- Claro, señor, tenemos de distintas edades, a partir de 25 años. Sin embargo, ¿ha pensado que precisamente por eso necesita más cuidados? Una sumisa inexperta debe vivir su iniciación de manera placentera. Comprenderá que no podemos permitirnos el lujo de perder sumisas por una mala gestión de un primer Dueño desafortunado. También tenga en cuenta que seguramente su madurez sea menor que la de una sumisa mayor y eso requiera de su paciencia y comprensión.

- Ah, no había pensando en eso - respondió el señor. - Bueno, sí, claro, lo había pensado, por supuesto, pero no así. También me gustaría que le guste eso que le gusta a las sumisas, ya sabe, obedecer todo lo que yo le diga, que le guste que le den azotes, que le aten... Esas cosas...

Ante la esperada respuesta, la dependienta se tragó un imperceptible suspiro y continuó:

- Señor, entre nuestras sumisas, existen las que gustan de ese tipo de prácticas. No obstante, para sumisión meramente física tenemos una serie de mujeres preparadas para ello en la sala del fondo. En cuanto a que le obedezcan, es algo que no podemos garantizarle.

- ¿Cómo? ¡Sus sumisas valen una fortuna! ¿Me está diciendo que aunque pague al contado todo lo que piden, no me garantiza que vaya a obedecerme? - replicó el señor, bastante alterado mientras sacaba de sus bolsillos un fajo de billetes.

La dependienta se echó mano al collar. Era un gesto inconsciente que realizaba cuando necesitaba alejar las emociones negativas que podían provocarle clientes como este. Quizá, de alguna manera, mientras lo rozaba con sus dedos, recordaba las manos que se lo pusieron y que la cuidaban.

- Lo siento, señor, nuestras sumisas no son robots. Como cualquier persona, tienen sus propios pensamientos, opiniones y maneras de ser. Aunque compre una de nuestras sumisas, debe ganar su mente para poseerla. Entonces le aseguro que le será bastante placentero. No olvide que realmente no está pagando por la mujer que se lleva a casa, sino por la formación que ha recibido en nuestra prestigiosa escuela.

El señor tuvo la impresión de que si la dependienta, en vez de decírselo así, se lo hubiera mostrado con jeroglíficos, habría comprendido lo mismo. No concebía que, pagando por algo, no se pudiera obtener. Aún así, intentó comprobar si se había enterado de algo:

- Vamos a ver, me está diciendo que al final, el que tiene que domar a la sumisa soy yo, a pesar de que pague, ¿no?

- Por supuesto, señor, es el placer que buscan la mayoría de los Dominantes que acuden a nosotros. Si se las diéramos ya sometidas, no tendrían nada que hacer. Además de que cada uno debe educarla a su gusto personal y, por tanto, muy variable de uno a otro.

En ese momento, el diálogo se vio interrumpido por la entrada en la tienda de dos personas más.

- Buenos días, Señor Aic, mis respetos, buenos días, lis, ¿cómo estáis?

lis, la sumisa, respondió con un dos besos y un 'bien, guapa' mientras se situaba, sonriendo, detrás de su Señor. El señor que había entrado antes se quedó callado contemplando la escena, a un lado.

- Bien, gracias, preciosa nube, espero que como tú y tu Señora - respondió Aic.
- Me alegro, Señor Aic. Sí, estamos bien, gracias. ¿A qué debemos su agradable presencia?
- Verá, esta noche necesito que lis vaya preciosa. Sé que los demás van a quedar deslumbrados simplemente con su entrega y su saber estar, pero me gustaría verla especialmente guapa para mí, ¿qué tienes por ahí?

La dependienta sacó distintos modelos de vestuario ante el asombro del señor que había entrado antes. Le ofreció el probador a lis que, ante la negativa de su Amo, no tuvo más remedio que mirar con resignación, mientras intentaba probarse sin temblar demasiado y ahogando una segunda negativa, aquellos modelos delante de aquel señor desconocido.

Después de un rato, la dependienta envolvió el modelo escogido y despidió a sus dos clientes.

- Disculpe que le haya dejado un momento por atenderlos a ellos. Necesito dedicar más tiempo a lo que busca, y lo que ellos querían era rápido.

- Por lo que he visto, ese señor tiene poder total sobre esa sumisa. ¿Me está diciendo que no lo ha pagado? - indagó el señor.

- El Señor Aic pagó por las virtudes de su sumisa lis. Pero ha sido tarea suya obtener ese poder sobre ella para poder aprovechar esas virtudes. No obstante, si quiere, puede practicar con las sumisas que tenemos en la sala que le nombré antes.

- No, no me hace falta, gracias, me parece que ustedes se dedican a tomar el pelo a la gente. Creo que voy a buscar una tienda donde encuentre a gente más competente. Adiós - se despidió malhumorado el señor.

- Vuelva cuando quiera, que tenga buen día, señor.

Acto seguido, la dependienta echó el cierre. Era ya la hora, la jornada había sido dura y estaba cansada. Tras quitarse el uniforme, se puso la ropa que le había preparado su Dueña para ese día. Mientras lo hacía, se iban despertando en ella los instintos más bajos que tenía y que, una vez descubiertos, su Señora apreciaba tanto. E imaginando con una sonrisa lo que le depararía al llegar a casa, la dependienta pisó la calle sin apenas poder ocultar a la puta que llevaba debajo del abrigo.



--descalza--

martes, 1 de marzo de 2011

La buena educación


Leía hoy en esta entrada, lo que copio y pego a continuación, con permiso de Dominante tímido:

La buena educación... es que tu sumisa te obedezca antes incluso de que pienses tú? ¿Es que adivine tus pensamientos para complacerte, yendo a veces incluso más lejos de lo que tú le hubieras pedido?


¿O es que las veces que la corriges, las veces que la castigas (a veces incluso sin molestarla demasiado -ver foto ilustrativa-), están sirviendo para algo?

¿Cómo educais a vuestras sumisas? ¿Cómo os educan vuestros dominantes?

Así que como me ha parecido interesante la propuesta, tomo el testigo y respondo directamente aquí. Que quede claro que voy a responder desde mi vivencia, desde mi manera de pensar, desde mi perspectiva. Si algo no es acertado... seguro que la corrección llega más tarde o más temprano.

A veces me ha parecido notar cierta sorpresa por parte de mi Dueño, por seguir algo que Él no esperaba que hiciera. Si bien, unas veces partía de Él y alguna otra, la iniciativa era mía. Pero no tengo claro que le gustara siempre que yo tuviera la iniciativa o fuera más lejos de donde Él desea.

Las veces que me corrige y castiga, incluso sin molestarme demasiado, creo que son útiles. En ocasiones, el efecto es inmediato (un buen azote a tiempo... y se quitan las tonterías). Otras veces, antes de que Él me castigue, ya me castigo yo misma, porque sé que le he disgustado. Así que cuando llega el suyo... sólo queda acatar y desear con todas mis fuerzas no repetir el error.

De vez en cuando, le digo que es un Amo duro, porque orden que da, orden que hay acatar inmediatamente, sin rechistar. Y todos sabemos que ciertas órdenes nos parecen imposibles, al menos en un principio. Así que en esos instantes, deseo que me trague la tierra y me pregunto por qué me metería yo en esto. De paso pienso en si existe alguna alternativa para escaparse (normalmente no la encuentro, cachis).

Sin embargo, mi Dueño es una persona comprensiva. En muchas ocasiones valora y comprende mis razones, y levanta la mano en un momento dado. Así que realmente no tengo ninguna queja al respecto. Creo que el respeto, la responsabilidad, la paciencia, el autocontrol, el diálogo, la comprensión, entre otros, son aspectos muy importantes en un Dominante que posee una persona (o más) a su cargo.

Así que no, realmente no es un Amo duro. Simplemente es quien es, y como tal tengo que aceptarlo. Si fuera un Amo 'a la carta'... ¿quién sería el Dominante entonces?


martes, 25 de enero de 2011

No me hice sumisa/esclava, nací sumisa/esclava



Ayer leía esta noticia sobre personas adultas que ceden fotos a esta web: nací así, nací gay. En esas fotos, salen ellos y ellas, cuando eran niños, en poses o con vestimenta que indica que se sentían cómodos actuando y vistiendo como el género opuesto. Sé que no todo el mundo cree en la genética hasta cierto punto, yo la primera, por lo moldeable que son muchos rasgos gracias al ambiente en el que crezcas. Existen muchas mujeres sumisas que no saben que lo son, o que lo descubren tarde. No es algo raro.

El caso es que muchas también recordamos fantasías que teníamos cuando aún no levantábamos metro y medio del suelo. Echando la vista atrás, una comienza a comprender muchísimas cosas.

Nos meten un montón de ideas falsas y prejuicios en la cabeza y, cuando una tiene cerca de seis o siete años, ya se los sabe y se los cree todos a pies juntillas, sin cuestionarlo, con la inocencia y la confianza en las "personas mayores". Así que esas fantasías que creaba en mi cabeza y que me excitaban, me hacían sentir culpable también.

Pero aún así, volvía. No había sexo explícito, no sabía ni lo que era eso. Pero me imaginaba atada o secuestrada por hombres y me gustaba, me masturbaba.

Conforme fui creciendo, las fantasías cambiaron, se ampliaron las situaciones, evolucionaron según iba aumentando mi conocimiento sobre el sexo, y continuaban y continuan con un componente BDSM.

Una mañana de preadolescencia, encontré tirada en la basura de papel para reciclar, una revista... un tanto curiosa. Estaba llena de fotos. Una por página, sin artículos, en blanco y negro y en color, con mujeres en potros, mujeres atadas, mujeres sometidas. Y me asombró comprobar que existía más personas a parte de mí, que tenían fantasías parecidas a las mías. Y... aún me sigue quedando la duda de quién llevaría y hojearía esa revista en mi casa.

Y entonces pasó un tiempo largo de adolescencia tardía y larga. Pasaron parejas, pasaron algunas experiencias, y yo seguía fantaseando.

Otra mañana, ya de adulta, mirando una de tantas páginas en internet, buscando fotos con palabras como 'esclava', 'ataduras', y cosas así, di con las siglas BDSM. Al principio no las hice mucho caso, me servían para encontrar las fotos y los videos que me gustaban. Hasta que me dio por investigar un poco más, y se abrió ante mí todo un mundo organizado en una pequeña gran comunidad de gente de lo más variopinto, pero con algo en común.

Conforme comencé a adentrarme, fui descubriendo y descubriéndome (y continúo, ¡y lo que me queda!) y todo aquello que sentía de pequeña, comenzó a encajar perfectamente. Las piezas del puzzle habían comenzado a mostrar la verdadera imagen.

Realmente claro que me hice sumisa/esclava. Una no nace sabiendo (por fortuna), y además, siempre tiene la facultad de elegir, lo haga bien o no. Pero... creo que siempre ha existido algo de fondo que me impulsaba a ello.

Me gustaría lanzaros la pregunta, seais sumisas, sumisos, Amos o Amas. ¿Nacisteis así, os hicisteis, u os descubristeis después?

sábado, 22 de enero de 2011

Cómo ser la sumisa/esclava perfecta

Últimamente no hago más que dar con textos que hablan de cómo es el Amo perfecto, o cómo debe ser una sumisa, tanto desde el punto de vista del Amo, como de las propias sumisas. Y como a mí también me gusta opinar, y aquí opina hasta el apuntador, no voy a ser yo menos, faltaría más. Así que, ahí van:

Duda, deja que las dudas pasen por tu mente, no vas a poder evitarlas, son parte de ti, y también son parte del encanto, aunque sean duras y cueste superarlas.

Desobedece. Adrede no, mujer, que no es eso. A escondidas tampoco, qué gracia va a tener si no. Pero desobedece, porque saldrá de ti también en alguna ocasión. No somos perfectas, por fortuna, y no siempre vamos a poder estar a la altura de lo que se nos exige en cada momento. Aunque luego realmente, sólo por el hecho de haberlo intentado, sí alcancemos ese listón sin ser conscientes. Y porque cometer errores, a veces, también es bonito.

Vive tu vida. O, bueno, Su vida, pero vívela a tu manera. No dejes que Él sea el centro de tu Universo. Se aburrirá, y no podrás regalarle otras experiencias y una vida a parte de la Suya. Él es tu centro, claro que sí, pero por eso necesitas darle lo que Él por sí mismo no podrá obtener.

A parte del respeto mutuo, el humor, y todas esas cosas, habla. Cuéntale todo lo anterior, tus dudas, tus desobediencias, si es que Él no las ha visto ya antes. Y no digas siempre toda la verdad, sobre todo si no te la preguntan, para poder seguir siendo tú, juguetona, sin dejar de ser como a Él le gusta. Pero no le mientas. Nunca.

Sigue luchando. No te abandones. Que pertenezcas a Alguien, no significa que puedas relajarte. Ahora te toca seguir trabajando por que la ilusión no se pierda, todo funcione, que Él pueda seguir estando orgulloso, tú también, y los dos estéis bien. Tú también eres responsable de Él, de los dos.

Pasa de todos los consejos que leas. De estos también. Cada persona somos un mundo, y cada relación más aún, un universo completo. Así que, excepto las consabidas siglas SSC, no existen normas escritas. Y de las que leemos por ahí, ¿quién no ha roto alguna, alguna vez? ¿Quién no se ha dejado llevar por la imprudencia en ciertas ocasiones? ¿Quién no se ha dejado hacer o ha hecho algo de lo que siempre renegó?

Sé imperfecta. Aunque, en fin, esto es inevitable. Tu Amo también lo es, y es importante ser consciente de ello también.

Esto mismo también se puede aplicar a otro tipo de relaciones D/s, como Ama/sumiso, Ama/esclava, Tutor/sumisa, Amo/esclavas... Lo he escrito como Amo/esclava, porque es mi situación.

Dejo un video de Luz...



No sé como salí,

no sé como emergí
de aquel mar de dudas,
el agua era oscura.

No podía flotar,
no podía encontrar
lugar donde asirme,
no vi tierra firme.

Aquí estoy bien,
aquí estoy bien,
todo lo que quiero está aquí
y si me lo pides me quedo,
y si me lo pides me quedo.

No sé qué hay más allá,
no me he parao a pensar
si el viento canalla
me roba la playa.

Solo quiero sentir
que tú sigues aquí,
me envuelvo en tu aliento
viviendo el momento.

Aquí estoy bien, aqui estoy bien,
todo lo que quiero está aquí
y si me lo pides me quedo,
y si me lo pides me quedo...

lunes, 17 de enero de 2011

BDSM y la tecnología

Entre que me gusta un poquito la tecnología, y entre que soy bastante curiosa, resulta que he descubierto una especie de programa, por llamarlo de alguna manera, para descargar en Android (ya sabéis, el sistema operativo creado por Google y con el que funcionan algunos móviles).

Se llama BDSM-Badroid Sex Metaphysics y, sí, efectivamente, está en inglés, pero es muy sencillo. Se trata de 82 citas que intentan mostrar conceptos básicos y no tan básicos del BDSM. Su logo es un triskel verde, y permite almacenar como 'favoritas' aquellas citas que nos llaman la atención, enviarlas a nuestros contactos o, incluso, proponer nuevas. Las citas suelen ser de unas pocas líneas con lo cual, en un cuarto de hora, o media hora como mucho, te las has leído todas.

Algunas me han llamado la atención, así que las dejo por aquí junto con una traducción propia bastante libre, por facilitar un poco la lectura (agradezco la existencia de los traductores automáticos, y lamento aquello que esté mal traducido o no sea muy fiel). A continuación, os dejo algunas (las distintas definiciones o descripciones generales de este mundo aparecen, pero las obvio porque si no las conocemos, existen otras fuentes en donde leerlas):

* "Many people practice some element of BDSM in their sexual lives without even being aware of it. They may think of SM as That sick stuff that people do with whips and cattle prods and stuff, yet still blindfold one another from time ti time, or tie one another down and break out the whipped cream..."

O sea, que mucha gente realiza algunas prácticas del BDSM en su vida sexual, sin ni siquiera ser conscientes de ello. Puede que piensen sobre el SM como 'esa cosa enferma que la gente hace con látigos y bastones eléctricos. Sin embargo, se vendan los ojos el uno al otro de vez en cuando, se atan y estallan en azotes...

Esto lo sabemos bien, sí. Los clichés al respecto siguen existiendo.
* "Not all dominant partners are Doms and not all Doms are Masters. Its the same as submissives (subs) not all being slaves. A dominant partner may just enjoy sexual control but not want 24/7 responsibility over a submissive partner-these are the ones who like rough sex, or are sexually agressive. Doms own submissives. Masters own slaves."

Así que, al parecer, no todas las parejas dominantes son Doms, y no todos los Doms son Amos. De la misma manera, no todos los sumisos (sums) son esclavos. Una pareja dominante puede divertirse con el control sexual, pero no desea una responsabilidad 24/7 sobre su pareja sumisa. Estos son a los que les gusta el sexo duro, o son sexualmente agresivos. Los Doms poseen sumisos. Los Amos poseen esclavos.

Pues no termino yo de estar muy de acuerdo con esta afirmación porque, según esto, muchos/as Amos/as no poseen sumisos/as, sino esclavos/as, así, de buenas a primeras.

* "...there are lawyers who specialize in bdsm contracts", que viene a decir que existen abogados especializados en contratos BDSM.

¿De verdad? ¿A pesar de que tengan una validez legal nula?

* Esta es divertida:

"there are at least many, and perhaps more, male submissives than female submissives (...)."

Existen por lo menos tantos, y quizás más, sumisos que sumisas.

Esto, sin duda, lo escribió un pobre sumiso desesperado por no encontrar Ama (no existen referencias en la cita a datos que lo avalen). Pero como tampoco tengo estadísticas fiables, lo dejo como algo curioso.

* Ahora un poco de pólvora:

"Believe or not, the dynamics of a BDSM relationship are often driven by the submissive, not by the dominant. The submissive sets the limits and decides what places can and can not be explored  and of course the submissive has de ability ti cakk a halt to the scene."

Lo creas o no, la dinámica de una relación BDSM suele estar llevada por la parte sumisa, no por la parte dominante. El/la sumiso/a pone los límites y decide qué lugares pueden ser explorados y cuáles no. Y, por supuesto, el sumiso tiene la habilidad de poder parar la sesión.

* Y un poco más, por si acaso no os habíais inmutado:

"The dominant, in many ways, is simply a facilitator. Its the dominants job to create a setting where the people involved can explore the submissives fantasies."

El/la Dominante, en muchos casos, es sencillamente un facilitador. Es trabajo del/de la Dominante crear un entorno donde las personas implicadas puedan explorar sus fantasías sumisas.

* No, si en el fondo, tenemos hasta suerte:

"British law does not recognize the posibility of consenting to bodily injury. Such acts are illegal, even between consenting adults, and these laws are enforced."

La legislación británica no reconoce la posibilidad de provocar lesiones corporales. Tales actos son ilegales, incluso aunque sean consentidas entre adultos, y se hace cumplir la ley.

* Una referente al cuidado personal y a la alimentación sana:

"Semen contains zinc and calcium, both of which are proven to prevent tooth decay."

El semen contiene zinc y calcio, los cuales se ha demostrado que previenen la caries dental.

* Otra de neologismos:

"A Munch is a social gathering of BDSM-friendly group of folks for cofee, lunch or dinner."

Un 'Munch' es una reunión social de colegas que comparten la afición por el BDSM, para tomar un café, comer o cenar.

* Y me quedo con esta: "Sometimes tears can be very erotic."

Algunas veces, las lágrimas pueden ser muy eróticas.