jueves, 21 de junio de 2012
Rebeldía
Siento los fluidos, los colores,
y deseo abrirme como una flor.
Pero mi olor no es el delicado de las rosas,
ni el dulce del azahar.
Es silvestre, como el del romero,
independiente, como el del mar.
Quizá no desee que hoy me tomes,
hoy no me apetece que me uses,
y arriesgo a que rompas mi tallo.
Dame una razón para abrir mi carne,
para lacerar mis porqués y mis manos.
Dame una razón para la sangre,
que muerde aunque sea en vano.
¿Cómo puedo respirar?
Y dime.
Dime un solo "sí" que me ciegue,
para apuñalar lo que nos queda,
Dime una razón para la sangre,
que pase del rojo al blanco.
Vivo los silencios,
tiembla mi lengua mientras escupe dagas.
Sé que los dragones acechan,
los helicópteros vagan apuntando,
esperando un leve despiste,
para disparar.
La maraña de tu enojo me da un plazo,
donde esperamos cambiar el viento,
que cambie el olor,
y el sinsabor.
¿Cómo puedo despertar?
Dame una razón para abrir mi ansia,
para esquilmar mis iras y mis aires.
Dame una razón para la humildad,
que muere aunque entiende que me formas.
Y dime.
Dime un solo beso que me sane,
para mimar lo que nos tiembla.
Dime una gota de sudor que emborrache,
para volver a nuestro embalse.
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