domingo, 29 de agosto de 2010

La paciencia


Foto: André Brito

La paciencia es una virtud fundamental, tanto para el/a Amo/a como para el/la sumiso/a.

Así que intento estar a la altura de mi Dueño, y disimular mi impaciencia, acallarla, sabiendo que ese día llegará, más temprano que tarde.

Procuro no echarle de menos demasiado, para que esa impaciencia no crezca, pero es una labor baldía.

Durante el día, me descubro en muchos momentos evocándole a gritos, como si así pudiera llegar hasta Él de manera inmediata, y pudiera mostrarle así mis pensamientos.

Y cuando hablamos, cuántas veces he deseado que el mundo se pudiera plegar, como un trozo de papel, para acercar las esquinas en la que nos encontramos cada uno.

Por eso, un segundo en el que te pueda hacer feliz, o consolar, o servirte de cualquier otra manera, se transforma en un regalo para mí: una oportunidad para que nuestro mundo se doble un poquito, y convierta los kilómetros en centímetros, para beber de tus fuerzas y aguardar como debería, sosegada, paciente, pero no por ello menos deseosa.

La inquietud crece en mí, en espera del único sedante que sé que me hará recobrar la serenidad: poder situarme en ese otro rinconcito que me has regalado. 

jueves, 26 de agosto de 2010

Montañas



Hoy descubría esta canción. Expresa muchas cosas que no sé cómo decir. Otras... dan pie a ello, así que lo comentaré en amarillo sobre la traducción más o menos libre que he hecho:

Montañas__________________________________________

Le di un mordisco a una cordillera,
pensé que mis dientes se romperían, la montaña lo hizo.
Vamos, quiero ir
a lo largo del camino hacia el horizonte.

Te mordí, y me estás rompiendo los esquemas, pero quiero seguir caminando hasta allí.

Le di un trago a los océanos y
estoy caminando por el agua antes de ahogarme.
Vamos a bucear, quiero bucear,
hasta el fondo del océano.

En un principio, pensé quedarme en la superficie, pero ya que me hundo, quiero llegar hasta el fondo.

Me di un paseo, me di una vuelta,
no iría allí sin ti,
vamos a pasear, nos daremos una vuelta,
no saldría de aquí sin ti.

Gracias por venir conmigo, por dejarme ir contigo.

Soy una montaña
Soy el mar
No puedes apartar eso de mí.
Soy una montaña,
soy el mar,
No puedes apartar eso de mí.

Aún así, soy todo lo que soy, gracias por aceptarme tal cual.

Porque tus lágrimas nos apartan
con todas las cosas que no te gustan.
No puedes entender
que no te dejare,
hasta que hayamos terminado aquí
y entonces te darás cuenta
dónde comenzó todo a estar mal.

Las siento como palabras de mi Amo. ¿Podrían serlo?

Escribí una nota a la selva y
ellos me respondierons que nunca fui coronado.
así que Rey de la selva,
Ahí hay un final a mi horizonte.

Así que sumisa a tu forma... Ahí está el final de mi horizonte.

Soy una montaña
Soy el mar
No puedes apartar eso de mí.
Soy una montaña,
soy el mar,
No puedes apartar eso de mí.

Porque tus lágrimas nos apartan
con todas las cosas que no te gustan.
No puedes entender
que no te dejare,
hasta que hayamos terminado aquí
y entonces te darás cuenta
dónde comenzó todo a estar mal.

Nada dura para siempre, excepto tú y yo,
tú eres mi montaña, tú eres mi mar,
el amor puede durar para siempre, entre tú y yo,
tú eres mi montaña, tú eres mi mar.

Nada dura para siempre, excepto lo que vivamos y los recuerdos que nos llevemos los dos. Tú eres mi montaña, tú eres mi mar.

Soy una montaña
Soy el mar
No puedes apartar eso de mí.
Soy una montaña,
soy el mar,
Soy una montaña.

__________________________________________________

Gracias.

lunes, 23 de agosto de 2010

Sentimientos y D/s



Este creo que podría ser el eterno debate: ¿debe de haber sentimientos entre Amo/a y sumiso/a? ¿Qué tipo de sentimientos? ¿Son buenos, malos, ninguno de los dos, los dos a la vez?

Supongo que no existen respuestas correctas ni universalmente válidas, ni siquiera para la misma persona, porque todo depende también de las circunstancias, de la evolución propia y del otro. Estaremos de acuerdo en el SSC o el RACSA (RACK por sus siglas en inglés), y en el respeto, pero eso no son sentimientos.

No estoy segura de que la mayoría de las personas puedan participar en esto sin ningún tipo de afecto. Como mínimo, creo que existe el cariño. Aquel/lla que no quiera pasar de ahí, puede obtener grandes ventajas, como una mayor independencia emocional, que evitará disgustos por la otra persona y, en caso de que exista distancia (situación relativamente frecuente en la D/s, sobre todo en proporción con las relaciones vainilla), se puede llevar mejor la ausencia de la otra/s persona/s. Algunos dicen que la intensidad de esa relación es menor, no lo sé, no he podido quedarme en este estadio en mi escasa experiencia, así que no he podido comprobarlo por mí misma. Aún así, dependerá de la persona.

Después podríamos ir describiendo varios grados de sentimientos en una escala que fuera aumentando  hasta llegar al enamoramiento, quizá el máximo grado de implicamiento emocional, pero no por ello el mejor. Eso significa, que tenemos no uno, sino muchos términos medios que, como todo el mundo sabe, es el mejor camino para alcanzar la felicidad. Y para mí, esto y alcanzar la felicidad de mi Amo (algo redundante porque, egoistamente, es la mía también) son algunos de mis principales objetivos en esta vida.

Y como este es mi blog (con permiso de mi Amo, que me ha cedido este sitio, además de otro mucho más agradable), expondré mi caso.

Si sólo para tener sexo vainilla necesito sentir un mínimo de interés por la otra persona, aunque sea sólo por cómo remueve el azúcar en el café, para entregarme a mi Amo necesito muchísimo más, porque le voy a regalar mi libertad. A eso le añadimos que, como personas completas, comentaremos otros aspectos de nuestras vidas, que no sólo de D/s viven el Amo y la sumisa. La cosa se complica bastante más.

Así que, como sumisa, necesito estar segura de que mi Amo valorará mi entrega y sabrá administrarla con sabiduría y sensatez, pero también significa que como sumisa y persona, tendré sed de abrazos, besos y mimos de mi Amo, de conocer sus impresiones sobre mí, de saber si está orgulloso de su posesión o no, o de los aspectos que debo mejorar. Y esto, a mi humilde entender, no se cubre simplemente con cariño, el cariño se lo tengo a mis plantas, a mis vecinos, e incluso a mis jefes.

Pero ir más allá del cariño le da una vuelta de tuerca a nuestra vida: de repente, nos encontramos con una preocupación adicional por el bienestar del otro, le añoramos, con lo bien que se estaba sin ese sentimiento de 'me falta una parte de mí'. Es la otra cara de la moneda, eso sí, con mucha sal, con una ilusión extra. ¿Por qué matar estos sentimientos, por qué temerlos?

Dos décadas después de nacer, año arriba, año abajo, tuve claro que sólo me van a dejar a vivir una vez. ¡Sólo una! Sin rebobinados, manejando algo bastante complejo que viene sin manual y que llamamos vida. Prefiero que mi corazón llegue a su final con cicatrices de guerra, de haber vivido, a que termine enterito, nuevecito, por no usarse, no vaya a ser que se estropee. Que además, de esto no se suele morir la gente.

Y las cicatrices sólo se logran cuando existe valentía, que no es lo mismo que imprudencia, y decidimos encarar lo que viene. Yo, reconozco, no lo soy tanto como quisiera, pero es de agradecer que el que me posee sí lo sea. Poder comunicar lo que siento o escuchar lo mismo de Él, sin juegos al gato y el ratón, sin necesidad de taparse y ocultarse, me parece una riqueza que no conviene derrochar y que merece la pena sentir.

Por eso, cuando Le echo de menos, o me acuerdo de Él en ciertas situaciones de mi vida cotidiana, cuando unas palabras suyas ante un mal comportamiento mío, que muestran su disgusto, duelen más que mil azotes, cuando me invade la alegría al encontrarle, intento dejarme llevar, no capar lo que es propio de las personas, como reacción ante la vida.


viernes, 20 de agosto de 2010

¿Sumisa o esclava?

Foto: André Brito

En este camino que empecé hace tiempo, o no tanto, según quien lo juzgue, las distintas experiencias han ido perfilando lo que soy y lo que no. Llegó un momento en que me definí a mí misma como sumisa, no como esclava, aún sin saber motu proprio en qué consistía exactamente eso de la esclavitud D/s: si aparecían la persona y momentos adecuados, ¿sería capaz de serlo?

Ayer, durante una conversación, vi mucho más claro la respuesta a la pregunta anterior: No. No puedo ser esclava. Y que me disculpen las que lo sean y sus Dueños si les molesta mi argumentación.

Cuando mi Amo aceptó poseerme, me entregué con confianza plena. Pero... ¿qué implicaciones acompañan a esta confianza, y cuáles no?

Según mi criterio, mi confianza en Él entraña que sé que no persigue mi mal (ya me explicó una vez que provocarme daño sería provocárselo a Él mismo) y, por tanto, sus órdenes tampoco y no debe haber duda para acatarlas. Confianza en Él también significa que conozco que no me oculta nada importante que me ataña, ni me miente, pudiendo abandonarme a Él en mi entrega. Si yo fuera Dominante, creo que afirmaría que todo esto puede aplicarse del Amo hacia su sumiso, adaptada cada  razón a su rol . Que me corrijan si estoy equivocada.

Sin embargo, como sumisa, mi confianza no conlleva acatar absolutamente todos los deseos de mi Dueño sin cuestionármelos. Y eso no significa que no vaya a obedecerle. Sencillamente, asumo que ni Él ni yo somos perfectos; mi Amo puede equivocarse en un momento dado o no medir bien las consecuencias de un determinado capricho suyo.Yo puedo interpretar un deseo suyo erróneamente o bloquearme en un momento dado. Pero hablando, dicen, se entiende la gente, y los Amos y las sumisas no somos la excepción.

Esa confianza, además, no es sinónimo de eliminación y anulación de los pensamientos y personalidad de la sumisa. Como sumisa y persona, tengo mis opiniones, mis circunstancias, mis creencias y mis valoraciones morales. Algunos pueden moldearse y adaptarse según los deseos de mi Dueño, otros son intocables. ¿Constituyen límites en el proceso de mi educación? Tan límites como el que yo sea mujer y no hombre, que tenga determinada edad, que no sepa hablar quechua, o que este viviendo en esta época  y sociedad y no en otras. Son inherentes a mí, son yo.

Puede sonar subversivo, no lo sé. Forman las razones por las que creo que nunca me convertiré en esclava, si tengo bien entendido este concepto. Y, sin embargo, me gusta la sumisión.

domingo, 1 de agosto de 2010

Empezamos a caminar


"Muda y ciega, aquí estoy, vestida con los pensamientos que Tú me prestas"
Creo que las palabras que alguien escribió en la espalda de la modelo que fotografió Marcel Mariën, valdrían como única presentación de este blog.

Aunque no sería yo, si no las matizara de acuerdo a lo que pienso: yo hablo, veo, y los pensamientos que iré dejando por aquí serán los propios. Sin embargo, pertenecen a mi Amo tanto como yo misma, y es Él quien por su voluntad va construyendo mi camino, y de la misma manera irá decidiendo también sobre este blog si así lo considera.

No pretendo aportar nada que no exista en otros blogs de sumis@s, ni siquiera en otros blogs. Simplemente, me gustaría que se convirtiera en un pequeño rincón personal donde ir vertiendo aquello que me apetezca compartir. Y lo haré descalza, sin zapatos que aprieten, malformen o me hagan dar pasos en falso, sabiéndome libre para ello por voluntad de mi Amo, a quien agradezco el mimo, la comprensión y paciencia con los que trata a su posesión.

Sed bienvenidos.