Llamadme cochina. Pero no creo que sea más guarrería que echarse placenta de feto en la cara, en forma de crema antiojeras (¿qué? ¿no lo sabíais? No son leyendas urbanas). Y, desde luego, tiene muchísimo más morbo.
El caso es que, mira tú por dónde, ha sido el señor Paul Photenhauer, y no Adriá, Arguiñano o Arzak los que han ideado nada menos que cien recetas con semen, y las han publicado, para delicia de nuestros paladares, y salud para nuestro cuerpo.
¿Salud? ¡Pues claaaaro que sí, S/señores y S/señoras, no me sean ignorantes además de timoratos. El chef argumenta en su publicación que
El esperma no sólo es nutritivo, también tiene una textura maravillosa y sorprendentes propiedades de cocina. Como el buen vino y los quesos, el sabor del semen es complejo y dinámico. Es barato de producir y suele estar disponible en muchos, si no la mayoría de los hogares y restaurantes
Además, añade que es un ingrediente muy fácil de conseguir. Eso sí, ruega que informes a los invitados de antemano de que has utilizado semen en la comida.
Este genio, además, ha elevado a sublime una de mis fantasías, que os dejo a continuación. ¡Qué aproveche!
Y como soy así de generosa, os hago un regalito en exclusiva:



