lunes, 10 de diciembre de 2012

De lo primigenio


Me gusta cuando estoy con Él, porque mi yo más instintivo, mi yo más primario, sale a la superficie y se expande sin otro límite que el que Él marque.

No necesito pensar, no necesito disimular. Puedo ser yo, en crudo, sin un cerebro humano superevolucionado que me coarte. Sencillamente, animal.

Sé que a Él le pasa algo parecido, puedo notar que nos balanceamos y palpitamos al compás de los mismos fluidos.

Cuando estoy en ese estado, no me planteo qué pensarán los demás ante los actos en mí de su Dominación. Me encuentro a su sombra y me dejo llevar.

Tampoco medito si, en un momento determinado, está bien revolverme y morder la mano de mi Dueño; simplemente, ataco. Y Él, de igual manera, reacciona acorde a esa respuesta, sin meditar quién soy o qué implico para Él. Su impronta le dice qué soy y para qué estoy ahí, sin necesidad de analizar.

Actuar, moverme, sin cuestionarme si a Él le gustará o le parecerá una aberración, sin replantearme lo que, en los diez minutos anteriores, me hubiera avergonzado hasta lo más profundo de mi ser.

Encontrarme que Él se mueve en la misma sintonía, que da por hecho que aquello que Él ejecute, yo lo aceptaré sin cuestionarlo. Es posible que me resista, o que no, pero no juzgaré ni valoraré sus actos; no en ese momento.

Me gusta cuando somos dos, solo dos, que se han dejado el córtex en la entrada, junto con el buenos días, el por favor, y el gracias. Cuando nos los volvamos a calzar, sé que analizaremos lo que ha pasado, solo para recordarlo y guardarlo, para que siga siendo así, porque somos así, porque tenemos que respetar nuestra esencia y nos gusta.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Entrega verdadera



Porque a veces lo increíble existe. Ya van dos mujeres árabes, que buscan una novia a su marido, se preocupan porque sea del agrado de él, que esté acorde con las expectativas de ambos, y se encargan de organizar la boda que incluirá al nuevo miembro en el matrimonio.

Supongo que la mayoría de los presentes en el mundo vainilla alucinarán con esta noticia, y criticarán a esta mujer porque considerarán que esa manera de actuar le degrada. Es posible que también muchos de los que amamos el BDSM caigamos en esa misma opinión.

A mí, sin embargo, me parece la más grande muestra de amor y de confianza en el otro. Cierto es que lo miro desde el punto de vista de la sumisión, de la mía, en concreto. Como también es verdad que estoy muy segura de lo que tengo, y de quién me tiene y de qué manera.

La primera vez que leí algo así, fue en la autobiografía Flor del Desierto, de la modelo somalí y embajadora de la ONU, Waris Dirie. De por sí, recomiendo su lectura, porque toca muchos temas, en particular la represión a la que está sometida la mujer en Somalia. Ella relata que creció en una familia nómada, compuesta fundamentalmente por numerosos hermanos, su padre y su madre. En una de las partes de la historia, la madre se encuentra demasiado mayor para realizar las labores que se le suponen, así como el de dar descendencia. Así que decide buscar una muchacha jovencita y fuerte como nueva esposa para su marido.

La encuentra, y el marido monta en cólera en un principio, porque él la quería a ella, no deseaba casarse con otra, aunque sí tuviera ojos para la carne joven. Sin embargo, acepta casarse con ella. Esta resulta ser extremadamente vaga y caprichosa, para disgusto del clan familiar. Las maneras en que deciden reeducarla no son especialmente de mi agrado (no hay consenso, es demasiado salvaje). Pero me hizo pensar en cómo la madre, la primera esposa, decide mejorar el bienestar de su marido y agradarle. Luego los planes se trastocaron, porque cierto es que una tercera persona en una relación de dos, puede afectar de mil maneras, positivas o negativas.

Y volviendo a la noticia que ha originado este post, no estoy de acuerdo en que la mujer saudí tenga que pedir perdón por su esterilidad. Eso es algo que se ha dado de esa manera, y nadie debe disculparse. Además, a no ser que se haya confirmado mediante pruebas, el culpable puede ser el marido. Sin embargo, el acto llevado a cabo me parece precioso, valiente por lo inusual incluso entre su propia gente, y generoso. Supongo que esa mujer será una sumisa de vocación, y no solo por los valores culturales que se le hayan transmitido. Alguien que es sumisa a la fuerza, sin consenso, y que está mal tratada y es maltratada, no actúa así.

Ojalá que sean felices y consigan sus deseos.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Preguntas



Como a todos, en mayor o menor medida, a veces me da por hacerme preguntas. De algunas, nunca encuentro la respuesta, por eso vuelven a mí, de manera recurrente, cada cierto tiempo. Estas son algunas de las que se me pasan por la cabeza hoy:

1ª Por qué necesito el BDSM.

No es que me guste, no, es que lo necesito. El BDSM me aporta riqueza en muchos aspectos: a nivel de modo de vida, a nivel de afectos, a nivel sexual... Y sin embargo, no a todo el mundo le surge esta necesidad, y por eso ciertas personas son vainillas, y otras no lo somos.

Además, lo llevo en mí desde que tengo uso de razón, aunque dicho así, suene exagerado. Otra cuestión distinta es que no supiera ponerle nombre hasta hace unos pocos años. El BDSM no se contempla como opción, como modo de vida, y no es algo a lo que se pueda acceder fácilmente, aunque reconozco que internet es un gran paso para ello, por muchos contras que tenga.

Pero alguna vez, esporádicamente, eso sí, lo veo como una complicación. Me da por ponerme en el lugar de las personas que me rodean, si lo supieran. Otras veces me apetecería hablar de algo relacionado con este mundo, pero sé que no sería comprendida, y quizá ni respetada. En alguna ocasión incluso sería juzgada, directamente, pero esto es algo que ni me lo planteo, porque siempre existirán personas que juzguen gratuitamente.

2ª Por qué he tenido suerte.

Cuando entré en estos mundos, nunca esperé encontrar a una persona que me llevara tan bien en todos los sentidos, con la que sintiera tanta complicidad y coincidiera en tantos gustos y aspectos, que mirara más allá y viera a la persona en su totalidad, y la valorara, pero sin que se olvidara de esa pequeña esclava, que también necesita ser atendida.

No acerté a la primera, pero sí a la segunda. O, más bien, Él acertó conmigo. Muchas veces pienso en lo caprichoso que es el destino, y bendigo el día en el que a Él se le ocurrió hablarme, y a mí contestarle. Algo ha llovido ya desde entonces, y hemos tenido que pasar algunas pruebas bastante duras. De ellas, hemos salido victoriosos, y nos han servido para reafirmarnos aún más en lo que somos, en dónde estamos, y en qué queremos.

Aún continúo sin comprender bien por qué ha surgido esta especie de hechizo entre ambos, con lo grande que es el mundo, y la cantidad de Amos y sumisas que hay en él. No termino de averiguar por qué yo y no otra, he sido la que ha recibido este regalo. Pero bienvenido sea mil veces.

3ª Por qué ahora y no antes.

Porque parece que está hecho a mala leche. Si yo siento esto casi desde antes de nacer, ¿por qué he tenido que descubrirlo tan tarde? Solo buscaba o, más bien encontraba, relaciones vainilla. Y creía que eso era lo único, que es lo que suele pasar con aquello que llamamos "normal", por el desconocimiento de la existencia de otras opciones.

No veía más allá. Y sin embargo, siempre me faltaba algo. Creía que era yo, que era cosa mía, y que era la única a la que le pasaba. Pero no, ni mucho menos, aunque cada uno vivamos esto de manera muy distinta.

50 sombras de Grey, aunque no sea estrictamente BDSM, y como novela deje mucho que desear, quizá ayude a orientar a aquellos y aquellas que andaban perdidos, para que encuentren su camino. Internet, como decía antes, también puede servir de ayuda. Que se contemple la posibilidad al menos, la existencia del BDSM como opción, es todo un avance.

Y creo que por hoy ya está bien de preguntas sin respuesta. Así que, que tengáis buen día.




viernes, 23 de noviembre de 2012

Clase Magistral de BDSM


Foto: Stephan Strange
A ver, Dominantes, Dóminas, sumiiiiiiisos, sumiiiiiisaaaas, silencio y atentos, que hoy vamos a dar qué está permitido en el BDSM y qué no, por la autoridad que me ha sido concedida por medio Divino, amén.

Venga, voy a empezar por una pregunta sencilla, a ver quién me la sabe responder:
  • Uno que entra en un chat a hacerse una pajilla en plan Dominante, ¿practica el BDSM? ¿Tiene derecho a la vida?
- ¡Noooooooo, profeeeeee, es un pajillero maloooooooooooooooo.!

Pues os equivocáis, queridísimos alumnos. Si ese pajillero deja clara sus intenciones (no va engañando diciendo que quiere ser el Amo de tu vida), y además, encuentra a una sumisa pajillera que gusta de seguirle el juego, practica el BDSM. ¿O es que no existen los rollos vainilla? Vivamos y dejemos vivir.

- Pero profeeeeeeeeeeeee, que luego desaparece sin más, y no se compromete para nadaaaaaaa...

Ya, juanita, pero dejó bien claras sus intenciones. No será Amo, porque no tiene sumiso o sumisa, pero se siente Dominante, y no le apetece implicarse. Y encontró a otra que se siente sumisa, pero tampoco le apetecía implicarse. Y prefirieron enrollarse con tintes BDSM. Esto se aplica también a las fiestuquis BDSM, cuando por ejemplo, una Dómina utiliza a un sumiso esa noche, y después, si te he visto, no me acuerdo. Y todos tan contentos.

Siguiente pregunta, queridos alumnos:

  • ¿Existen los esclavos y las esclavas en el BDSM?
- ¡Noooooooooooooo, profeeeeeeeeeee, es mentiraaaaa, la esclavitud es otra cosa y no puede seeeeer en el BDSM!

Vaya, vaya, así que no existe... Veréis, mis aprendices, el BDSM se compone de una gran gama de colores, donde todo tiene cabida. Colores puros, roles puros, no suelen existir. Sin embargo, hemos añadido y utilizamos una serie de etiquetas de jerga bedesemera para que, al hablar entre nosotros, nos entendamos mejor. Esto conlleva discusiones tontas sobre si tal mujer es o no Ama, o si tal hombre es o no sumiso; aunque pensándolo bien, quizá la razón real de la discusión no sea otra que practicar el innoble arte del critiqueo o dar salida a nuestra envidia.

Desde este punto de vista, el de la jerga bedesemera con el fin de entendernos, los esclavos son personas cuya entrega incluye la cesión de límites al Dominante. Obviamente, los esclavos continúan teniendo límites pero es el Dominante el que decide si los traspasa o no, y cómo. ¿Que si ocurre algo desastroso, el esclavo dará buena cuenta y rápidamente dejará de serlo por propia iniciativa, cosa imposible en un caso de esclavitud al uso, fuera del BDSM? Sí, o así debería ser, la propia declaración de los Derechos Humanos la rechaza. Pero eso no implica que, dentro del BDSM, este tipo de personas se denominen esclavos. Cada uno sigue siendo muy libre de aceptar su existencia o no. Conste que yo lo negaba hasta hace relativamente poco.

- Pero profeeeeeeeee, que siguen siendo humanos, como los Amos, y luego están los sentimientos yyyyyyyyyyy...

Sí, Ricardito, por eso no es un rol puro. Tampoco los Amos suelen adoptar un rol puro. Claro que, primero, habría que definir qué es un rol puro, y luego comprobar la proporción de bedesemeros que pueden incluirse en él. Creo que nos íbamos a reír bastante.

Pupilos, preparaos para la siguiente pregunta:
  • ¿Se puede poner un collar al mes de conocerse una persona Dominante y una persona sumisa?
- ¡Noooooooooooooo, profeeeeeeeeeee, si no se conocen y el collar es una cosa muy seriaaaaaaaaa!

Bueno, no andáis desencaminados. El collar es una cosa muy seria, efectivamente. Pero en esta vida, cada uno hace lo que le da la gana, mientras respete al otro. A mí me gusta tomarme las cosas con calma. Pero si hay alguien que es aficionado o aficionada, a poner collares aunque luego a la semana desaparezcan, allá Él o Ella. Su collar, desde luego, quizá no tenga tanta seriedad como el de otra persona que ponga un collar y le dure años. Pero eso es cosa suya. Y no le quita validez ni infravalora los collares de otros Dominantes, porque se han meditado con más pausa. Una vez más, vivamos y dejemos vivir.

- Pero profeeeeeeeee, que luego el sumiso o la sumisa se desencantan cuando ven que el collar no ha durado nadaaaaaaaaaaaaaaaa...

Sí, juanito, pero el sumiso ahí también juega su papel, y no debe dejarse seducir por su impaciencia, e informar al Dominante de que piensa que quizá sea muy pronto para esa recompensa. Y no conozco a muchos sumisos o sumisas que se hayan negado al collar, son minoría. La responsabilidad, no es totalmente del Dominante, bajo mi punto de vista, claro.

Venga, chicos, que queda poco. Siguiente pregunta:
  • ¿Las personas casadas o con pareja que se meten en el BDSM con otra persona que no es su pareja, pueden ser Dominantes y sumisos/as? ¿Tienen derecho a la vida?
- ¡Nooooooooooooooooooooooo, profeeeeeee, mienten y todo es falso, y no tienen estos sentimientos!

Vaya, qué clarito lo tenéis, mis queridos alumnos. Veréis, las personas casadas o con pareja que buscan en el BDSM, suelen tener este sentimiento como vosotros. De hecho, es posible que sean más de la mitad, de las que habitan y pululan por estos lares. Una persona Dominante con un/a sumiso/a casado/a, sabe lo que hay, pero eso no le impedirá ejercer su dominación sobre muchos aspectos de su vida. De la misma manera, un/a sumiso/a que esté con una persona Dominante casada, sabe lo que hay, pero no le impedirá ejercer su sumisión sobre muchos aspectos de su vida. Siempre existen condicionantes sociales, porque otras veces puede tratarse del entorno laboral o cercano, como el de las amistades. Sus sentimientos y maneras de hacer, son igualmente respetables. ¿O existe algún rasero para decidir que un sumiso soltero se entrega más que un sumiso casado? Por favor, querría verlo si lo tenéis.

- Pero profeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee, es infidelidaaaaaaaaaaaaad, es como servir a dos Amos/as a la veeeeeeeeeeeeeeeeez...

A ver, Anita, si estuvieran los dos dentro del BDSM, sin duda, lo vería como vosotros. Pero lo que suele suceder es que la pareja es vainilla. Y el Dominante al que se pertenece, o el sumiso que se posee, obviamente, son canela. Podréis estar de acuerdo o no, pero respetad, vivid y dejad vivid.

La última pregunta, y salimos al recreo:
  • ¿Existen tabúes en el BDSM?
- ¡Noooooooooooooo, profeeeeeeeeeeeeeeee, aquí todo el mundo es bienveniidooooooooooooo!

Pues no, chicos, existen, claro que sí, como en todo mundillo que se precie. La zoofilia o el scat, las agujas, o las cesiones, la esclavitud, son criticadas y eludidas de las conversaciones, y se toman como de mal gusto en las reuniones donde hay mucha gente. ¿Es malo? Bueno, sabiendo que existen temas que no siempre son plato de buen gusto, conviene hablarlos con sutileza y saber que, al sacar el tema, es posible que no siempre recibamos palabras amistosas o respetuosas. Si nos sacan un tema que no nos gusta, procuremos respetar, y mostrar nuestro desacuerdo con educación, sin pretender imponer nuestra verdad sobre la otra.

- Pero profeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee, es que eso es feoooooooooooooooooo...

Es feo para vosotros, pero seguramente sea hermoso o excitante para esa persona. Venga, seguro que sabéis lo que voy a decir ahora... voy a decir que...

- ¡Que síiiiiiiiiii, profeeeeeeeeeee, que vivamos y dejemos viviiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiir!

Muy bien, mis avezados alumnos, hora del recreo, salid y divertíos, que lo merecéis. En cuanto al resto de los que pasabais de oyentes improvisados por aquí, os dejo algunas piedras para lapidar, por si os queréis desahogar ante tanta blasfemia. Pero ya sabéis, solo el/la que esté libre de pecado, ¿eh?


jueves, 22 de noviembre de 2012

Posesividad masculina de la mala



Os pondría el artículo entero por aquí, pero prefiero desmenuzarlo poco a poco y dejaros simplemente el enlace al artículo original.

Atribuyen el maltrato del hombre hacia la mujer a la posesividad sexual masculina. Y me entra la risa, oye. Porque, corrígeme si me equivoco, pero los Dominantes, los Amos, y hablo de BDSM de manera específica, son posesivos por naturaleza. Unos más y otros menos, claro, siempre hay grados, pero lo son. De este modo, tendrían todas las papeletas para ser maltratadores o asesinos de su propia pareja/sumisa/esclava.

Sin embargo, se pueden leer perlas que sirven para discriminar perfectamente a un Dominante de un maltratador:

"Mira, yo era el soberano en casa. Lo decidía todo, si decidía comprar, compraba, si decidía que íbamos a salir, salíamos. Yo mandaba y ella obedecía. No había ninguna confrontación y la vida era genial. Entonces, de repente, empezó a inmiscuirse, diciendo que sí a esto y no a lo otro, y ¿por qué? ¿por qué compraste ese frigorífico?, y ese tipo de cosas. Me sacaba de mis casillas cada vez que minaba mi autoridad y por eso la golpeaba”, dice uno.

Un Amo no espera que no haya ninguna confrontación, no espera una muñeca hinchable, una marioneta que conteste a todo con un "sí, bwana". Más bien, al contrario, espera alguien a quien dominar, con opiniones propias, y que por esos pensamientos propios, pueda ayudarle también a tomar decisiones.

Este argumento, tampoco tiene desperdicio:

“Mira, está claro que un hombre no debería golpear a una mujer. Imagina en nuestro gimnasio, entrenando, si alguien supiese que yo pego a una mujer… Es algo así como un código masculino que no pegues a una mujer. A ninguna. De ninguna manera… ¿Pero qué podía hacer? La fuerza física es la única fuerza que un hombre tiene en su casa. Hablando, actuando, en todo, la mujer tiene más fuerza. La única fuerza del hombre son sus puños…”

Un Amo no empleará la fuerza para dominar de manera completa a la sumisa. Con la fuerza, únicamente se obtiene el cuerpo, el físico, pero no la mente, el ser, la personalidad, los pensamientos. Y si no se tiene esto, no se tiene nada. Si un Amo no ha conseguido que la sumisa viva y respire para Él sin usar la fuerza, no tiene nada. Eso no quita, claro está, que en ocasiones un Amo emplee la fuerza porque le apetezca pero, como sabemos, existe un consenso previo y la palabra de seguridad.

Hazte y haznos un favor, distingue el maltrato del BDSM.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Accesorio imprescindible para felaciones


Sumisa, ¿estás cansada de que al hacerle una felación a tu Amo te duelan y se te marquen las rodillas?

Dominante, ¿sientes que ese dolor por la felación, no era el que tú esperabas, y deseas postergarlo o controlarlo mejor?

¿Estáis cansados de tener que buscar un cojín, y además tener que manchar el más bonito de la casa? ¿O incluso tener que poner en el suelo esa almohada, que luego pretendéis usar para dormir?

¡Aquí está la solución a vuestros problemas! Os presentamos el 'Protector de rodillas', único, en un bonito tono verde-hierba, que hará las delicias de cualquier sumisa, y permitirá al Dominante controlar el dolor que inflige en su sumisa. Es barato, ligero, discreto, y podrá guardarlo cómodamente debajo del sofá, de la cama, o incluso utilizarlo como bandeja de café con las visitas.

Está de venta en Leroy Merlín... y ¡sí, exacto, también fácil de encontrar! Ya estáis tardado en haceros con uno, ¡daos prisa que se agotan!

Obsérvese la foto con la modelo, en la postura adecuada. No utilizar en caso de contraorden del Dominante.


viernes, 9 de noviembre de 2012

Pequeño homenaje

A ver si no me lo quitan por una de tantas excusas que me han puesto en otros sitios... (incluso a veces, ¡por aparecer daños personales!). Ah, suelen insertar un pequeño anuncio delante del vídeo, os agradezco la paciencia.