viernes, 23 de noviembre de 2012

Clase Magistral de BDSM


Foto: Stephan Strange
A ver, Dominantes, Dóminas, sumiiiiiiisos, sumiiiiiisaaaas, silencio y atentos, que hoy vamos a dar qué está permitido en el BDSM y qué no, por la autoridad que me ha sido concedida por medio Divino, amén.

Venga, voy a empezar por una pregunta sencilla, a ver quién me la sabe responder:
  • Uno que entra en un chat a hacerse una pajilla en plan Dominante, ¿practica el BDSM? ¿Tiene derecho a la vida?
- ¡Noooooooo, profeeeeee, es un pajillero maloooooooooooooooo.!

Pues os equivocáis, queridísimos alumnos. Si ese pajillero deja clara sus intenciones (no va engañando diciendo que quiere ser el Amo de tu vida), y además, encuentra a una sumisa pajillera que gusta de seguirle el juego, practica el BDSM. ¿O es que no existen los rollos vainilla? Vivamos y dejemos vivir.

- Pero profeeeeeeeeeeeee, que luego desaparece sin más, y no se compromete para nadaaaaaaa...

Ya, juanita, pero dejó bien claras sus intenciones. No será Amo, porque no tiene sumiso o sumisa, pero se siente Dominante, y no le apetece implicarse. Y encontró a otra que se siente sumisa, pero tampoco le apetecía implicarse. Y prefirieron enrollarse con tintes BDSM. Esto se aplica también a las fiestuquis BDSM, cuando por ejemplo, una Dómina utiliza a un sumiso esa noche, y después, si te he visto, no me acuerdo. Y todos tan contentos.

Siguiente pregunta, queridos alumnos:

  • ¿Existen los esclavos y las esclavas en el BDSM?
- ¡Noooooooooooooo, profeeeeeeeeeee, es mentiraaaaa, la esclavitud es otra cosa y no puede seeeeer en el BDSM!

Vaya, vaya, así que no existe... Veréis, mis aprendices, el BDSM se compone de una gran gama de colores, donde todo tiene cabida. Colores puros, roles puros, no suelen existir. Sin embargo, hemos añadido y utilizamos una serie de etiquetas de jerga bedesemera para que, al hablar entre nosotros, nos entendamos mejor. Esto conlleva discusiones tontas sobre si tal mujer es o no Ama, o si tal hombre es o no sumiso; aunque pensándolo bien, quizá la razón real de la discusión no sea otra que practicar el innoble arte del critiqueo o dar salida a nuestra envidia.

Desde este punto de vista, el de la jerga bedesemera con el fin de entendernos, los esclavos son personas cuya entrega incluye la cesión de límites al Dominante. Obviamente, los esclavos continúan teniendo límites pero es el Dominante el que decide si los traspasa o no, y cómo. ¿Que si ocurre algo desastroso, el esclavo dará buena cuenta y rápidamente dejará de serlo por propia iniciativa, cosa imposible en un caso de esclavitud al uso, fuera del BDSM? Sí, o así debería ser, la propia declaración de los Derechos Humanos la rechaza. Pero eso no implica que, dentro del BDSM, este tipo de personas se denominen esclavos. Cada uno sigue siendo muy libre de aceptar su existencia o no. Conste que yo lo negaba hasta hace relativamente poco.

- Pero profeeeeeeeee, que siguen siendo humanos, como los Amos, y luego están los sentimientos yyyyyyyyyyy...

Sí, Ricardito, por eso no es un rol puro. Tampoco los Amos suelen adoptar un rol puro. Claro que, primero, habría que definir qué es un rol puro, y luego comprobar la proporción de bedesemeros que pueden incluirse en él. Creo que nos íbamos a reír bastante.

Pupilos, preparaos para la siguiente pregunta:
  • ¿Se puede poner un collar al mes de conocerse una persona Dominante y una persona sumisa?
- ¡Noooooooooooooo, profeeeeeeeeeee, si no se conocen y el collar es una cosa muy seriaaaaaaaaa!

Bueno, no andáis desencaminados. El collar es una cosa muy seria, efectivamente. Pero en esta vida, cada uno hace lo que le da la gana, mientras respete al otro. A mí me gusta tomarme las cosas con calma. Pero si hay alguien que es aficionado o aficionada, a poner collares aunque luego a la semana desaparezcan, allá Él o Ella. Su collar, desde luego, quizá no tenga tanta seriedad como el de otra persona que ponga un collar y le dure años. Pero eso es cosa suya. Y no le quita validez ni infravalora los collares de otros Dominantes, porque se han meditado con más pausa. Una vez más, vivamos y dejemos vivir.

- Pero profeeeeeeeee, que luego el sumiso o la sumisa se desencantan cuando ven que el collar no ha durado nadaaaaaaaaaaaaaaaa...

Sí, juanito, pero el sumiso ahí también juega su papel, y no debe dejarse seducir por su impaciencia, e informar al Dominante de que piensa que quizá sea muy pronto para esa recompensa. Y no conozco a muchos sumisos o sumisas que se hayan negado al collar, son minoría. La responsabilidad, no es totalmente del Dominante, bajo mi punto de vista, claro.

Venga, chicos, que queda poco. Siguiente pregunta:
  • ¿Las personas casadas o con pareja que se meten en el BDSM con otra persona que no es su pareja, pueden ser Dominantes y sumisos/as? ¿Tienen derecho a la vida?
- ¡Nooooooooooooooooooooooo, profeeeeeee, mienten y todo es falso, y no tienen estos sentimientos!

Vaya, qué clarito lo tenéis, mis queridos alumnos. Veréis, las personas casadas o con pareja que buscan en el BDSM, suelen tener este sentimiento como vosotros. De hecho, es posible que sean más de la mitad, de las que habitan y pululan por estos lares. Una persona Dominante con un/a sumiso/a casado/a, sabe lo que hay, pero eso no le impedirá ejercer su dominación sobre muchos aspectos de su vida. De la misma manera, un/a sumiso/a que esté con una persona Dominante casada, sabe lo que hay, pero no le impedirá ejercer su sumisión sobre muchos aspectos de su vida. Siempre existen condicionantes sociales, porque otras veces puede tratarse del entorno laboral o cercano, como el de las amistades. Sus sentimientos y maneras de hacer, son igualmente respetables. ¿O existe algún rasero para decidir que un sumiso soltero se entrega más que un sumiso casado? Por favor, querría verlo si lo tenéis.

- Pero profeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee, es infidelidaaaaaaaaaaaaad, es como servir a dos Amos/as a la veeeeeeeeeeeeeeeeez...

A ver, Anita, si estuvieran los dos dentro del BDSM, sin duda, lo vería como vosotros. Pero lo que suele suceder es que la pareja es vainilla. Y el Dominante al que se pertenece, o el sumiso que se posee, obviamente, son canela. Podréis estar de acuerdo o no, pero respetad, vivid y dejad vivid.

La última pregunta, y salimos al recreo:
  • ¿Existen tabúes en el BDSM?
- ¡Noooooooooooooo, profeeeeeeeeeeeeeeee, aquí todo el mundo es bienveniidooooooooooooo!

Pues no, chicos, existen, claro que sí, como en todo mundillo que se precie. La zoofilia o el scat, las agujas, o las cesiones, la esclavitud, son criticadas y eludidas de las conversaciones, y se toman como de mal gusto en las reuniones donde hay mucha gente. ¿Es malo? Bueno, sabiendo que existen temas que no siempre son plato de buen gusto, conviene hablarlos con sutileza y saber que, al sacar el tema, es posible que no siempre recibamos palabras amistosas o respetuosas. Si nos sacan un tema que no nos gusta, procuremos respetar, y mostrar nuestro desacuerdo con educación, sin pretender imponer nuestra verdad sobre la otra.

- Pero profeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee, es que eso es feoooooooooooooooooo...

Es feo para vosotros, pero seguramente sea hermoso o excitante para esa persona. Venga, seguro que sabéis lo que voy a decir ahora... voy a decir que...

- ¡Que síiiiiiiiiii, profeeeeeeeeeee, que vivamos y dejemos viviiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiir!

Muy bien, mis avezados alumnos, hora del recreo, salid y divertíos, que lo merecéis. En cuanto al resto de los que pasabais de oyentes improvisados por aquí, os dejo algunas piedras para lapidar, por si os queréis desahogar ante tanta blasfemia. Pero ya sabéis, solo el/la que esté libre de pecado, ¿eh?


jueves, 22 de noviembre de 2012

Posesividad masculina de la mala



Os pondría el artículo entero por aquí, pero prefiero desmenuzarlo poco a poco y dejaros simplemente el enlace al artículo original.

Atribuyen el maltrato del hombre hacia la mujer a la posesividad sexual masculina. Y me entra la risa, oye. Porque, corrígeme si me equivoco, pero los Dominantes, los Amos, y hablo de BDSM de manera específica, son posesivos por naturaleza. Unos más y otros menos, claro, siempre hay grados, pero lo son. De este modo, tendrían todas las papeletas para ser maltratadores o asesinos de su propia pareja/sumisa/esclava.

Sin embargo, se pueden leer perlas que sirven para discriminar perfectamente a un Dominante de un maltratador:

"Mira, yo era el soberano en casa. Lo decidía todo, si decidía comprar, compraba, si decidía que íbamos a salir, salíamos. Yo mandaba y ella obedecía. No había ninguna confrontación y la vida era genial. Entonces, de repente, empezó a inmiscuirse, diciendo que sí a esto y no a lo otro, y ¿por qué? ¿por qué compraste ese frigorífico?, y ese tipo de cosas. Me sacaba de mis casillas cada vez que minaba mi autoridad y por eso la golpeaba”, dice uno.

Un Amo no espera que no haya ninguna confrontación, no espera una muñeca hinchable, una marioneta que conteste a todo con un "sí, bwana". Más bien, al contrario, espera alguien a quien dominar, con opiniones propias, y que por esos pensamientos propios, pueda ayudarle también a tomar decisiones.

Este argumento, tampoco tiene desperdicio:

“Mira, está claro que un hombre no debería golpear a una mujer. Imagina en nuestro gimnasio, entrenando, si alguien supiese que yo pego a una mujer… Es algo así como un código masculino que no pegues a una mujer. A ninguna. De ninguna manera… ¿Pero qué podía hacer? La fuerza física es la única fuerza que un hombre tiene en su casa. Hablando, actuando, en todo, la mujer tiene más fuerza. La única fuerza del hombre son sus puños…”

Un Amo no empleará la fuerza para dominar de manera completa a la sumisa. Con la fuerza, únicamente se obtiene el cuerpo, el físico, pero no la mente, el ser, la personalidad, los pensamientos. Y si no se tiene esto, no se tiene nada. Si un Amo no ha conseguido que la sumisa viva y respire para Él sin usar la fuerza, no tiene nada. Eso no quita, claro está, que en ocasiones un Amo emplee la fuerza porque le apetezca pero, como sabemos, existe un consenso previo y la palabra de seguridad.

Hazte y haznos un favor, distingue el maltrato del BDSM.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Accesorio imprescindible para felaciones


Sumisa, ¿estás cansada de que al hacerle una felación a tu Amo te duelan y se te marquen las rodillas?

Dominante, ¿sientes que ese dolor por la felación, no era el que tú esperabas, y deseas postergarlo o controlarlo mejor?

¿Estáis cansados de tener que buscar un cojín, y además tener que manchar el más bonito de la casa? ¿O incluso tener que poner en el suelo esa almohada, que luego pretendéis usar para dormir?

¡Aquí está la solución a vuestros problemas! Os presentamos el 'Protector de rodillas', único, en un bonito tono verde-hierba, que hará las delicias de cualquier sumisa, y permitirá al Dominante controlar el dolor que inflige en su sumisa. Es barato, ligero, discreto, y podrá guardarlo cómodamente debajo del sofá, de la cama, o incluso utilizarlo como bandeja de café con las visitas.

Está de venta en Leroy Merlín... y ¡sí, exacto, también fácil de encontrar! Ya estáis tardado en haceros con uno, ¡daos prisa que se agotan!

Obsérvese la foto con la modelo, en la postura adecuada. No utilizar en caso de contraorden del Dominante.


viernes, 9 de noviembre de 2012

Pequeño homenaje

A ver si no me lo quitan por una de tantas excusas que me han puesto en otros sitios... (incluso a veces, ¡por aparecer daños personales!). Ah, suelen insertar un pequeño anuncio delante del vídeo, os agradezco la paciencia.



viernes, 5 de octubre de 2012

Recetas con semen


Llamadme cochina. Pero no creo que sea más guarrería que echarse placenta de feto en la cara, en forma de crema antiojeras (¿qué? ¿no lo sabíais? No son leyendas urbanas). Y, desde luego, tiene muchísimo más morbo.

El caso es que, mira tú por dónde, ha sido el señor Paul Photenhauer, y no Adriá, Arguiñano o  Arzak los que han ideado nada menos que cien recetas con semen, y las han publicado, para delicia de nuestros paladares, y salud para nuestro cuerpo.

¿Salud? ¡Pues claaaaro que sí, S/señores y S/señoras, no me sean ignorantes además de timoratos. El chef argumenta en su publicación que 

El esperma no sólo es nutritivo, también tiene una textura maravillosa y sorprendentes propiedades de cocina. Como el buen vino y los quesos, el sabor del semen es complejo y dinámico. Es barato de producir y suele estar disponible en muchos, si no la mayoría de los hogares y restaurantes

 Además, añade que es un ingrediente muy fácil de conseguir. Eso sí, ruega que informes a los invitados de antemano de que has utilizado semen en la comida.

Este genio, además, ha elevado a sublime una de mis fantasías, que os dejo a continuación. ¡Qué aproveche!


Y como soy así de generosa, os hago un regalito en exclusiva:



jueves, 4 de octubre de 2012

Bienvenida


Llevo tiempo sin pisar este rincón, donde suelo sentirme a gusto y explicar lo que me apetezca en cada momento, de la manera en que me parezca.

A decir verdad, tampoco sabía qué escribir. No me salía nada. Sentía que primero tenía que ser yo misma de nuevo, volver a encontrarme, reconocerme delante del espejo en todos los sentidos.

Hoy no me apetece estar ingeniosa, elocuente, sentimental o certera, si es que alguna vez lo he sido. Solo volver a mí.

Mi Dueño ha estado siempre ahí, esperando, apoyando, y tragando, por qué no decirlo, porque ha tenido que esperar a que el huracán que me envolvía pasara. Un huracán bueno, que arrasa para que crezca vida de nuevo, pero que no por eso es menos doloroso en ciertos momentos. Un vendaval que ha provocado que mi Dueño y yo nos unamos más, y disfrutemos del regalo que se nos está dando.

Parece que mi mente conoce su nombre y sus apellidos de nuevo. Que mi cuerpo reacciona ante todos los estímulos que antes le hacían vibrar. Que mi espíritu recupera su identidad original.

Y, aunque nunca me fui del sitio que me regaló mi Amo, ahora me siento en él más en casa que nunca. Todavía quedan por delante muchas otras borrascas, con sus correspondientes renaceres. Pero sé que nunca dejaré de ser quien soy. Que aunque necesite desarmarme, cuando me vuelva a montar y el puzzle vuelva a completarse, saldré renovada, y diferente, pero al fin, yo misma, formando parte y siendo de Él.

Es una experiencia bonita, pero no por ello menos desconcertante. Es en estos momentos, cuando veo que ser esclava, y esclava de mi Dueño, es una gran ventaja.

Dicho lo cual, me doy la bienvenida de nuevo a mí misma.


lunes, 2 de julio de 2012

50 bromas de Grey


Sí, porque al final, de tanto oirlo, una decidió leerse 50 sombras de Grey. No sé si ha alcanzado ya la categoría de best seller, o está en ello, pero tiene todos los ingredientes para lograrlo, a saber:

  • Redacción facilona, de diario de adolescente (y eso que se supone que está escrito desde la perspectiva de una estudiante de literatura, que va a graduarse).
  • Protagonistas idilícos: los dos jóvenes y guapos.
  • Amor de "Cenicienta": ella es una estudiante con los recursos justitos, virgen, y una autoestima para hacérsela mirar. Él está podrido de pasta. Se conocen por una casualidad de esas tontorronas, y se quedan pillados hasta la médula al primer parpadeo.
  • Él tiene un problema, o varios, que aún no sabemos cuáles son, ni lo sabremos hasta las siguientes partes de la trilogía (50 sombras de Grey es solo la primera parte.)
  • Sexo, sexo y más sexo.
  • Amor empalagoso hasta chorrear.

Dicho lo cual, veamos lo que tiene de BDSM:
  • Un Amo. Ahí no entro en si es bueno o malo, que de eso hay para gustos. Eso sí, a E.L. James, la autora, se le escapa que en este mundillo, las palabras Señor y Amo van con mayúscula, cuando nos referimos a la persona Dominante.
  • Una mazmorra bastante apañadita, que ya quisiéramos unos cuántos.
  • Una historia de Dominación y... ¿sumisión?

Ana se ha enamorado del joven, guapo, multimillonario y Dominante Christian. Un flechazo, porque no lo conoce en un principio. Claro que, posteriormente, tampoco mejora la cosa: cuando habla de Christian, parece que solo le gusta lo guapísimo que es, lo bien que folla (lo siento, los que hayan leído la novela, saben que Christian no hace el amor) y, aunque parece que no, lo tremendamente rico que es. Digamos que, en este sentido, Anastasia evoluciona más bien poquito.

El tema central de la novela se termina reduciendo a que Anastasia (Ana para los amigos) a veces se ve como sumisa, y a veces no: ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no. Acabaríamos antes si pusiéramos a Ana a deshojar margaritas, y no gastábamos tanta página ni tiempo en ello.

Rescato del libro algunas descripciones en cuanto a sentimientos, porque me parece que la autora es certera cuando los explica. El ritmo de la narración es el adecuado, y consigue enganchar en ese sentido. Me gusta que no exista un baile infinito de personajes, que sean pocos y claros, bien definidos e independientes.

Christian tiene un pase como Amo; una puede estar de acuerdo o no con sus límites o con su manera de proceder, pero en mi humilde opinión, es el personaje más logrado, junto con Katherine, la amiga y compañera de piso de Ana. Sí podemos ver una evolución en el personaje de Christian, aunque en ocasiones sea brusca, sin transiciones, y sin qué terminemos de comprender muy bien por qué un personaje tan hermético como parece ser, tira la casa por la ventana en menos de una semana en cuanto a descubrimientos interiores. El amor funciona, pero en este tipo de personas no suele ser tan rápido.

Que absolutamente todo el argumento del libro gire en torno a si Christian y Anastasia serán pareja D/s al final, es cansino. Provoca que la mitad de las páginas sobren, que una termine saltándose sin pestañear renglones totalmente predecibles, y que piense en quemar los bites del libro antes de terminarlo.

Quizá soy demasiado exigente, pero algún día os hablaré de El Tutor, de Robin Schone, que sin ser una novela específica del género, es una preciosidad en cuanto a la descripción del proceso de Dominación/sumisión.