Probablemente a nadie le importe un bledo mi domingo. Pero debo reconocer que, cuando se convierte en una jornada tipo "montaña rusa" es, cuando menos, entretenido.
A veces agrandamos un problema que no es tal, y lo convertimos en el centro de nuestro universo. Terminamos por limitar nuestra visión y no vemos más allá de nuestras narices. Sí, estoy hablando de mí, qué le vamos a hacer, el "yo" mayestático me ayuda a expresarlo mejor.
En fin, a lo que íbamos, es que incluso, en ocasiones, existe el peligro de perder el norte. Por eso es necesario, muy necesario, recordar que la familia y los amigos siempre estarán ahí (nos llevemos mejor o peor). Son un base de hormigón estable, cuando parece que caminamos sobre una pista de hielo resbaladiza y no podemos agarrarnos a nada. Estamparse contra el suelo de morros nunca es agradable, la verdad.
Y porque no siempre una puede caminar descalza de manera autónoma. De vez en cuando, necesitamos a alguien que nos preste sus zapatos para poder pasar por senderos con obstáculos inesperados. A veces, es tan simple como escuchar la voz de alguien que nos quiere, con más clarividencia que, en este caso, una misma.
Este post viene a engrosar la lista de entradas de blogs dedicadas a los amigos. Existe un día de la madre, un día del padre, un día de los enamorados, e incluso un día del BDSM. Pero, por fortuna, los comercios aún no han impuesto y falsificado un día de la amistad.
Y qué mejor manera de terminar el post, que con este temazo triunfal de Queen. Que comencéis bien la semana.