jueves, 5 de enero de 2012
lunes, 2 de enero de 2012
Suenas
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| "sumisa descalaza y exhibida": cortesía de mi Dueño |
Me posees. Pero cuando te conviertes en música, te vuelves parte de mí también. Y te poseo.
Sin emabargo, Tú, el que sabe tocar los acordes adecuados en mí, eres
sin duda, el que dirige mi respiración, mi vida.
Sonarás en mi para siempre.
...y sí, sonaremos el uno en el otro para siempre, hasta que no exista el tiempo, y el sonido, y la luz se hayan ido, como se cree que empezaron hace miles de millones de años, en una explosión de vida.
...y sí, sonaremos el uno en el otro para siempre, hasta que no exista el tiempo, y el sonido, y la luz se hayan ido, como se cree que empezaron hace miles de millones de años, en una explosión de vida.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Vitrinas
Ella escuchó el silencioso sonido de las puertas de cristal al abrirse. Entró fascinada en la tienda, dispuesta a gastar sus últimos minutos de vida en ella.
En un ambiente tenue, al contrario que las chillonas luces de los alrededores, destacaba el contenido de cada una de las vitrinas de cristal, iluminadas delicadamente de manera indirecta.
Deseó guardar mentalmente la imagen que, en ese momento, penetraba por sus pupilas. Pero sabía de sobra que se trataba de algo imposible. Al igual que el resto de sus propios Recuerdos, ya expuestos en la tienda, ese también debería adquirirle con dinero de por medio.
Según paseaba su mirada por los cristales, podía sentir el tacto, el olor, el gusto o la sensación que ese Recuerdo le provocó; un efecto típico de este tipo de tiendas, gracias al vaporizador de una sustancia inodora, que caía al traspasar el umbral.
Se detuvo en uno, un Retazo de un Recuerdo más amplio. Los Retazos, más baratos, tenían menor duración, pero permitían acceder al Recuerdo si aún se conservaba la suficiente memoria para ello. En ese Retazo en particular, aparecía su pelo hacia arriba, donde una mano fuerte lo agarraba y tiraba de él. Sintió el breve dolor y la humillación que ese momento le produjo. No estaba mal, lo añadiría a la cesta.
El siguiente que llamó la atención fue un Recuerdo. En él, sintió como la invadía el olor salino del mar y el murmullo continuo, y un poco enfadado, del oleaje. Aparecía Él, mirándola, mientras ella notaba en la palma de su mano la piel y la dureza de su brazo. Sí, eso era, ella le acariciaba. Venía a su memoria una orden que en aquel momento le parecía una locura; implicaba volver a aquel museo y servirle allí, como su zorra. El Recuerdo terminaba allí. Suficiente para desentrañar el resto de lo vivido.
Al lado, vio un Retazo pequeñito, pero muy intenso. Un paisaje verde, de cielo claro, se movía ante sus ojos. A su lado, Él, atento a las curvas de la carretera, manejando el volante. Su cuerpo vibraba al compás del motor, y ella volvía a sentir su brazo, acariciándole, intentando hacerle más llevadero el camino disfrutando a la vez de Él. También lo seleccionó.
Volvió a los Recuerdos. Dio un respingo. Volvió a sentir ese pinchazo en el culo. No veía nada. Revivió la absoluta confianza, a pesar del miedo que la invadía, que le impedía parar el juego. Había un olor, pero no conseguía identificarlo. Sublime, no podía faltar.
Volvió a los Recuerdos. Dio un respingo. Volvió a sentir ese pinchazo en el culo. No veía nada. Revivió la absoluta confianza, a pesar del miedo que la invadía, que le impedía parar el juego. Había un olor, pero no conseguía identificarlo. Sublime, no podía faltar.
Casi al final de la hilera, uno parecía palpitar. El calor la invadió, sintió su cuerpo aprisionado con otro tipo de calor distinto. Dos calores en uno. Dos Recuerdos en uno, inseparables, mezclados. Él estaba dentro de ella, pero también al lado, fundiéndose, en una fiesta de olores, sensaciones, texturas. No hubo duda, este Recuerdo constituiría el más valioso de la colección.
Su tiempo se terminaba, pero no lo supo hasta que, con un susto, descubrió que el reloj de arena proyectaba las 23:59 en su mente. Casi tropezando, esquivó a las pocas almas que aún pululaban por la tienda, y se colocó la primera en la caja.
Una anciana que aún transmitía lo que fue de joven, la miró fijamente.
- ¿Estás segura de que son estos los Recuerdos que deseas llevarte?
Ella asintió más con los ojos que con la cabeza.
- Está bien, eres mayorcita. Y tu tiempo se acaba. Son 50 segundos.
Justo lo que le quedaba. La anciana, con una celeridad inusitada a su edad, le entregó su compra bien empaquetada.
Ella lo arrimó a su pecho, como si fuera a perderlo, y salió de la tienda. Su último segundo fue para el nombre de la tienda:
2011.
Su tiempo se terminaba, pero no lo supo hasta que, con un susto, descubrió que el reloj de arena proyectaba las 23:59 en su mente. Casi tropezando, esquivó a las pocas almas que aún pululaban por la tienda, y se colocó la primera en la caja.
Una anciana que aún transmitía lo que fue de joven, la miró fijamente.
- ¿Estás segura de que son estos los Recuerdos que deseas llevarte?
Ella asintió más con los ojos que con la cabeza.
- Está bien, eres mayorcita. Y tu tiempo se acaba. Son 50 segundos.
Justo lo que le quedaba. La anciana, con una celeridad inusitada a su edad, le entregó su compra bien empaquetada.
Ella lo arrimó a su pecho, como si fuera a perderlo, y salió de la tienda. Su último segundo fue para el nombre de la tienda:
2011.
martes, 27 de diciembre de 2011
Hoy puede ser un gran día
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| DiEmotion: Catched Girl |
Hoy puede ser un gran día.
Te has despertado salvaje, instintivo, animal, lo sé. Hoy si te miro a los ojos, sabré que no tendrás piedad. Pero lo haré, hasta que consigas devolverme a mi lugar. No puedo evitarlo, llevo el desafío en mí, aunque vaya en contra de mí misma.
Pero no me atreveré a mucho más, mientras me arrastras por el suelo tirando de mi pelo. Ni mientras penetras mi culo (que es tuyo) sin contemplaciones.
Odiaré incluso ser tu esclava mientras me expones en el pasillo del hotel, como "puta a usar" anunciado en mi cuerpo. Me quemará el tan valorado collar, cuando observes cómo otros me azotan y usan también lo que es tuyo. Pero no pienses que disminuirá ni un ápice mi orgullo. Y aunque no lo creas, desearé que el tuyo crezca, cuando compruebes que esa puta que reniega de serlo, está húmeda e hinchada; cuando escuches las aspiraciones que su excitación la provoca; cuando veas su cuerpo flexible moverse al ritmo bien medido de las embestidas que recibe.
Intentaré también recordar, en el momento en que utilices nuestro juguete, que alguna vez te entregué mi esclavitud por voluntad propia. Que de la misma manera, te entregaré ese bien que tanto costó conseguir. Y que tu placer, siempre tu placer, es primero. Aunque los dos sabemos que el tuyo es el mío.
Desearé olvidar el dolor, fruto de tu voluntad y de una vara casi recién cortada, mientras me deleito con él cada vez que me recorre. Invocaré la ambición que tuve siempre, por que esas marcas moradas, lacerantes, hinchadas, decoraran mi piel.
Comenzaré a sentir cierta paz cuando me marques con tu orina, porque significará que estás tranquilo, una vez hayas usado a tu esclava como lo que es. Aunque después tenga que trasladarme sin duchar, sucia aún, a otro lugar. Allí terminaremos lo que empezamos. Y es posible, solo remotamente posible, que al final, volvamos a ser algo más que Amo y esclava.
Definitivamente, sí. Hoy puede ser un gran día.
Huellas:
Dominación
sábado, 24 de diciembre de 2011
Inesperado
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| Layelis: Dragonfly |
Gracias, mi Todo.
jueves, 22 de diciembre de 2011
Quisiera
En esta Navidad quisiera no tener que ser feliz, simplemente continuar disfrutando cuando debo, y sufriendo si no hay remedio, sin sentirme culpable por ello.
Quisiera, en esta Navidad, que todos comprendiéramos que nadie nos obliga a disimular, que podemos continuar siendo nosotros mismos, siempre que abunde el respeto.
Pido en esta Navidad, que siempre tengamos deseos y luchemos por cumplirlos, sin que dependa de la época del año o de nuestro estado de ánimo.
Lo demás, ya lo tengo.
jueves, 15 de diciembre de 2011
Trabajo duro
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| Foto: cortesía de mi Dueño |
Porque el trabajo a veces es duro.
Porque no se puede estar ocho diarias al pie del cañón, sin que la mente se evada.
Porque eso no siempre es culpa de la mente.
Porque lo que es bonito, se tiene siempre presente.
Porque el pan nuestro de cada, nos lo tienen que dar de alguna manera. Y si no, lo robamos.
Porque las máquinas intentan imitar lo mejor de nosotros.
Por eso, existe esta foto.
Porque son las palabras más bonitas del universo.
Porque es así, porque somos así, elementos complementarios, que necesitan el uno del otro.
Porque somos arriba y abajo,
y porque, cuando es necesario, también estamos al lado.
Porque aún siendo independientes, dependemos el uno del otro.
Porque así el mundo se ve diferente.
Por eso...
solo por eso, existimos nosotros.
*descalza*
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